¿Cómo informó la prensa soviética sobre la caída del Muro de Berlín?

Ejemplar del periódico "Pravda" del 9 de noviembre de 1989. Se muestra la nota del corresponsal de "Pravda" en Berlín Mai Podklyuchnikovoi.Fuente: Mark Boiarski

Ejemplar del periódico "Pravda" del 9 de noviembre de 1989. Se muestra la nota del corresponsal de "Pravda" en Berlín Mai Podklyuchnikovoi.Fuente: Mark Boiarski

El 9 de noviembre de 1989 la prensa mundial se hizo eco de la caída del muro que dividía Berlín en parte occidental y parte oriental. Por sorprendente que parezca, los medios de comunicación soviéticos guardaron silencio sobre este acontecimiento. En aquellos días los soviéticos pudieron enterarse de esta importante noticia únicamente por rumores o alusiones veladas que, a pesar de todo, se “filtraron” en la prensa oficial.

Aquel 9 de noviembre de 1989 en los quioscos soviéticos faltó toda una serie de periódicos oficiales. No vieron la luz Moskovski Komsomólets, Soviétskaia Rossiya, Komsomólskaia Pravda, ni el periódico “Trud” [El trabajo]. Ese día aparecieron sólo ediciones de los dos principales rotativos del país, Pravda e Izvestia. Sin embargo, en estas publicaciones los lectores no pudieron leer ni una palabra sobre la caída del Muro de Berlín, aunque se dedicaban algunas frases a la vida política de la RDA.

“Cambios en la RDA”, así se titulaba la nota del corresponsal de Pravda en Berlín, Mai Podkliuchnikov, del 9 de noviembre, que informaba de la dimisión del gobierno de la Alemania del Este. Podkliuchnikov citaba el llamamiento del Consejo de Ministros de la RDA: “Nos dirigimos a todos nuestros ciudadanos que tienen la intención de abandonar la república, que mediten de nuevo si dar ese paso”. Un lector atento podía llegar a la conclusión, a partir de estas palabras, de que los ciudadanos de la RDA tenían la posibilidad de salir del país y que, por tanto, el Muro de Berlín ya no existía.

También se encuentra una alusión al estado real de las cosas en la edición de Pravda del 11 de noviembre. En el artículo “Visita interrumpida” se comunicaba que el canciller de la RFA Helmut Kohl había interrumpido su visita a Polonia y regresado a Bonn “en relación con la situación dramática que se vive en la frontera entre los dos estados alemanes”.

El ministro del Interior de la RFA, Wolfgang Schäuble, declaró que “la RFA en lo sucesivo tenía intención de aceptar a todos los alemanes que desearan trasladarse a su territorio”, pero pedía a los ciudadanos de la RDA “que meditaran la decisión de abandonar sus casas, pues durante mucho tiempo se encontrarían con unas condiciones de vida complicadas”.

En la segunda quincena de noviembre Pravda siguió informando de los acontecimientos políticos en la RDA y en la RFA, pero evitando siempre cualquier alusión a la palabra “muro”. Entretanto, en la edición del 12 de noviembre, en un reportaje del mismo Podkliuchnikov, de nuevo se habla sobre una migración masiva y la entrega de carnés del Partido Socialista Unificado de Alemania a alemanes orientales.

Finalmente, el 14 se sumó también el periódico Moskovski Komsomólets, que publicó en la rúbrica “En breve” una noticia sobre la orden dada a las fuerzas de defensa de la frontera de la RDA. La orden decía que “se debía hacer lo imprescindible para contribuir al cumplimiento estipulado e ininterrumpido de las nuevas normativas reguladoras del tráfico en la frontera de la RDA con la RFA y con el Berlín occidental”.

Pero en las ediciones de noviembre de Komsomolskaia Pravda, Trud, Soviétskaia Rossiya y Moskovskie Nóvosti no salió publicado ninguna información al respecto. El 10 de noviembre, el Día de la Milicia Soviética, todos los periódicos iban cargados de reportajes sobre el heroísmo de los guardianes del orden y no aparecía ni una mención al tema del Muro de Berlín.

Pravda (verdad), pero no toda

¿Y qué se emitió ese día por la televisión y la radio? En una reciente entrevista concedida al corresponsal del canal de televisión France 2 Lorrain Busse, el corresponsal de la agencia TASS Alexéi Goliáiev, que en el pasado dirigía el servicio de información europeo de la agencia, dijo: “El 9 de noviembre únicamente se transmitió por la radio y la televisión soviéticas una breve noticia que consistía en tres líneas”.

Cabe suponer que la prohibición de cubrir los acontecimientos de Berlín fue impuesto directamente por el gobierno del país. Para obtener algún comentario sobre esta cuestión nos dirigimos a la redacción del periódico Pravda, que aún sigue existiendo en Rusia, aunque ya hace tiempo que no es el principal rotativo del país.

Según un colaborador de Pravda, Nikolái Kozhanov, actualmente en este medio casi no quedan periodistas que trabajaran allí en 1989. Sin embargo, Kozhanov duda que existiera una directriz que lo prohibiera expresamente, aun menos sobre el papel.

Nikolái Kozhakov, antiguo periodista del periódico soviético "Pravda". Fuente: Mark Boiarski

“Los periodistas de Pravda siempre se han distinguido por su olfato político. Y, por supuesto, cuando llegó la información sobre la caída del Muro, no tuvieron prisa en hacerla pública. Este acontecimiento significaba, en realidad, la quiebra del polo soviético e informar de ello significaba reconocer el fracaso. Creo que nuestros colaboradores esperaban que en cierto modo todo se arreglara y que la situación se reconduciera”, dice Kozhanov.

Según este mismo periodista, estos acontecimientos, que podían asestar un duro golpe a la reputación del régimen en el gobierno, se cubrieron en Pravda con mucha cautela. “Por ejemplo, en 1953, después de la muerte de Stalin, en la RDA se declararon huelgas masivas de trabajadores. Los incidentes fueron tan graves que para dispersar a los manifestantes tuvo que intervenir el ejército. En Pravda entonces sólo se informaba de que en Berlín había un problema de ‘ausentismo laboral”, dice Kozhanov.

Nadie quería informar a los ciudadanos soviéticos de que los trabajadores alemanes habían salido a las calles para protestar, pues esto sólo podía provocar intervenciones semejantes en la URSS.

“No hay que pensar que el corresponsal en Berlín de Pravda ignoraba lo que estaba ocurriendo”, afirma Kozhanov. “En estos casos el corresponsal estaba obligado a escribir una carta estrictamente confidencial directamente al Comité Central del Partido. En estas cartas se informaba de la situación real en detalle. Y luego los funcionarios del Partido decidían qué y cómo se escribiría al respecto en Pravda”.

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