Dificultades de la lengua rusa

Fuente: servicio de prensa

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Comparan las declinaciones con gatos, hacen crucigramas con sus estudiantes o los llevan a la ‘bania’ a beber hidromiel. Cualquier cosa para que el ruso deje de ser para ellos algo ajeno.

Entre el 21 y el 24 de octubre se celebró en Moscú la final del concurso de profesores de lengua y cultura rusas en el extranjero, auspiciado por el Rossotrudnichestvo y el Instituto de Lengua Rusa Pushkin.

De entre los 50 países participantes de los cinco continentes llegaron a la final 15  profesores procedentes de 14 países: Indonesia, Estados Unidos, China, Vietnam, Mongolia, Polonia, Georgia, Bulgaria, Serbia, Alemania, Italia, Jordania, República Checa e Israel.

Los ganadores fueron Alexander Strokanov de Estados Unidos, Inna Rozentuler de Israel y Fan An Chin Thi de Vietnam, pero, según el presidente del jurado Vladímir Annushkin, profesor del Instituto Pushkin, todos los participantes se pueden considerar vencedores.

La popularidad del ruso

RBTH ha hablado con todos los profesores, pero no tanto sobre el concurso sino sobre cómo y por qué enseñan ruso y con qué dificultades se encuentran en esta tarea.

En países como Serbia o Bulgaria, el ruso pierde fuelle. Las lenguas más populares son las europeas (inglés, alemán, italiano), pero también el chino.

“Ahora están de moda el chino y el inglés, mientras que el ruso se ha suprimido del programa escolar, aunque antes se estudiaba incluso en los jardines de infancia y hasta el 12º curso en la escuela”, dice la profesora búlgara Magdalena Telieva.

En los Estados Unidos la situación es algo diferente: cuanto peor van las relaciones con Rusia más interés despierta el ruso.

“Observamos que comenzó a crecer el interés por el ruso ya a principios de 2000. Cuanto más independiente se muestra Rusia mayor es el interés también por su lengua. Ahora los nuevos contratiempos sólo contribuirán a que aumente el interés. ¿Por qué? Porque el estadounidense de a pie no opina obligatoriamente lo mismo que sus políticos. Y hay muchos que simplemente no los creen”, cuenta Alexander Strokanov, director del Instituto de Lengua, Historia y Cultura Rusas del Lyndon State College en el estado de Vermont. El interés por el ruso ha crecido también a pasos agigantados en China. Según Lin Mei, profesor de la facultad de lenguas extranjeras de Sian, este año el ruso figura entre las ocho lenguas más demandadas entre los estudiantes.

“Es un cambio sustancial. Aún hace cinco años los estudiantes casi no se inscribían a los cursos del departamento de ruso y en el primer año teníamos que animarlos a estudiar este idioma”. 

La gramática y las declinaciones

El mayor problema que presenta la gramática rusa, según la opinión generalizada, son las declinaciones de los nombres sustantivos. A los alumnos les cuesta mucho aceptar el hecho mismo de que existan.

“Les explico que, en ruso, las palabras no se parecen a ladrillos sino a gatos. Así, les pregunto a los alumnos: ‘Si un gato levanta la cola, ¿sigue siendo un gato?’. ‘Sí’. ‘¿Y si baja la cola?’ ‘También’. Lo mismo ocurre con la lengua rusa: las palabras tienen terminaciones”. Entonces los estudiantes entienden que las terminaciones son como las colas de los gatos, es decir, una parte esencial de la palabra que cambia, pero que sigue siendo una palabra. Y, en paralelo, comienzan a entender también cómo funcionan las declinaciones”, cuenta Anna Shaposhnikova, profesora de lengua rusa en Yakarta.

“Además de las declinaciones, el mayor problema se encuentra con los verbos, porque en ruso, por ejemplo, existen las categorías de tiempo y los modos verbales. Además, suele costar utilizar adecuadamente las palabras de género neutro. Pronunciar las letras “zh” y “sh” les requiere también un gran esfuerzo. Para practicarlo son de gran ayuda los trabalenguas”, dice Lin Mey.

“Me parece que se tiende a exagerar la dificultad del ruso porque no es tanto una lengua difícil como que a los estudiantes les falta práctica”, añade Strokanov.

Yelena Chernega, que consiguió un premio del concurso por su labor en la difusión del ruso en Alemania, considera que “lo más complicado de todo es explicar la cultura”.

“Por ejemplo, les cuesta entender que las mujeres rusas lleven tacones en todas partes. Es incómodo y poco práctico en la vida cotidiana, pero despierta interés.”

¿Cómo enseñan?

La mayoría de las veces el ruso no es la lengua preferida de estudio, por eso los profesores tienen que ingeniárselas para captar y retener a los alumnos. Y a muchos no se les da mal. He aquí un ejemplo de una actividad fuera del aula que Strokanov propone para ahondar en el conocimiento de Rusia:

“Tengo un ejercicio práctico para ustedes: vayan a casa y observen la vida del ruso en Estados Unidos. Un aspecto muy importante de este trabajo será la visita a una ‘bania’ rusa. Y cuando salgamos de la sauna a la nieve de Vermont, probaremos la bebida nacional rusa, el hidromiel”.

“Los crucigramas son una tarea idónea para quienes no les gusta estudiar. No les permito que no hagan nada, pero tampoco les doy ejercicios para casa porque se limitarían a copiarlos. Por eso, los deberes que les pongo siempre son interesantes: ver una película relacionado con un texto o tema tratado previamente”, dice la profesora de Serbia Gordana Naúmovich.

El director de Rossotrudnichestvo Konstantín Kosachev dijo a RBTH que, a partir del año que viene, el concurso será global. “El año pasado participaron en el concurso sólo profesores de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Este año han participado docentes de países extranjeros más lejanos. El año que viene queremos unir el  CEI y más países extranjeros y hacer así de este concurso un evento realmente global. Podrán participar todos quienes lo deseen”.

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