La ópera del Teatro Bolshói en directo para Rusia y el mundo

Las retransmisiones, que llevan años en otros teatros, se harán junto con una compañía francesa. Fuente: Reuters

Las retransmisiones, que llevan años en otros teatros, se harán junto con una compañía francesa. Fuente: Reuters

Las retransmisiones de los espectáculos ganaron una gran popularidad en el año 2006, cuando el Metropolitan de Nuevo York anunció el comienzo de las retransmisiones en directo organizadas por la francesa Pathé Live.

Todos los que no podían entrar en el teatro, o aquellos que no querían ver a sus artistas favoritos desde el gallinero, acudían al cine. En 2009 esa misma compañía firmó un contrato con el Teatro Bolshói, aunque sólo para las retransmisiones de ballet.

Posiblemente esto se debiera a que la compañía de ballet del Teatro Bolshói goza de mayor reconocimiento en el mundo, o quizás la idea tenía como objetivo no competir con el Metropolitan, que únicamente representa espectáculos de ópera.

Las complejidades del proyecto

Durante tres años, los ballets del Bolshói se retransmitieron en muchos países del mundo, pero no en Rusia: los cines nacionales no se sumaron al proyecto hasta el año 2012, cuando la distribución en Rusia se encargó a la empresa moscovita Cool Connections.

“Nuestras expectativas eran muy altas, ya que de entre todas las compañías con las que trabajamos, la del Bolshói era la más comprensible y esperada en Rusia”, comenta la directora general de la asociación artística Cool Connections, Nadezhda Kótova.

Las negociaciones con los directores de los cines tampoco transcurrieron de forma sencilla: para poder recibir la señal en directo se requiere una antena parabólica y un descodificador valorados en un total de unos 10.000 euros. Por esta razón, en el año 2002 las retransmisiones rusas del Bolshói en Rusia se hacían en apenas cinco cines.

“Este es un proyecto que requiere un tiempo para crear un público, y sabemos perfectamente que este público existe. Pero llegar al espectador no es algo tan sencillo: no tenemos un presupuesto demasiado grande para imprimir y distribuir publicidad en las ciudades, ni disponemos de publicidad en televisión (por ahora, ninguno de los canales de televisión a los que hemos propuesto nuestra colaboración ha apoyado esta iniciativa)”, concluye Kótova.

La herencia francesa

Ahora los espectáculos del Bolshói se muestran en mil cines, de los cuales sólo 46 encuentran en Rusia. Organizar una sola retransmisión cuesta a la empresa francesa 400.000 dólares.

“La red de cines que retransmiten nuestros espectáculos se encuentra en constante crecimiento, pero en Rusia no logramos alcanzar los mismos números que en los países europeos. En primer lugar, el equipo necesario tiene un coste muy elevado. En segundo lugar, debe solicitarse un permiso para la retransmisión a la compañía Pathé Live. Esta empresa participó en el inicio de esta idea junto con nosotros, por lo que se ha convertido en una parte integrante del proceso”, explica el subdirector del teatro Bolshói, Antón Guetman. 

[Fotos] En el Teatro Bolshói entre bambalinas

Una situación análoga existe en el mercado de las grabaciones en vídeo: todos los caminos del Teatro Bolshói llevan a París. Los rodajes en el Teatro y los derechos de la producción en vídeo son propiedad de la compañía Bel Air Classiques desde 2002.

Esta compañía vende los contenidos de vídeo a sus compatriotas de Pathé Live, que también los retransmiten por todo el planeta. Bel Air ha publicado varias decenas de discos con espectáculos del Bolshói que hasta el año 2012 no podían venderse en territorio de Rusia. Las compañías francesas están consideradas como una autoridad en el ámbito de la grabación en vídeo de música clásica y teatro musical. Ni el Bolshói ni otros teatros han tenido nunca ninguna queja de la calidad de su trabajo.

Un círculo cerrado

“En Rusia existe una muy buena escuela de dirección de sonido. Somos perfectamente capaces de grabar el sonido para su retransmisión en el ámbito internacional. El área en la que los rusos figuran por detrás de sus homólogos occidentales es el rodaje en vídeo. Bel Air cuenta con Vincent Bataillon, probablemente el mejor director del mundo dedicado a la música clásica”, comenta Antón Gopka, director general de la empresa Paraclassics, encargada de la retransmisión del Concurso Internacional Chaikovski y de los espectáculos de teatro Mijáilovski.

Finalmente se produce un círculo cerrado: los principales teatros del país tienen miedo de colaborar con empresas locales más débiles, y a las compañías les resulta más difícil desarrollarse y contratar a directores y cámaras de primera clase si no cuentan con una demanda por parte de los teatros principales.

No obstante, no todos los teatros se han resignado a esta situación. Valeri Gergiev propuso una original solución. En 2009 creó el sello Mariinsky, que acaba de publicar seis DVD. El proceso de rodaje no ha cambiado: los espectáculos y los conciertos del Marinski lo siguen grabando las mismas compañías francesas, así como algunas austríacas, entre los directores figuran estrellas como Olivier Simonet y Brian Large. Sin embargo, existe una diferencia: se trata de una producción de San Petersburgo que llega al mundo bajo el sello Mariinsky, creando de este modo aunque sea una apariencia de la existencia de una industria rusa de la grabación de sonido.

Este “patriotismo” de Gergiev le llevó a crear también un canal de televisión online y una radio del teatro Marinski en la que se emiten de forma gratuita muchos espectáculos de teatro. Por su parte, el Teatro Bolshói prefiere trabajar en internet en la plataforma de YouTube. El sello personal implica otra ventaja significativa: el teatro Marinski puede decidir por sí mismo qué quiere grabar y retransmitir y cuándo hacerlo.

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Artículo publicado originalmente en ruso en Izvestia.