La armadura rusa a través de los siglos

Los armeros hacían auténticas obras de arte combinando la tradición europea y mongola. Fuente: Ria Novosti / Dmitri Korobéinikov

Los armeros hacían auténticas obras de arte combinando la tradición europea y mongola. Fuente: Ria Novosti / Dmitri Korobéinikov

Las armaduras eran, junto a las espadas pesadas, las piezas más representativas del delicado trabajo de los antiguos armeros rusos. Incorporaron los estilos y las formas tradicionales de los nómadas mongoles. Se fabricaron todo tipo de armaduras, desde intrincadas cotas de malla hasta armaduras resplandecientes, que batallaron y desfilaron por toda Europa y Asia.

Fabricar una armadura es una tarea muy exigente para la que hace falta fuerza para blandir el mazo y delicadeza para el trabajo del metal. La cota de malla, por ejemplo, era una de las mejores armaduras, pero exigía una avanzada tecnología de transformación para convertir el metal en alambre.

Los maestros rusos ya hacían esto en el siglo X. Los trozos de hierro al rojo vivo se hacían pasar por agujeros cada vez más estrechos en una prensa de metal que iba comprimiendo el metal poco a poco. La hebra resultante era cortada en piezas y después convertida en anillos. Para hacer una cota de malla se necesitan más de 20.000 anillos, que después tendrán que ser ensamblados de forma individual.

En Europa Oriental, el Cáucaso y los Urales se han desenterrado armaduras en enterramientos de hace mil años y hasta los poetas franceses del siglo XII hacen referencia a "las finas cotas de malla rusas".

Hacer una cota de malla era un proceso que duraba meses y llegaban a costar lo mismo que un caballo de raza. Pero la demanda era alta y esta armadura protegía contra el filo de la espada al tiempo que era relativamente cómoda de llevar en comparación con otro tipo de armaduras.

Pesaban alrededor de siete kilos, eran más ligeras que las occidentales y tenían las mangas más cortas. En cambio, eran más largas y cubrían los muslos. Los ejemplos que han llegado hasta nuestros días de esta cara protección suelen tener muescas de hojas de espada o puntas de flecha, lo que muestra su eficacia.

A finales de la Edad Media, casi todas las armaduras desaparecen de Europa a excepción de las armaduras completas de los caballeros. La producción rusa fue por otros derroteros, adoptándose diseños de los invasores mongoles que habían llegado en el siglo XIII.

Fuente: Ria Novosti / Sverdlov

Los guerreros nómadas no forjaban armaduras sofisticadas sino que ajustaban sencillas placas de metal sobre cotas de cuero. Los armeros rusos también integraron placas de metal y las escamas en sus trabajos, que al ser más simples eran más asequibles para los rangos más bajos.

La tradicional cota de malla rusa sobrevivió, e incluso evolucionó en el siglo XIV, hacia camisas de metal hechas con anillos planos, como una carcasa protectora, y posteriormente en la armadura baidana, que estaba hecha de grandes anillos planos.

Para el siglo XVI, la protección de metal había desaparecido de Europa debido a la proliferación de las armas de fuego. Pero en Rusia las armaduras sólidas seguían siendo un signo de distinción y ayudaron a Iván “El Terrible” a derrotar al kanato tártaro, a los ejércitos polacos y a los reyes suecos en la guerra de Livonia en el siglo XVI.

Se puede observar la evolución de la armadura rusa en los iconos, en la manera en la que muestran a los guerreros cristianos y a los arcángeles, así como en las colecciones particulares de magníficas armaduras individuales.

La armadura a medida forjada en 1620 para el zar Mijaíl Romanov tenía 9.000 anillos, y 1.500 placas de oro decoraban las placas de acero que eran de tan solo 1 mm de espesor. En la armadura de su hijo Alexéi se utilizaron otras 100 placas de adorno.

Fuente: Ria Novosti / Kalínnikov

El arte del trabajo del metal sobrevivió hasta el siglo XVIII, especialmente en Moscú, donde los nombres de algunas calles siguen reflejando su pasado en la fabricación de armaduras. El zar Pedro I abandonó finalmente la armadura cuando modernizó el ejército ruso, pero la tradición artesana no se perdió completamente.

A principios del siglo XIX se seguían fabricando cotas de malla para los trajes de gala de la Escolta imperial del zar. Se hicieron cascos de acero, armaduras de hierro y brazaletes de acero con acabado de plata para los 50 hombres a caballo que escoltaban al coche del emperador en las ocasiones especiales.

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