La mejor fotografía rusa desembarca en Argentina

Durante los meses de agosto y septiembre, en Buenos Aires se muestran varias exposiciones de fotógrafos rusos en algunas de las galerías más prestigiosas de la ciudad. Entre ellas figuran obras tanto de corresponsales de guerra soviéticos como de jóvenes fotógrafos que buscan hacerse un nombre en la fotografía mundial

El Festival de la Luz se celebra en el Centro Cultural Recoleta hasta finales de septiembre. Una de las exposiciones más destacadas es la exposición Movimiento Partisano, en cuya organización ha participado el Archivo Estatal ruso. En total se conservan unas 4.000 fotografías que retratan la vida cotidiana de los campesinos que tomaron las armas y 320 de ellas han viajado a Buenos Aires.

Esta no es la primera exposición fotográfica relacionada con la historia de la Segunda Guerra Mundial y la historia de Rusia (la primera fue El espacio interior de la guerra. El sitio de Leningrado en fotografías, que se celebró en 2012), comenta Irina Chmyriova, investigadora sénior del Instituto Científico de Teoría y Análisis del arte de la Academia Rusa de las Artes: “Ya sabíamos que este tema era muy interesante para la sociedad argentina”.

Evgueni Berezner, director general adjunto del Centro Estatal de Exposiciones ROSIZO del Ministerio de Cultura de Rusia, añade: “El tiempo pasa, pero estos acontecimientos siguen siendo cercanos porque afectaron a todas y cada una de las familias. Seguimos teniendo el recuerdo y la visión de aquella guerra y únicamente mostrándolos a los demás podemos esperar que nos comprendan”.

Por su parte, otra fotógrafa rusa que expone su obra en la capital argentina, María Plótnikova, comenta: “En general, somos una nación más bien textual. Nos es más fácil expresar lo que sentimos con palabras que con imágenes visuales. Aunque hay excepciones”. María es una de ellas. Su método no consiste en sacar muchas fotografías para después escoger las mejores. Cuando ella ve un buen enfoque es como si un rayo la atravesara de la cabeza a los pies y es su mano la que pulsa el disparador de la cámara.

A pesar de que durante los últimos años María se ha dedicado a la fotografía callejera, su mayor pasión ha sido siempre el deporte. Cuando vivía en Moscú trabajó en varias agencias como fotógrafa deportiva. “Siempre me ha gustado menos cubrir reportajes, porque en cualquier acontecimiento existen varias partes en conflicto y no quiero que mi trabajo se utilice para defender una opinión”- explica María. - “Y el deporte siempre es algo vivo y auténtico”.

Esta afición tomó un nuevo empuje en 2010, año en el que se mudó a Buenos Aires debido al trabajo. En primer lugar, decidió cumplir el sueño de toda su vida: correr una maratón. Casi al mismo tiempo se le ocurrió la idea de inmortalizar el largo y doloroso proceso de preparación con su cámara. Muchas de las imágenes son autorretratos hechos con la ayuda de un equipo especial. Esta colección le valió a María hace dos años ser el descubrimiento de la bienal del Festival de la Luz.

Por otro lado, en Argentina se contagió de la pasión que los argentinos sienten por el fútbol. En opinión de María, en ningún lugar del mundo se ama tanto este deporte. Ahora que se muda de nuevo a Rusia quiere mostrar a sus compatriotas una forma distinta de seguir el fútbol. Durante varios años ha fotografiado los clásicos de Uruguay, Ecuador, Venezuela, Paraguay y, por supuesto, Argentina. No sólo el Boca Juniors – River Plate, sino también en clásico de Avellaneda, el clásico rosarino y San Lorenzo contra Huracán.

De cara al próximo Mundial de fútbol, que se celebra en Rusia, María planea publicar un libro con fotografías de aficionados argentinos y organizar una exposición que recorrerá las ciudades rusas en las que se disputarán los partidos del campeonato.

Las piezas humanas de una gran máquina

El joven fotógrafo de Krasnodar Timur Kuznetsov parece estar tan lejos del mundo de la rutina de la oficina como lo puede estar cualquier persona creativa. Sin embargo, este es el tema principal de su exposición titulada Clerk, que se muestra en Rolf Art Gallery, una de las galerías más prestigiosas y en mayor progresión de Buenos Aires.

Los protagonistas de Timur son empleados de oficina con peinados, ropa, salario y responsabilidades estándar. Todos ellos son las piezas de una gran máquina, fácilmente reemplazables como lo puede ser una impresora rota, en la que por cierto están impresas sus caras. Pero ellos también fueron niños y soñaron con horizontes sin fin.

“La exposición en Buenos Aires es para mí un nuevo paso que me permitirá ver con nuevos ojos un trabajo de hace tiempo”, comenta Timur. Además, es una oportunidad para atraer más recursos para el desarrollo de sus proyectos, promocionarse y mejorar su presencia en el mundo de la fotografía y hacer más contactos (comisarios, galeristas, fotógrafos y críticos).

Apuestas jóvenes

En el Festival de la Luz participan otros cinco fotógrafos de Rusia. Ígor y Olga Ulko presentan su colección Generaciones. En cada fotografía se muestran varias generaciones de mujeres de una misma familia, cada una de ellas nacida en una época distinta: la Rusia zarista, el periodo soviético o la Rusia actual. El papel que desempeñan estas mujeres en la sociedad es diferente, lo que dificulta el entendimiento entre ellas, aunque de alguna manera lo acaban consiguiendo.

En la serie de fotografías de Yulia Tarásova Una mirada a la juventud se muestra a varias chicas jóvenes envejecidas. Se trata de dípticos en los que se muestran dos miradas sobre cada chica: cómo se ve ella a sí misma y cómo la ven sus padres.

En sus obras María Kozhanova habla acerca de personas nacidas en una época en la que se ha extinguido la ideología comunista pero no ha sido reemplazada por ninguna otra. La gente enmascara su vacío interior con vestidos de cosplay japoneses.

Farn es una palabra de la lengua osetia que se utiliza en los brindis y significa “prosperidad”. Precisamente aquello que no existe en Osetia del Sur, una región que formaba parte de Georgia pero que declaró su independencia tras la guerra de 2008. La belleza y la desolación de este lugar aparecen en la obra de Serguéi Kárpov.

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