"No nos alcanzarán", "Conejito de chocolate","Ay, Dios mío, qué hombre" y otras canciones populares rusas

Dibujado por Niyaz Karim

Dibujado por Niyaz Karim

La música pop soviética, aun con todos sus méritos, era bastante puritana y mojigata. Después del derrumbe de la Unión Soviética y la supresión de las restricciones que imponía la censura, la música pop rusa se liberó y empezó a mostrar su aspecto más desenfrenado. A veces sonaba vulgar, otras era insulsa, e incluso ridícula, pero reflejaba fielmente su tiempo. Muchas letras de canciones pop se convirtieron en moneda de uso corriente en el habla cotidiana y se siguen utilizando aún hoy.

¡Atas! ¡Ánimo, clase trabajadora!

En 1979 se emitió por primera vez en la televisión soviética la miniserie de cuatro capítulos El lugar de encuentro no se puede cambiar (Mesto vstrechi izmenit nelziá), acerca de dos policías de Moscú que luchan contra la banda criminal Gata Negra a finales de los años 40.

El papel de protagonista, el agente secreto Gleb Zheglov, lo interpretaba el cantante, compositor, poeta y actor ruso Vladímir Vysotski. La película se convirtió en un título de culto, se citaban fragmentos del guion. En la década de 1990, uno de los primeros hits del grupo Liube, recientemente formado, fue la canción Atas! (¡En guardia!), que empezaba así: “Gleb Zheglov y Volodia Sharapov no se quedaban en vela, sentados a la mesa, porque sí; Gleb Zheglov y Volodia Sharapov cazan a la banda y a su cabecilla”.

La imagen de Liube era la de unos chicos de aspecto tosco, e incluso algo grosero, pero en esencia eran tipos honestos y de fiar. En ruso atas es una interjección del argot que se utiliza para advertir de un peligro. Tiene más o menos el mismo significado que las palabras shújer (alarma) y polundra (allá cae). El enérgico refrán de la canción, “¡Atas! Ánimo, clase trabajadora. Salid chicos, amad a las chicas…”, se convirtió en una frase inmensamente popular.

 ¡No nos alcanzarán!

En 1999 se formó el dúo t.a.T.u. cuyo nombre, abreviatura de la palabra “tatuaje”, podía entenderse también como la combinación de los dos pronombres rusos “Ta… Tu” (aquella… a esta), cuyo significado implícito podría ser “aquella ama a esta”.

El hecho es que las dos jóvenes componentes del grupo aprovechaban la imagen lésbica, y el tema principal de sus primeras canciones era el rechazo de los valores conservadores de la sociedad. El primer gran éxito fue la canción Ya soshlá s umá (Me volví loca) y el segundo, Nas ne dogoniat (No nos alcanzarán), cuyo significado era no nos pueden prohibir que hagamos lo que queramos hacer.

Quince años después el sentido metafórico de esta frase se ha olvidado prácticamente y se utiliza ya en sentido literal (“Correremos más rápido que nadie y seremos los primeros”). Se convirtió en el leitmotiv de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, en Sochi. 

Conejito de chocolate

En 2003, Pierre Narcise, natural de Camerún, que entonces estudiaba en la facultad de periodismo de la Universidad Estatal de Moscú), participó en la segunda temporada del programa de televisión Fabrika Zvezd (Fábrica de estrellas).

Y aunque no se llevó el primer premio, conquistó a todo el mundo con su canción juguetona, en la que bromeaba irónicamente sobre el color oscuro de su piel: “Soy un conejito de chocolate, un caradura cariñoso, dulce cien por cien. Soy un conejito de chocolate y, cuando mis labios rozan los tuyos, me derrito fácilmente”.

Este estribillo fue incorporado también como arma de conquista por los jóvenes rusos “paliduchos”: cuando trataban de seducir a una chica le susurraban oportunamente al oído “soy un conejito de chocolate”. Y las chicas no podían resistirse a esos “caraduras cariñosos”.

¡Ay, Dios mío, qué hombre!

Otra frase muy popular de la serie Sueños de mujeres es una línea de una canción de Alla Pugacheva. “¡Ay, qué hombre era, un auténtico coronel!”. En este caso el significado de la frase popular se separó del contenido de la canción, que contaba la historia de un impresionante estafador que se hacía pasar por coronel. Y en nuestros días se recoge el testigo de esta frase en una canción de Natali: “Oh, Dios, qué hombre, quiero un hijo tuyo, quiero de ti una hija”.

Mis pensamientos son caballos de carrera

 La canción de Oleg Gazmanov de nombre “El escuadrón”, a pesar de tener un título bélico, aborda otro tema: “Mis pensamientos son caballos de carrera: como chispas iluminarán esta noche. El escuadrón de mis pensamientos locos adelanta la locura de los vientos embriagadores”.

Por lo demás, hay algunas incongruencias en las imágenes de la letra, ya que no son los pensamientos los que galopan, sino el cantante: Gazmanov acostumbra a cantar esta canción con un capote echado sobre los hombros, y entre estrofa y estrofa lo tira al escenario, da un salto atrás y se abre de piernas. La frase “mis pensamientos son caballos de carrera” se utiliza más bien irónicamente, cuando uno quiere decir algo importante, pero no encuentra las palabras adecuadas y trata de justificarse en tono de broma.

Lea más: Canciones que hubieras preferido conocer antes de ir a Rusia>>>