Cómo viven los chamanes en Rusia

A qué se dedican los curanderos rusos en la actualidad. Fuente: Aleksandr Kriazhev / Ria Novosti

A qué se dedican los curanderos rusos en la actualidad. Fuente: Aleksandr Kriazhev / Ria Novosti

A finales de julio, en Siberia se celebró el festival ‘La llamada de los 13 chamanes’, al que acudieron profesionales del esoterismo de todo el mundo. Entre los invitados había líderes mexicanos, de Groenlandia, de Mongolia y de Corea. Uno de los 13 elegidos fue el moscovita Mark Gusliakov, curandero, chamán y organizador de la cooperativa sin ánimo de lucro ‘La casa del chamán’. Una corresponsal de RBTH ha estado en su casa para descubrir en qué consiste el chamanismo en Rusia y a qué se dedican los chamanes en el mundo actual.

Un chamán moscovita

“Recibo visitas de pobres, ricos, indigentes, infelices, alcohólicos... Mi tarea es ayudar a la gente y hago todo lo que puedo”, explica el chamán Mark Gusliakov. Estas palabras me dejan aún más perpleja.

Estamos sentados en su... quisiera decir despacho, pero no me atrevería a llamar así a este lugar. La habitación está decorada con dibujos y objetos rituales: en la pared, delante de la mesa, hay colgados unos iconos ortodoxos; en una esquina un traje de chamán, hecho de piel de lobo, y su principal complemento, una pandereta. El protagonista de esta historia va vestido a ‘nuestro estilo’, con camiseta y pantalones cortos. A pesar de que no nos encontramos en la estepa o en la taigá, sino en el barrio moscovita de Sokólniki, y de que en lugar del canto de la garganta lo que se oye es el ruido de un ventilador, no me abandona la sensación de encontrarme en un mundo mágico y ancestral.

Cuando entré en la habitación, Mark observó atentamente el espacio a mi alrededor y dijo con seriedad que conmigo venía mucha gente. Durante nuestra conversación me explicó que había visto a muchos de mis antepasados, que estos siempre se encuentran cerca de alguna persona y que solo pueden ser vistos si en vida fueron videntes, curanderos y maestros espirituales.

Era importante no dejar caer la grabadora y mantener el hilo de la conversación después de oír este tipo de historias. Por una parte, como cualquier periodista, consideré estas manifestaciones un mero truco psicológico o algo así, pero por otra, realmente mis abuelas y tatarabuelas eran curanderas y mis antepasados más lejanos pintaban iconos. Un enigma sin respuesta.

A Mark no le gusta encontrarse con periodistas y no tiene página en internet. Nació en Kazajistán y se inició en el chamanismo a los cinco años. Cuenta muy poco de sí mismo, solo dice que él no escogió su camino, simplemente nació con ciertas facultades que no se pueden ignorar o eliminar.

“Todos los hombres sienten inclinación por algo, hacer bocetos o dibujar, componer música... Yo puedo saber por el color de la piel, la figura o los dedos de los pies las enfermedades crónicas de una persona, dónde vivieron sus antepasados, etc., y para eso ni siquiera hay que estudiar. Todos mis antepasados eran curanderos y realizaban rituales, incluso mi apellido, Gusliak, significa hechicero”, dice.

“Una vez al día mi cuerpo se paraliza y convulsiona durante 15-20 minutos, siempre a la misma hora; la realidad cambia cuando te encuentras en ese estado y hacen falta unas fuerzas sobrenaturales para regresar. Yo mismo sigo sin entender muchas cosas”, confiesa. 

La llamada de los 13

Dice que, si de verdad le necesitan, la gente le acaba encontrando. ¿Qué clase ayuda se puede buscar en un chamán? Según dice, hay mucha gente con problemas de nacimiento que no se pueden curar con la medicina, pero que hacen la vida imposible.

En el festival de ‘La llamada de los 13 chamanes' —que se celebró en julio en Siberia, en la ciudad de Tuvá—, se formaron colas de habitantes locales en busca de ayuda para ver a los esoteristas que habían acudido a la cita, y la mitad tenía problemas espirituales que habían sido causa de muerte en las familias.

Este festival de chamanes se ha convertido en un hito para quienes se dedican a las prácticas espirituales. Mark fue uno de los 13 elegidos del evento organizado por el chamán de Tuvá, Nikolái Oorzhak. “No sabíamos que nuestro encuentro tendría lugar en un momento en que surgirían en el mundo varios conflictos armados”, cuenta Mark.

El objetivo del evento era conocer al gran espíritu que unirá a los chamanes de todo el mundo con la humanidad, con el planeta. Ahora mucha gente que se dedica a las prácticas espirituales está enfrentada, no aceptan las tradiciones de los otros”.

Fotos:  Al encuentro de los chamanes más poderosos

Mark cuenta que en el festival podían observarse auténticos milagros. “Los participantes del evento tuvieron que instalarse en las montañas, a temperaturas de entre 40 y 50 grados, lo que resulta demasiado caluroso incluso para los vecinos de la zona. En aquellas condiciones, los chamanes se alejaron para un retiro de tres días y muchos de ellos no llevaban ni agua”, recuerda Mark.

“Entonces un chamán de Mongolia realizó un ritual. Sacó recipientes para el agua, los distribuyó y dijo: 'creo que bastará para todos'. Empezó a golpear la pandereta y a cantar canciones rituales; tres minutos después cayó un fuerte aguacero que mojó toda nuestra ropa y llenó los recipientes. Esto fue una verdadera muestra de conocimientos ancestrales, del chamanismo que se conserva y se transmite de unos a otros”.

Yulia dice que los chamanes en Rusia no lo tienen fácil y que habría que ayudarles. “Nadie les apoya; en otros países muchos chamanes están protegidos por el gobierno e incluso por la UNESCO como patrimonio cultural. En Rusia solo hay una persona así, el presidente de los chamanes de Tuvá, Mongush Kenin-Lopsan”, afirma ella.

Mark cuenta que en Moscú vive mucha gente que realmente puede curar y gestionar la energía. Normalmente se trata de personas llegadas desde Siberia.

Los verdaderos conocimientos esotéricos que utilizan los chamanes son los que se pasan de maestro a aprendiz, sobre esto no se escriben libros ni se ruedan películas. 

¿Qué es un chamán?

Mark está convencido de que el chamanismo se lleva en los genes. “Hay cosas que uno puede sentir aquí mismo, sin necesidad de trajes ni de rituales, sin canciones ni rezos, está dentro del cuerpo. Antes los chamanes se definían por alguna característica física como el color de los ojos o el patrón de las venas, pero esa tradición se ha perdido. Sin embargo, a pesar de eso, cualquier persona puede sentir si el chamán que tiene delante es auténtico o no”, explica.

De hecho Mark asegura que, en el fondo, se puede llamar chamanismo a cualquier actividad que lleve a cabo una persona en concordancia con su propio ‘talento verdadero’.

“Un chamán acumula conocimientos sobre sí mismo y sobre el universo. Es libre y se guía por sus sentidos, no por las acciones ni por las cosas”. El esoterista está convencido de que es inútil escribir libros sobre los rituales chamánicos y que nadie que se dedique a las prácticas espirituales lo hará. “El chamanismo no se escribe, se siente. Todo el mundo tiene siete sentidos: además de los cinco habituales están también la premonición y la intuición. Pero una característica de la actualidad es que las personas reprimen los dos últimos. Nuestros antepasados los utilizaban en lugar de Internet y del teléfono. Se sentían unos a otros, se entendían en la distancia”, concluye.

Más tarde, al transcribir mis grabaciones y leer las palabras en la pantalla, comprendí a qué se refería. Reproducir sus palabras no puede transmitir lo que yo misma sentí mientras me encontraba en aquella pequeña habitación con dibujos en las paredes. Y no quiero comprobar si tenía o no un auténtico chamán delante mí; nos hace falta gente así, que piense con claridad, con lógica y de manera racional, para ver ese otro mundo paralelo tan poco habitual.

Tag chamán, tradiciones, tuvá, moscú, conocimiento

“El chamanismo es un don artístico del universo. Nosotros no decidimos cómo se manifiesta este don. El don del chamán consiste en ampliar los límites de la percepción, la comprensión de la esencia de la vida”, cuenta Mark, chamán que vive en Moscú.

El chamanismo es una manera de interpretar el mundo –o, mejor dicho, los mundos- que han compartido pueblos prácticamente de todo el planeta durante largos periodos de tiempo. Lea más aquí>>>

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