Las diez marcas culturales rusas más populares

Entre los símbolos de Rusia conocidos más allá de sus fronteras hay algunos de los que se enorgullecen con razón sus habitantes y otros que son flagrantes estereotipos. Sin embargo, en lugar de desmentir estos estereotipos lo mejor es tratarlos con ironía.

La novela rusa

Fuente: alamy / legion media

La gran prosa rusa, en primer lugar la de Tolstói La prosa está llena de juicios profundos sobre el alma humana y sigue siendo actual incluso siglo y medio después de que viera por primera vez la luz. Para sus coetáneos Lev Tolstói era casi como Steve Jobs para los hipsters contemporáneos: un gran gurú. Y la dostoievskimanía empezó muy pronto entre los intelectuales europeos después de la muerte del escritor y no ha cesado a día de hoy. Cuando se habla de la auténtica novela, grande, psicológica, seria, se dice: “Como en una novela rusa”.

El fusil Kaláshnikov

Fuente: Iliá Pitalev / Ria Novosti

Este fusil de asalto soviético apareció en 1947. Lo diseñó Mijaíl Kaláshnikov, combatiente durante la Segunda Guerra Mundial. Desde 1964 fue el arma que utilizaron los soldados vietnamitas contra los estadounidenses. Ahora es uno de los modelos de fusil más extendidos en el mundo. Además de en Rusia se produce en multitud de países. Es el único fusil que aparece en una bandera nacional, la de Mozambique, y los rapers le dedican canciones.

El cosaco

Fuente: ITAR-TASS

Quien más sufrió a los cosacos fue Napoleón. En resumidas cuentas, fueron los franceses quienes también crearon esta marca: Les cosaques. Las tradiciones severas pero justas de este pueblo despertaron la admiración de Dumas y Julio Verne.  En una antología popular hace 40 años en los Estados Unidos, titulada Rachel y Trudy viajan alrededor del mundo, las protagonistas iban a parar al Moscú de Brezhnev y se atolondraban ante la visión de un apuesto y esbelto policía. Se trataba, a su modo de ver, de un auténtico cosaco y las chicas soñaban con que las detuviera, las interrogara y quizá incluso que las registrara.

Spútnik y Gagarin

Fuente: ITAR-TASS

La URSS fue la primera en lanzar un satélite y a una persona al espacio. En 1957 el cohete R-7 sacó a la órbita circumterrestre el primer objeto artificial: la nave espacial soviética Spútnik-1. Entonces la palabra Spútnik, en distintas variantes, pasó a formar parte de diversas lenguas del mundo, gracias a lo cual, por cierto, apareció la palabra beatnik: al inglés beat se le añadió el sufijo ruso. Al cabo de tres años y medio se envió al espacio a Yuri Gagarin, un ruso ideal de póster de propaganda, y el nombre Yuri se hizo popular en todo el mundo.

Cheburashka

Fuente: Iliá Pitalev / Ria Novosti

Es un gracioso y pequeño animal, cuya raza es desconocida para la ciencia, de orejas grandes y ojos bondadosos. Tiene voz femenina. Apareció por primera vez en 1966, en un cuento del escritor ruso Eduard Uspenski El cocodrilo Guena y sus amigos y tres años más tarde se convirtió en el protagonista de la película de dibujos animados El cocodrilo Guena. Desde entonces Cheburashka es un popular personaje de la literatura infantil. Recientemente se convirtió en el símbolo de la selección olímpica rusa en Sochi y su imagen recibía a los turistas en los aeropuertos y en las estaciones de tren.

El invierno ruso

Fuente: Reuters

Hay otro estereotipo conforme al cual en Rusia siempre hace frío, todo el año nieva. En realidad, no es así durante todo el año, aunque el invierno es realmente largo. Algunas veces esta particularidad ha jugado malas pasadas a los invasores. En tiempos de Napoleón nació la expresión el “General Moroz” [General Frío] o General Zimá [General Invierno]. El modo más radical de emplear el invierno ruso lo ideó el filósofo Nikolái Fiódorov, que propuso trasladar la capital a orillas del Océano Glacial Ártico y hacer del frío una idea nacional.

El oso

Fuente: Reuters

Los osos llevan viviendo en Rusia desde tiempos inmemoriales. A principios del siglo XVI el diplomático austriaco Sigizmund Herberstein llegó como embajador ante el gran príncipe de Moscú Vasilio III de Moscú. Ese año azotaba una terrible hambruna y los osos a menudo visitaban las ciudades para procurarse alimento. El austriaco escribió Notas sobre Moscovia y fue así cómo nació la leyenda de que los osos iban por las calles de las ciudades rusas.

La balalaica

Fuente: Alekséi Varfoloméiev / Ria Novosti

Instrumento musical popular ruso que se caracteriza por su caja de forma triangular. Adoptó su forma actual a finales del siglo XIX. El mundo supo de ella gracias a las numerosas actuaciones de diferentes militares rusos y de conjuntos folclóricos a mediados del siglo pasado. Precisamente entonces se formó la imagen estereotipada del muchacho ruso de ojos azules y de cabello rubio tocando con virtuosismo la balalaica con aire juguetón. “Ba-la-lai-ka”, dice en su canción sobre el circo ruso la cantante Koharu Kusumi, ídolo pop japonés.

Vodka

Fuente: lori / legion media

Tal y como lo conocemos, el vodka no apareció hasta finales del siglo XIX.  Conquistó Europa y el mundo entero después de la Revolución de 1917 y de la Guerra Civil rusa, cuando los emigrados empezaron a producirlo en el extranjero.

En la década de 1950 se hizo popular en Estados Unidos cuando empezó a emplearse como base de algunos cócteles. El consumo del vodka se convertiría en una atracción para los turistas: por ejemplo, se empezó a llevar a los extranjeros a restaurantes de gastronomía rusa para sentarlos a la mesa con especialistas en el arte de los brindis. 

El circo ruso

Fuente: Andréi Koljada / Ria Novosti

En Rusia hay uno de los mejores circos del mundo, pues cuenta con los mejores payasos, los mejores acróbatas, los mejores osos. En el siglo XVI el arzobispo sueco Olaus Magnus sospechaba que los domadores con osos, que vagaban por Europa, eran en realidad espías rusos. En tiempos soviéticos se invertían grandes recursos en el circo y los artistas circenses hacían numerosas giras por todo el mundo, demostrando los logros del gobierno soviético. “En Japón la palabra circo casi automáticamente se asocia con Rusia”, dice el creador del Cheburashka japonés, Makoto Nakamura.

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Artículo publicado originalmente en ruso en Russki Reporter.