Entra en vigor la ley para desterrar el lenguaje soez

La medida afecta a libros, películas, diarios y la televisión. Fuente: Elnar Salajíev / Ria Novosti

La medida afecta a libros, películas, diarios y la televisión. Fuente: Elnar Salajíev / Ria Novosti

A partir del 1 de julio se prohíbe por ley el empleo de palabras malsonantes en la televisión, el cine, la literatura, los medios de comunicación, los conciertos y las representaciones teatrales. Los infractores se enfrentarán a multas. Un equipo de filólogos determinará si las palabras o expresiones son motivo de sanción.

De conformidad con la ley, se aplicarán sanciones a “aquellas obras literarias y eventos de arte contemporáneo o popular que difundan públicamente palabras malsonantes”. El lenguaje obsceno también estará prohibido “en las muestras de cine, en las representaciones teatrales, en las aperturas de exposiciones, en los conciertos y en otro tipo de espectáculos”. Un consejo independiente se encargará de determinar el uso de este tipo de palabras en las obras publicadas.

El coste de la vulgaridad

Las multas a los ciudadanos por hacer uso del lenguaje soez en público se sitúan entre los 2.000 y los 2.500 rublos (de 60 a 80 dólares); para los cargos públicos de 4.000 a 5.000 rublos (entre 130 y 170 dólares); y para las personas jurídicas de 40.000 a 50.000 rublos (entre 1.300 y 1.700 dólares). Estas mismas sanciones se aplicarán por el uso de palabrotas en los reportajes publicados por los medios de comunicación. En caso de reincidencia el importe de la multa aumentaría.

A partir de ahora la prensa y el contenido audiovisual que contengan palabras malsonantes solo se podrán vender con un envoltorio especial que incluya una advertencia. Si una película incluye palabras malsonantes, no podrá obtener el certificado de distribución y la muestra de películas que no dispongan de dicho certificado estará sujeta a multa.

Debido a la polémica provocada en relación a las obras ya publicada, la norma no tendrá carácter retroactivo. Es decir, las sanciones no se aplicarán a las producciones previas a su entrada en vigor.

Nikita Mijalkov, director de cine y ganador de un Oscar (1994) a la mejor película en lengua extranjera, ha declarado que la ley debería revisarse. “La ley debe estar al servicio de las personas y no al revés. Es evidente que se deben introducir algunas correcciones y revisar la cuestión de las palabras malsonantes en cada caso concreto, incluido el del cine. En las películas sobre la guerra, por ejemplo, es imposible prescindir de determinadas palabras”, cita RIA Novosti a Mijalkov.

El presidente del Festival Internacional de Cine de Moscú añade que los organizadores de dicho festival tratarán de obtener en el futuro la posibilidad de presentar en el festival películas que aún no hayan recibido el certificado de distribución que expide el Ministerio de Cultura ruso.

“Este tipo de léxico constituye una gran muestra de la inventiva del pueblo ruso. Hay vulgaridades que pueden resultar impúdicas —como el que se oye en los ferrocarriles—, pero determinadas palabras malsonantes se utilizan como medio de expresión en situaciones extremas como puede ser el dolor, una guerra o la muerte, en cuyo caso están justificadas. Creo que estas cuestiones se deben tratar caso por caso”, remarca Mijalkov.

El cabecilla del excéntrico grupo ruso Leningrad, Serguéi Shnurov, expresó su opinión sobre este tema durante un concierto en Moscú. “El país se encuentra al borde de una nueva Guerra Fría. Está claro que las autoridades necesitan una movilización”, declaró Shnurov. A la pregunta sobre cómo se puede proteger al pueblo de sus inclinaciones el artista declaró que “no hay que decidir nada por la gente”.

Al mismo tiempo, el poeta ruso y doctor en filosofía Ígor Volguin cree que la vida, la literatura y el arte no experimentarán cambios significativos.

“No habrá cambios sustanciales. El lenguaje soez es un fenómeno de la expresión oral de carácter privado. La cultura rusa ha sobrevivido perfectamente sin él. Sí, Pushkin, Lérmontov y otros poetas escribieron algunos versos subidos de tono, pero se trataba de una parte marginal de la cultura que se desarrollaba fuera del espacio público”, afirma Volguin.

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El poeta cree que la nueva prohibición será como colocar “un capote rojo delante de un toro” y que los artistas sin talento tratarán de atraer la atención de la opinión pública hacia sus creaciones a través del prisma de la protesta.

“Siempre he dicho que hay que no hay que proteger a la literatura del lenguaje informal, sino al lenguaje informal de la literatura. Y es que el lenguaje vulgar puede transformar un texto en un instante de burgués a chabacano. Antes a nadie se le ocurría introducir estos elementos en el espacio público. Los escritores y artistas siempre se han impuesto una autocensura en pro de la educación. Es una pena que hoy haya que implantar un tabú con respecto al lenguaje malsonante a nivel legislativo”.

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