Vuelve la gran novela rusa

Se da a conocer el listado de galardón literario más importante de Rusia: Bolshaya kniga. Los críticos destacan, a pesar de las diferentes tendencias, la vuelta a la narrativa tradicional. Fuente: Getty Images / Fotobank

Se da a conocer el listado de galardón literario más importante de Rusia: Bolshaya kniga. Los críticos destacan, a pesar de las diferentes tendencias, la vuelta a la narrativa tradicional. Fuente: Getty Images / Fotobank

Se ha dado a conocer la lista breve de Bolshaya kniga (Premio Gran Libro) que este año se entregará por décima vez. Es el galardón literario más importante de Rusia en el género de novela comercial y el que goza de mayor retribución económica: 174.000 dólares. Los nombres de los premiados se anunciarán en noviembre.

Según viene siendo costumbre, en esta fase de la selección el jurado descarta títulos hasta quedarse con entre ocho y quince libros. Este año son nueve las obras seleccionadas entre las veintinueve que figuraban en la fase previa.

1.    Svetlana Alekséievich, Tiempo de segunda mano. El fin del hombre rojo [Vremya sekond-jend].

2.   Ksenia Buksha, Fábrica “Libertad” [Zavod “Svoboda”].

3.   Aleksandr Grigorenko, Ilguet. Tres nombres para destino. [Ilguet. Tri imeni sudbí].

4.   Alekséi Makushinski, Vapor a Argentina [Parojod v Arguentinu].

5.   Zajar Prilepin, El convento [Obitel].

6.    Víktor Remízov, La voluntad libre [Volia vólnaia].

7.   Vladímir Sorokin, Telluria.

8.    Yevgueni Chizhov, Traducción de una traducción literal [Perevod s podstrochnika].

9.    Vladímir Sharov, Vuelta a Egipto [Vozvraschenie v Eguipet].

Los expertos consideran que la favorita para llevarse el premio es la nueva novela de Zajar Prilepin, El convento. La historia de las islas Solovkí -antiguo monasterio que en la década de 1920 se convirtió en un presidio- es narrada por un joven que ha ido a parar allí por un asesinato fortuito.

Zajar Prilepin para RBTH>>>

“En esta novela Prilepin se ha superado en su escritura y en su comprensión de la vida”, dice Bútov. “Pero lo más importante es que en el libro se plantea un tema siempre actual, el de la proeza espiritual en un contexto de represión y lucha por la supervivencia. Este tema es comprensible y cercano a los lectores no sólo de Rusia”.

Sobre la década de 1920 también trata la novela de Ksenia Buksha, Fábrica “Libertad”, en que la época del proceso de formación del estado soviético se muestra a través de los ojos de unos obreros de la industria bélica. El libro se basa en una entrevista que la autora hizo a empleados de una fábrica de San Petersburgo e incluso contiene fragmentos que se citan en estilo directo. Esta obra literaria revitaliza un género soviético caído en el olvido, el de la “novela de producción”.

Un método parecido emplea Svetlana Alekséievich, la candidata a ganar el Premio Nobel de literatura de 2013, ganadora de los Premios Herder y Médicis, entre otros. Su novela Tiempo de segunda mano. El fin del hombre rojo cuenta, con diferentes voces, cómo era la vida soviética, que no acabó con la disolución de la URSS. Este texto documental está compuesto sobre la base de declaraciones reales, confesiones, entrevistas, charlas de sobremesa. “La literatura también es esto. Con los libros de Alekséievich se puede estudiar la historia de nuestro país con más rigor que con cualquier manual de historia”, dice Mijaíl Bútov. “Con Alekséievich se puede estar de acuerdo, disentir, incluso rechazarla, pero es una escritora que no deja a nadie indiferente”.

También desenredan la madeja de la historia rusa los protagonistas de las dos novelas más complicadas que optan al Premio Bolshaya kniga. En la novela epistolar Regreso a Egipto de Vladímir Sharov el agrónomo soviético Nikolái Gógol, tocayo y descendiente del escritor ruso, intenta escribir la continuación de Almas muertas. Pero la novela no va sobre Gógol, sino sobre los caminos emprendidos por las generaciones soviéticas cuyas vidas se relacionan con el libro bíblico del Éxodo, de ahí el título de la novela. Según Bútov, Sharov “es uno de los escritores rusos más difíciles, pero también uno de los más interesantes. Si otros se deciden a hacer sólo de vez en cuando un experimento en su obra creativa, en su caso toda su obra es experimental”.

No menos complicada para el lector es la novela Vapor a Argentina, escrita en la tradición del modernismo europeo, a cargo de Alekséi Makushinski, hijo del escritor Anatoli Rybakov, represaliado en época soviética. En la novela la historia rusa se entrelaza con la europea. Por la complejidad de su estilo, la lengua de Makushinski puede competir con Proust, y si alguien la traduce tendrá que emplearse a fondo.

La historia alternativa de Rusia es el tema preferido de Vladímir Sorokin, que opta a este premio literario con la novela Telluria, una antiutopía en la que Rusia ha vuelto a la época de los principados enfrentados. Sorokin, que se distingue por ser un eminente estilista, también en esta ocasión ha construido un texto refinado: la novela está integrada por 50 partes, cada una de las cuales está escrita en una lengua que refleja los diversos modos de pensamiento de los ciudadanos en una Rusia del futuro, ficticia.

A pesar de la gran variedad existente entre las novelas finalistas, Mijaíl Bútov señala que este año quizá pueda responder a la pregunta predilecta de los periodistas: “¿Se puede hablar de una tendencia entre las novelas nominadas de este año?”. “Sí, se puede. La lista de nominados para el Premio Bolshaia Kniga 2014 muestra que la prosa rusa vuelve a la novela narrativa tradicional, de largo aliento, escrita en una lengua compleja, que plantea las preguntas esenciales de la vida. Es decir, se vuelve a la novela por la cual la literatura rusa siempre ha sido célebre.

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