Solzhenitsyn previó los acontecimientos de Ucrania

El gran escritor mitad ruso, mitad ucraniano prestó atención a los problemas del país ya en 1968. Fuente: AP

El gran escritor mitad ruso, mitad ucraniano prestó atención a los problemas del país ya en 1968. Fuente: AP

El escritor e historiador Alexander Solzhenitsyn predijo la actual situación en Ucrania hace medio siglo. Al escribir sobre el tema del nacionalismo en su obra más importante, “Archipiélago Gulag”, el Premio Nobel de Literatura en 1970 dijo: “Con Ucrania será extremadamente doloroso”. Incluso en la era soviética profetizó que no excluía una división de Ucrania, aunque señalando que “quizá sea necesario un referéndum en cada región” teniendo en cuenta la manera en que tierras que no habían pertenecido históricamente a Ucrania fueron agrupadas por los bolcheviques.

En el capítulo segundo de la quinta parte de Archipiélago Gulag, escrito en 1968 y publicado en 1974, leemos:

 “Me resulta doloroso escribir sobre esto, pues lo ucraniano y lo ruso se unen en mi sangre, en mi corazón y en mis pensamientos. Pero la gran experiencia de comunicaciones amistosas con ucranianos en los campos del Gulag me ha mostrado qué grande es el dolor que soportan. A nuestra generación le tocará pagar por las faltas cometidas por nuestros padres.

Patalear y gritar “¡Esto es mío!” es la opción más sencilla. Es muchísimo más difícil decir: “¡Que aquellos que quieran vivir vivan”. Por asombroso que parezca, las predicciones de la Doctrina Avanzada [del marxismo-leninismo] de que el nacionalismo se marchitaría no se han cumplido. Por el contrario, en el siglo de la investigación nuclear y de la cibernética por alguna razón ha florecido.

Se acerca para nosotros el tiempo, tanto si nos gusta como si no, de abonar todos los pagarés de autodeterminación y de independencia, hacerlo nosotros mismos y no esperar a que nos quemen en las hogueras, nos ahoguen en el río o nos decapiten.

Si nuestra nación es grande tenemos que demostrarlo no con la inmensidad del territorio, no con el número de pueblos bajo nuestra tutela, sino con la grandeza de nuestros actos…

Con Ucrania será extraordinariamente doloroso. Pero hay que entender el grado de tensión que sienten. Dado que ha sido imposible que las cosas se resuelvan durante siglos, es nuestro momento de mostrar prudencia. Estamos obligados a dejar que lleguen a una solución por ellos mismos: federalistas o separatistas, ganen quien ganen. No ceder sería locura y crueldad. Cuando más pacientes, coherentes y tolerantes seamos, más esperanzas habrá de restablecer la unidad en un futuro. Que vivan, que lo intenten. Pronto se darán cuenta de que no se solucionarán todos los problemas con la secesión. Debido a que en diferentes regiones de Ucrania hay una diferente proporción de aquellos que se consideran ucranianos, de aquellos que se consideran rusos y de aquellos que no se consideran nada, se presentarán muchas complicaciones.

Quizá sea necesario celebrar un referéndum en cada región y después dar un trato preferencial y delicado a aquellos que deseen irse. No toda Ucrania, con sus actuales fronteras soviéticas, es de hecho Ucrania. Algunas regiones de la orilla izquierda claramente se inclinan  más hacia Rusia.

En cuanto a Crimea, la decisión de Jruschov de entregársela a Ucrania fue totalmente arbitraria. ¿Y qué pasa con la Rutenia carpática (roja)? Esto servirá también de prueba: en un momento en que los ucranianos piden justicia para sí mismos, ¿hasta qué punto se mostrarán justos los ucranianos con los rusos de los Cárpatos?

--Abril de 1981. Extracto de una carta a la conferencia de Toronto sobre las relaciones ruso-ucranianas, Instituto de Investigación de Ucrania de Harvard. 

Estoy totalmente de acuerdo con que el problema ruso-ucraniano es uno de los mayores en la actualidad y de crucial importancia para nuestros pueblos. Sin embargo, me parece que la incandescencia de las pasiones y la temperatura resultante son perniciosas para esta causa.

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… He manifestado en repetidas ocasiones y sigo reiterándolo que nadie puede retener a alguien por la fuerza, ninguna de las partes antagonistas puede recurrir a la coacción sobre la otra parte ni sobre su propia parte, ni sobre el pueblo en conjunto ni sobre cualquiera de sus minorías, pues toda minoría comprende, a su vez, su propia minoría…

En cualquier caso la opinión local se tiene que conocer y llevar a efecto. Por eso, todas las cuestiones sólo pueden ser resueltas de un modo satisfactorio por la población local, no en los círculos lejanos de emigrados, cuyas percepciones están deformadas.

… Encuentro especialmente dolorosa la furiosa intolerancia en la discusión del problema ruso-ucraniano (perniciosa para ambas naciones y beneficiosa sólo para sus enemigos) porque por mis orígenes soy mitad ruso, mitad ucraniano, crecí bajo la influencia común de estas dos culturas y nunca vi y sigo sin ver ningún antagonismo entre ellas.

En numerosas ocasiones he escrito y hablado en público sobre Ucrania y su gente, sobre la tragedia de la hambruna ucraniana; tengo muchos viejos amigos en Ucrania; siempre he sabido que el sufrimiento de rusos y ucranianos eran del mismo orden que el sufrimiento causado por el comunismo.

En mi corazón, no hay lugar para un conflicto ruso-ucraniano y si, Dios no lo quiera, la situación llegara a un extremo insalvable, puedo decir que nunca, bajo ninguna circunstancia, permitiría que yo o alguno de mis hijos nos involucráramos en la refriega ruso-ucraniana, sin importar lo mucho que se esforzaran cabezas dementes en arrastrarnos a su causa.

Nota: Publicado en Rússkaia mysl, el 18 de junio de 1981. En Rusia, se publicó por primera vez en la revista Zvezdá, nº 12, 1993.

--Escrito y publicado en 1990: ¿Cómo reconstruimos Rusia?

Discurso a ucranianos y bielorrusos:

Separar Ucrania hoy significa separar a millones de familias y de personas: sólo hay que pensar lo mezclada que está la población; hay regiones enteras [en Ucrania] con una población predominantemente rusa; cuántas personas hay a las que le resulta complicado escoger a cuál de las dos nacionalidades pertenecen; cuántos individuos hay de origen mixto; cuántos matrimonios mixtos hay (sin embargo, nadie se ha considerado “mixto” hasta el día de hoy).

El grueso de la población no percibe ninguna animadversión entre rusos y ucranianos.

Por supuesto, si el pueblo ucraniano deseara separarse definitivamente, nadie se atrevería a retenerlo por la fuerza. Pero, esta amplitud es diversa y sólo la población local puede decidir el destino de su localidad, de su región, mientras que cada minoría étnica recién formada en esta localidad debería ser tratada con la misma no-violencia.

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Publicado originariamente en ruso en Rossiyskaya Gazeta.