Cómo se forman en Rusia los futuros músicos y artistas

Fuente: Aleksander Pogótov / Ria Novosti

Fuente: Aleksander Pogótov / Ria Novosti

Actualmente en Rusia hay más de 5.000 escuelas de arte y música donde los niños, como complemento a la formación habitual, pueden aprender a tocar diversos instrumentos musicales y dominar los fundamentos de la pintura y la escultura de forma prácticamente gratuita. Los expertos destacan que este sistema sigue siendo un medio efectivo para aumentar el nivel general de cultura.

El programa estándar de la escuela de música incluye lecciones para aprender a tocar un instrumento musical, así como la enseñanza de la notación musical (el solfeo) e historia de la música. Las clases se imparten durante la segunda mitad del día para que se puedan compaginar con los estudios en la escuela de enseñanza general. Normalmente los alumnos acuden a la escuela de música cuatro o cinco veces por semana.

Actualmente en Rusia hay 5.328 centros infantiles artísticos que cubren con sus servicios el 12,1% de la población infantil del país. Se consideran escuelas infantiles artísticas las escuelas de música y arte.

La escuela infantil de música es una institución educativa donde los niños, como complemento a la educación académica, adquieren conocimientos y habilidades musicales. Estas escuelas son el primer peldaño de la educación musical.

Los niños pueden ingresar en la escuela de música según los resultados que obtienen en unos exámenes en los que se comprueban sus capacidades musicales. La cantidad de aspirantes depende en gran parte del número de habitantes del distrito en que la escuela esté circunscrita.

La formación musical se inicia de media a los seis-ocho años y cada vez más por elección de los padres, y no del propio niño. Por esto es bastante frecuente que muchos de los que terminaron la escuela de música no tengan un buen recuerdo de este periodo de su vida.

Anna explica que fue su madre quien la envió a la escuela de música porque en otro tiempo había tocado el violín y quería que su hija dominara el solfeo. “Iba a la escuela. Después lo dejé, y comencé a ir donde un profesor particular, pero siempre me entraban ganas de coger un hacha y hacer añicos el instrumento. Sin embargo, a pesar de haber sido una experiencia negativa, los profesores me enseñaron a escuchar la música y a entenderla”.

Irina, profesora de matemáticas en un instituto de secundaria, explica que de pequeña terminó la escuela de música en la especialidad de flauta. “Elegí este instrumento para no tener que cargar con una guitarra o un violoncelo, y porque para estudiar hacían falta cinco años, y no los siete de piano. Ahora no toco, pero puedo ayudar a mi hija con las lecciones de la escuela de música, ella toca el piano”.

Existen escuelas de música especiales de diez grados en los conservatorios, que en sus planes de estudios combinan las asignaturas generales y las musicales, y preparan a los alumnos para ingresar en el conservatorio. Actualmente en Rusia hay cerca de 3.000 escuelas infantiles de música.

Según las estadísticas, el número de escuelas de música y arte ha disminuido notablemente en los últimos años: en 1990 había 6591; en 2001, 5837 y en 2008, 5456.

La profesora de la Cátedra de Teoría de la Música del Instituto Pedagógico Musical Ippolítov-Ivánov, Tatiana Guenova, en declaraciones a RBTH indica que el 80% de sus estudiantes han finalizado la escuela de música.

“Pero si tenemos en cuenta a todos los titulados de las escuelas de música, hay pocos que quieran ser músicos profesionales, según mis investigaciones, no más del 10% -explica la experta-. Que al niño le guste tocar o que quiera vincular su vida a la música dependerá en gran parte de los pedagogos. He visto casos en que el alumno no se entendía con el pedagogo y dejaba la escuela, pero continuaba tocando en casa por su cuenta”.

Sin embargo, la experta señala que casi todos los que han estudiado en la escuela de música acaban apreciando la música de calidad. “Así, gracias a la escuela de música, sube el nivel general de cultura de la sociedad”, considera Guenova.  

La escuela de arte

Solo se puede ingresar en la escuela de arte a partir de los diez años.

El programa educativo incluye asignaturas como Dibujo, Pintura, Composición, Escultura e Historia del arte. Se imparten cuatro lecciones a la semana, que son complementarias al programa escolar habitual.

Después de terminar la escuela de arte, Tatiana estudió Arquitectura y Educación Artística superior, y ahora es ella misma quien introduce a los niños en las nociones del dibujo y la pintura. “En clase no había nadie que viniera obligado por sus padres. Había personas aisladas que abandonaban los estudios. Teníamos pedagogos absolutamente increíbles que eran capaces de tratar con adolescentes y que canalizaban nuestra energía hacia una dirección segura -recuerda-. No todos se convirtieron en artistas, pero la mayoría continúa dibujando, incluso aunque no sea su profesión”.

Irina Kosheliava, directora de la Escuela Infantil de Arte Nº 2 de Lípetsk, está segura de que la educación artística en Rusia es única. “Este sistema no existe en ninguna otra parte, hay academias privadas, arteterapia, pero no escuelas artísticas. Y aquí este sistema está concebido para niños de 10 a 17 años. Más adelante, el titulado puede cursar una carrera artística. Este sistema educativo existe en Rusia desde el siglo XVIII”.