“Ser publicado en ruso es como volver a mis raíces”

Entrevista a Nicolás Schuff, escritor argentino que acaba de publicar en Rusia su primer libro infantil. Fuente: archivo personal

Entrevista a Nicolás Schuff, escritor argentino que acaba de publicar en Rusia su primer libro infantil. Fuente: archivo personal

El escritor argentino Nicolás Schuff habla de su trayectoria literaria y del primer libro infantil que acaba de publicar en Rusia.

¿Es cierto que tiene orígenes rusos?

Mis abuelos paternos y maternos eran judíos rusos que llegaron a la Argentina [a la provincia de Entre Ríos] a principios del siglo pasado.

Nacido en 1973, Nicolás Schuff cursó estudios de Letras y Periodismo y ha trabajado como librero, profesor de yoga, corrector y periodista. Actualmente se dedica a escribir libros para chicos y sigue trabajando esporádicamente como librero.
Tiene quince libros publicados entre títulos propios y versiones de clásicos para el público infantil y juvenil. Algunos de esos libros son: Compañía animal, Así queda demostrado, El pájaro bigote,  El viaje a la luna, y El amor y el espanto.

¿Desde cuándo se dedica a la literatura infantil?

Desde el 2001. Empecé por casualidad, haciendo adaptaciones de libros clásicos. Una vez me encargaron una versión de La Ilíada para niños de tercer grado e hice un libro que se llamaba Historia de la guerra de Troya, que funcionó muy bien en las escuelas.

Después empecé a trabajar en una colección de libros escolares que creció mucho en los últimos años. Y hubo un boom en la literatura infantil, de donde salieron muchas editoriales. Cuando empecé a darme cuenta de que estos libros circulaban mucho, que los maestros me empezaban a conocer y los chicos me preguntaban si tenía otros libros, empecé a escribir material propio. Yo no había pensado escribir para chicos ni leo literatura infantil, así que lo hice un poco jugando.

¿Qué dificultades y motivaciones tiene escribir para niños?

En cuanto a la dificultad, es un género muy pautado. Respecto a los contenidos y el lenguaje, son muy cuidados, aunque esto depende de la editorial. Lo que me gusta de escribir para chicos es que es un campo de experimentación con el lenguaje que me hace sentir bastante libre. 

Su libro Compañía Animal acaba de ser publicado en Rusia. ¿De qué se trata?

Son relatos breves con elementos fantásticos vinculados con animales. Por ejemplo, un chico que ve correr un perro todas las noches y que por momentos se vuelve invisible. O una niña que tiene una grulla de papel pero que en realidad es un animal hechizado. En cada cuento hay una referencia a otro relato del libro. Todos los cuentos están vinculados entre sí con situaciones cotidianas y fantásticas.  

Además hay un lugar que se conoce como La Zona, medio misterioso, donde ocurren fenómenos inexplicables. Cuando lo terminé de escribir me di cuenta que hay un película de Andréi Tarkovski que se llama Stalker –en español se tradujo como La Zona– y habla de una zona donde había caído un meteorito y ocurren cosas misteriosas. Tarkovski es un director que me encanta, así como muchos escritores rusos como Tolstói.

¿Cómo fue el proceso para su publicación en Rusia?

Una ilustradora con la que trabajé tenía contacto con la editorial Pearson en España y después de un viaje mandó un correo a algunos autores comentando que la editorial estaba buscando autores en la Argentina. Así que lo mandé, les gustó y fue publicado. Y ahora me encontré con esta sorpresa de que la editora española negoció con la editorial rusa Samokat. 

Me alegré porque estuve investigando y vi que era la editorial rusa que publica a Roald Dahl, para mi uno de los mejores autores infantiles. Está buenísimo estar en el mismo catálogo que él. Además es la primera vez que me publican en otro idioma, y además en ruso. Es es como volver de alguna manera a mis raíces.

¿Ha escrito algún cuento o historia con referencias rusas?

Escribí un cuento basado en la vida de la poetisa Marina Tsvietáieva. También otro libro, El amor y el espanto, que cuenta una historia que se da en San Telmo, donde hay una iglesia ortodoxa. El niño Andréi, venido de Rusia con sus papás, muere durante la construcción de la iglesia, y después su fantasma queda vagando en una de las cúpulas.

Se define como lector, escritor y librero. ¿Cuál de estas facetas es más importante?

La de escritor y lector son complementarias, no las puedo separar.

A mí los libros se me ocurren leyendo. Y lo de librero, fue mi primer trabajo porque quería estar cerca de los libros. Todavía trabajo una vez por semana en una librería de barrio, lo que me permite estar en contacto con las novedades y lo que los chicos vienen a buscar.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Ahora sale El pájaro bigote, un relato corto y poético. Luego van a salir otros dos libros en Edelvives, uno, de cuentos populares versionados por mí, y el otro, un libro ilustrado para chicos más pequeños. Y después tengo más proyectos que estoy escribiendo. 

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