“Los artistas siempre queremos más y más amor; más y más público”

Fuente: ITAR-TASS

Fuente: ITAR-TASS

Liubov Kazarnóvskaia es una soprano de dilatada trayectoria, que ha actuado en los escenarios de todo el mundo. En Rusia es además una persona muy conocida por su aparición en los medios de comunicación y en concreto en el programa 'Odín v odín', versión rusa del programa que en España se conoce como 'Tu cara me suena'.

Con motivo de su participación en el festival Barcelona Dorada –organizado por la asociación ruso-catalana Sodrúzhestvo-, Rusia Hoy ha tenido la oportunidad de entrevistarla. 

Creo que conoce bastante bien los escenarios españoles… 

En España he cantado muchísimo: el Rèquiem de Verdi tanto en Madrid como en Barcelona. Participé en un proyecto con el maestro Franco Zeffrelli en el Teatro de la Maestranza, en Sevilla, y después hicimos una gira de gran éxito por todo el país. También estuve en el Festival Verdi de Oviedo y en Bilbao, Valencia, Granada…  

Explíquenos exactamente cuál ha sido el motivo de su visita a Barcelona. 

El motivo es la academia internacional que dirijo y que existe desde hace dos años y medio. Se dedica a mostrar los mejores jóvenes talentos rusos, abre una puerta al mundo. Nuestra tarea es mostrar en las grandes capitales del mundo nuestros talentos. Mi academia se llama 'Voz y violín' porque son los dos instrumentos más divinos que existen y hemos decidido que unir estos dos elementos es muy interesante para cualquier público. 

Usted se dedica a dar conciertos por todo el mundo como soprano, pero además dirige la academia 'Voz y violín', como nos acaba de decir, y es miembro del jurado del popular programa televisivo Odín v odin… 

También tengo un programa de radio en una cadena de música clásica, Radio Orfeo, que transmite su señal por toda Europa. El programa se llama “Vocalíssima” y hace trabajar a mis neuronas, ya que además de conocer la música, tengo que documentarme y esforzarme por hacer llegar estos conocimientos al público de manera comprensible, interesante y amena. 

Veo que tiene usted un gran interés en la difusión y la enseñanza de la música, no solo en su disfrute… 

Me interesa mucho. Y además he tenido la suerte de tener una pedagoga genial, Nadezhda Malísheva-Vinográdova. He recibido una educación que me ha permitido enseñar a su vez con toda la responsabilidad a las generaciones más jóvenes.

Nadiezhda Malísheva me dijo: “A través de ti, tiendo un puente desde el siglo XIX hasta el XXI. Te doy este relevo para que pases a los más jóvenes todo tu conocimiento.” Y es lo que me dedico a hacer. 

¿No le faltan horas para hacer toda su actividad? 

Suelo decir que mis días deberían tener 28 horas y no 24. 

Centrándonos en su carrera como soprano, ¿hay algún papel que todavía no haya interpretado en un escenario y que le hace especial ilusión? 

Sí. Por desgracia no lo he cantado todo y hay piezas que no he cantado en un escenario, sino solo en conciertos. Mi sueño es interpretar la Carmen de Bizet. 

¿Por qué Carmen? 

Por su temperamento, por todo. Carmen es mía. He cantado el aria Habanera, también Canción gitana, pero no en teatro. También tengo muchas ganas de interpretar la Medea de Cherubini. Es un papel salvaje, muy complicado, pero considero que, aún así, seguramente lo haré, si tengo la oportunidad.

¿Se considera bien valorada por el público? 

¿Sabe una cosa? Yo creo honestamente que los artistas siempre pensamos que el público no nos quiere suficiente [ríe]. La verdad es que yo me considero una persona afortunada. En todos los países y ciudades donde he estado, he recibido el amor del público, la bondad, la calidez, la emoción, el amor… pero a los artistas nos gusta quejarnos. Queremos más y más amor, más público, que nuestra familia musical se extienda por todo el mundo y en este caso espero que Barcelona forme parte de mi familia musical. 

¿En qué teatros se ha sentido más a gusto cantando? 

Hay muchos teatros en el mundo donde me he sentido en familia cuando cantaba, por ejemplo, en el Metropolitan de Nueva York o en la Maestranza de Sevilla. Allí había una atmósfera genial, era como si fuéramos una familia.

Solo en estas circunstancias se puede realmente crear. También he encontrado muy buena acogida en la Ópera de Baviera, así como en Viena con el maestro Claudio Abbado. 

¿Y en cuáles no ha conseguido esta atmósfera? 

Hay un teatro especialmente frío, el Covent Garden de Londres. Todo es correcto y encantador, pero es muy inglés. 

No hay amor en el Covent Garden. 

No hay amor, hay trabajo. En mi opinión, la diferencia está en que, cuando la ópera se convierte en negocio, resulta fría. Cuando en el teatro reina la música; cuando hay una comunión entre público y artistas, entonces funciona. 

¿Qué le ha enseñado su experiencia en televisión? 

La experiencia en televisión es algo increíble porque, como decía nuestra gran actriz Faína Ranévskaya, la cámara lo fija todo. No puedes permitirte ni una equivocación. Tienes que ser precisa, objetiva, natural y hermosa porque la cámara, en todos los sentidos, fija todo lo peor.

Si tienes mal aspecto, la cámara lo fija; si engordas un kilo, parece que hayas engordado diez; si dices alguna palabra fuera de tono a un colega, el efecto se multiplica porque la cámara lo hace llegar a millones de personas, con lo que no hay lugar para la equivocación. 

Seguro que también tiene cosas positivas… 

La experiencia en mi programa del canal Cultura 'Romántica romanza' me ha enseñado a comunicarme con el público. Los cantantes de ópera no lo sabemos hacer porque salimos al escenario, cantamos y nos vamos. La televisión tiende un puente con la audiencia. Los ojos de los espectadores miran directamente a los tuyos. Descifran todas tus reacciones y, por tanto, esto determina tus reacciones. Es una ciencia muy seria y precisa el saber trabajar en televisión. Y aún me quedan cosas por aprender.

 

Fuente: youtube / ChannelMusicForYou