Los amigos eslavos de un matrimonio catalán de artistas

La Fundación Apel•les Fenosa acoge en su sede de El Vendrell (provincia de Tarragona, España) la muestra “De los Urales a Montparnasse. Artistas rusos y de Europa del Este amigos de Fenosa”.

 

Fuente: Maite Montroi

La exposición se nutre básicamente de la colección del escultor catalán y muestra obras de los artistas eslavos con los que Apel·les y Nicole Fenosa se relacionaron durante su estancia en París, como Kazimir Malévich, Marc Chagall, Jean Pougny, Nicolas de Staël, Youla Chapoval y otros. 

También se incluyen diversos grabados –“muy interesantes y poco conocidos”, en palabras del director de la fundación, Josep Miquel Garcia,- que realizó Nicole Fenosa (o Nicole Florensa, como le gustaba firmar sus obras) durante un trepidante viaje en coche por la antigua Unión Soviética en 1971. 

El escultor Apel·les Fenosa (Barcelona 1899 – París 1988) dejó una obra importante, con centenares de piezas realizadas entre Francia y España. Apoyado por Picasso, que promovió su primera exposición en París el año 1924, prologada por Max Jacob, inspiró poetas como Jean Cocteau, Paul Eluard o Henri Michaux.

Pero, más allá de las obras expuestas, la muestra es un homenaje a la amistad y una excusa para explicar cómo era la vida de estos artistas en el París de la primera mitad del siglo XX. 

Dos son los motivos que atraen a todos ellos hacia la capital francesa. Uno es que, en ese momento, París es sin duda el centro mundial de las artes plásticas. Por los ambientes artísticos y culturales, además de los ya mencionados, se mueven Pablo Picasso, Jean Cocteau, Jacques Guérin, Pierre Berès… 

Y el otro motivo es político, ya que, tanto Apel·les Fenosa como sus colegas eslavos son exiliados. Por ejemplo, la familia de Nicolas de Staël, originaria de San Petersburgo, se ve obligada a huir de Rusia tras el estallido de la Revolución de Octubre. En menor o mayor medida, “todos ellos tienen problemas para expresar su arte en su tierra”, señala García.

 Esta circunstancia, además del componente sentimental, tiene una consecuencia artística. Así lo cree Josep Miquel García, quien argumenta que a Fenosa, al ser un español que vivió la mayor parte de su vida en Francia, le cuesta recibir reconocimiento tanto en su tierra natal como en la adoptiva. Y esto mismo se podría decir de sus amigos del Este. 

Los compañeros de Fenosa y él mismo nutren a la vez que se alimentan de la efervescencia cultural de París, pero también tienen que hacer frente a las penalidades económicas –la famosa bohemia-, la nostalgia, la incomprensión de su arte… “lo cual refuerza aún más los lazos de amistad entre ellos”, apunta García. 

Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, además, la situación se convierte en dramática para una parte importante de la gran comunidad de rusos exiliados en París, cuya condición de judíos, les provoca graves dificultades en la Francia ocupada por los nazis. 

Es el caso de Robert Pikelny, polaco que se formó artísticamente en Moscú, quien se negó a abandonar París y, para poder circular por la ciudad sin levantar sospechas, iba ataviado con un sombrero de ala ancha, bigotes falsos, un monóculo y un bastón. “Tal cual lo haría un burgués respetable”, solía decir. 

De todos los artistas rusos con los que trató Fenosa, si con alguien trabó una amistad especialmente sentida es con Jean Pougny o, lo que es lo mismo, Iván Albertóvich Puni. El pintor petersburgués (nacido en Kuokkala, Finlandia, pero muy vinculado a la ciudad del Nevá), tenía mucha relación con Chagall y fundó el suprematismo junto con Malévich. 

Su amistad con Apel·les Fenosa llevó a su viuda a encargar al artista catalán una escultura para la tumba de su marido. Este proyecto finalmente no se pudo llevar a cabo, pero Fenosa hizo un retrato de Pougny en forma de medallón gigante y en relieve, que es una de las obras más destacadas de la exposición. 

La aventura soviética de Nicole 

Apel·les Fenosa nunca visitó Rusia, pero sí que lo hizo su esposa, Nicole, acompañada de la periodista y escritora rusa Nella Bielsky. Fue en 1971. Visitaron Odessa, Kiev, Moscú y San Petersburgo y Nicole aprovechó el viaje –que hicieron en coche- para hacer fotos, dibujos y gravados que dejaran testimonio de la aventura. 

“Nicole recordaba este viaje como algo muy divertido”, destaca el director de la Fundación Apel·les Fenosa. “Dos mujeres amantes de la libertad atraviesan el país con más control del mundo. Tenían que informar de cada paso que daban. Nicole explicaba anécdotas, como que llevaban escondidos en los calcetines artículos de Nella Bielsky para esquivar la censura soviética”. 

En el trayecto, consiguieron reunirse también con intelectuales amigos de la periodista rusa, entre ellos, Víctor Nekrásov, quien visitó a su vez la casa de los Fenosa en el Vendrell, sede actual de la fundación y el museo. 

La muestra 'De los Urales a Montparnasse. Artistas rusos y de Europa del Este amigos de Fenosa' se puede visitar hasta el 22 de febrero. Si van, no dejen de ver la exposición permanente con las cautivadoras esculturas del artista catalán. 

Más información sobre la Fundación Apel·les Fenosa. 

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