Los deportes favoritos de los zares rusos

Nikolái II. Fuente: Ministerio de Cultura

Nikolái II. Fuente: Ministerio de Cultura

Desde jugar al ajedrez con sus hijos o al billar con funcionarios extranjeros, desde andar en bicicleta por los salones del Palacio de Invierno a pasarse el día en pistas de tenis, la realeza rusa siempre ha sentido una gran pasión por el deporte. Rusia Hoy repasa los hobbies atléticos de los zares y emperadores de Rusia.

La última partida de ajedrez de Iván el Terrible

 

Muerte de Iván el terrible tras partida de ajedrez. Fuente: archivo

Antes de Pedro el Grande, las habilidades deportivas no eran consideradas una virtud en Rusia. En el siglo XVII, todos los nobles, incluyendo al zar, debían tener algo de sobrepeso para mostrar su abundancia material y riqueza. Probablemente el único deporte contemporáneo que los soberanos rusos practicaban en la Edad Media era el ajedrez, el juego favorito del primer zar de Rusia, Iván el Terrible.

El diplomático inglés Jerome Horsey presenció la última partida de ajedrez de Iván. La noche del último día de su vida, Iván se sentó en su cama para jugar al ajedrez con uno de sus boyardos. Antes de que empezara la partida, el propio zar colocó todas sus piezas en el tablero, excepto el rey, que no fue capaz de situar con firmeza, por lo que tuvo que recurrir a la ayuda de su sirviente. Minutos después, Iván se desmayó y murió, jugando aún esa última partida.

Pedro el Grande, el primer jugador de billar de Rusia

 

Fuente: archivo

El ajedrez era un juego popular también entre los Romanov. El zar Alejo, el padre de Pedro el Grande, encargó en el extranjero numerosos tableros de ajedrez bellamente elaborados. Su hijo aprendió a jugar de pequeño; además, fue él quien realmente introdujo el deporte, como medio de entretenimiento y ejercicio, en la familia real rusa.

Pedro estaba familiarizado con el estilo de vida europeo desde su juventud, cuando frecuentaba el Barrio Alemán de Moscú. En las tabernas alemanas, Pedro aprendió a jugar al druck-tafel, una mezcla de billar y bolos. Posteriormente, cuando visitó Holanda, el rey holandés le regaló una mesa de billar. Pedro instaló la mesa en su sala de espera para que sus huéspedes se entretuvieran y, siguiendo el ejemplo del zar, muchos nobles empezaron a jugar al billar. En 1718, un decreto del zar estableció el billar como juego obligatorio en las veladas de la nobleza, a la vez que prohibía las cartas. 

Los zares ciclistas

 

Nikolái II. Fuente: Ministerio de Cultura

El emperador Nicolás I, que medía 1,90 y era excepcionalmente fuerte, solía participar en competiciones organizadas para semejar torneos de caballeros medievales. En ellas, Nicolás llevaba una armadura tan pesada que una vez le empezó a sangrar la nariz a causa de una subida de presión sanguínea y de la tensión general. Nicolás comprendía que el deporte era beneficioso para los jóvenes, por lo que construyó gimnasios para sus hijos a la orilla del mar, en su residencia de Peterhof

El hijo mayor de Nicolás, que sería el siguiente emperador, Alejandro II, fue el primer monarca ruso que practicó el ciclismo. Compró su primera bicicleta en 1867 en París. Para un zar de 50 años era un simple juguete, pero sus hijos, los príncipes adolescentes Serguéi y Pável, desarrollaron una verdadera pasión por el ciclismo. Montaban en bicicleta incluso en invierno... por los salones del Palacio de Invierno, por supuesto. Las bicis tenían ruedas de goma sólida y hacían un ruido horrible, pero nadie podía reprochar a los príncipes que se divirtieran.

A finales de siglo, todos los miembros de la familia real tenían su bicicleta y los largos paseos deportivos se convirtieron en un pasatiempo habitual.

El último emperador de Rusia, Nicolás II, fue quizá el deportista más incansable de todos los zares rusos. Su pasión era el tenis sobre hierba. La primera vez que presenció el juego fue durante sus visitas a Inglaterra en los 1890 y pronto empezó a jugar casi todos los días. Se construyeron cinco pistas de tenis en las diferentes residencias reales y el deporte favorito del zar se popularizó rápidamente entre la nobleza.

Uno de los principales compañeros de deporte del zar fue Félix Yusupov, conocido más tarde por ser uno de los asesinos de Rasputin. Yusupov se había entrenado en las pistas de Oxford, y su hermano mayor era uno de los mejores tenistas de Rusia. Por tanto, jugaba mejor que Nicolás, pero Félix, inteligentemente, perdió un par de partidas, lo que complació al emperador y le reportó a Félix un matrimonio con la sobrina de Nicolás. 

Durante los últimos años del Imperio ruso, Nicolás continuaba jugando al tenis. Sus últimos partidos se fechan en mayo de 1917. Incluso después de la abdicación, cuando ya no era emperador, Nicolás siguió siendo un deportista experto.

Una exposición dedicada a los hobbies deportivos de los Romanov estará abierta en Sochi hasta el 23 de marzo de 2014. Se exponen 300 piezas únicas de los fondos museísticos de la Reserva Estatal de Museos Peterhof, incluyendo la silla de montar de Catalina la Grande, el trofeo de Nicolás I en un torneo ecuestre, la primera bicicleta de Alejando II y mucho más.