Martin Amis: “Stalin es mucho más fácil de comprender que Hitler”

El novelista británico habla durante su visita a Rusia sobre el comunismo, el Tercer Reich y literatura. Fuente: Alamy / Legion Media

El novelista británico habla durante su visita a Rusia sobre el comunismo, el Tercer Reich y literatura. Fuente: Alamy / Legion Media

Martin Amis es un clásico de la literatura contemporánea británica que ha escrito largo y tendido sobre la Rusia de la era soviética. En 2002 publicó un libro sobre los crímenes de Stalin, 'Koba el Temible' y la acción de su novela 'La casa de los encuentros' se desarrolla en el Gulag. Recientemente el escritor visitó por primera vez Rusia y contó de qué manera en el siglo XX la ideología sustituyó a la religión y explicó por qué Hitler es un misterio mientras que Stalin no lo es.

Ha escrito mucho sobre Stalin y sobre el Gulag... ¿Qué siente al visitar Rusia por primera vez?

Es una sensación emocionante y exótica. Llegué hace apenas 24 horas, pero ya cuando veníamos hacia aquí en coche podía sentir la solidez del Estado. No me refiero a lo grande que es Rusia. Es una enorme máquina que puede aplastarte. Esto se refleja tanto en el clima como en la arquitectura, con los pesados edificios que encarnan el peso del Estado. 

¿Qué opinión le merece la Rusia actual? ¿Se puede comparar con el imperio soviético?

Tenía razón quien dijo que alguien tenía que probar el comunismo en sí mismo.

Martin Amis (1949) estudió en Oxford y colabora en revistas literarias y de carácter general. Debutó brillantemente como novelista con El libro de Rachel, galardonada en 1973 con el Premio Somerset Maugham. Entre sus obras se encuentran las novelas Tren nocturno, Mar gruesa o Perro callejero. Ha escrito también libros de ensayo y artículos. Sus obras en español están publicadas en Anagrama.

Y resultó que lo hizo el país más grande del mundo. En Cuba me dijeron que el comunismo en sí era una idea muy buena, pero que algo no funcionó. Pero la cuestión es que era una mala idea. Vosotros en Rusia hicisteis todo lo posible para que resultara algo de todo ello. Gorbachov, antes de que todo se derrumbara, solía leer las obras de Lenin por la noche para conseguir entender qué había salido mal. Pero el comunismo fue una mala idea desde el principio, una idea ilegal. Y siempre es necesario el terror para luchar contra la ley. Yo admiro al pueblo ruso, simpatizo con él y estoy seguro de que resistirá a todo. 

La Unión Soviética era un estado terrible, pero había ideales, sueños. Ahora hemos perdido todos nuestros ideales. ¿Es posible afirmar que ahora es realmente mejor?

Mi ideología está en no tener ninguna ideología y no encajar en ninguna norma. Pero he oído decir que tras el colapso de la Unión Soviética se produjo un aumento de la religión. He ahí un genuino intento de sustituir los valores del comunismo. Y viceversa, ¿qué fue la ideología del siglo XX si no un intento de sustituir la religión? Dios está muerto, ¿y ahora qué? Se puede renunciar a la religión y sustituirla por una ideología, pero en realidad se trata de lo mismo, sólo que presentado de una forma más leve. Es como dejar la heroína y empezar a consumir metadona. Sí, con esta última todo es un poco más fácil. Pero el siglo XX vio una barbarie que no vieron muchos siglos pasados, la ideología política se reveló mucho más tóxica que la religión. No obstante, cuando algo desaparece surge la necesidad de reemplazarlo, no hay escapatoria. 

Su libro sobre Stalin Koba el Temibleaún no se ha traducido al ruso. ¿Hay algo que contar sobre Stalin a los rusos que no sepan ya?

Yo diría que tendría más sentido traducir mi libro sobre el Gulag, La casa de los encuentros. Acabo de escribir una nueva novela sobre el Holocausto y la Alemania nazi titulada Zona de intereses. Ahora tengo dos libros sobre el Tercer Reich y dos sobre la Unión Soviética. Constituye una gran parte de todo lo que he escrito. Algún día me gustaría escribir un tercer libro sobre la Alemania nazi, para tener una trilogía.

Al final de Zona de intereses hay una lista de agradecimientos y un ensayo sobre el carácter excepcional del Holocausto y sobre el hecho de que nadie ha conseguido comprender a Hitler, ni siquiera los historiadores. Ellos mismos lo admiten sin ambages: “No entiendo a Hitler”. Pero ninguno de ellos diría eso de Stalin. Para mí, como escritor, Stalin no es un personaje tan difícil de comprender. Es muy importante el hecho de que era montañés, quisquilloso, se ofendía con facilidad, enseñaba los dientes a sus enemigos. Y realmente quería ser un dialéctico; Bujarin decía que Stalin murió sin ver cumplido su sueño de ser considerado un prominente dialéctico marxista.

Y su Curso abreviado de la historia del Partido Comunista (bolchevique) es bastante comprensible, pero carece de brillo intelectual. Bujarin sí que fue un gran teórico. 

Cuando escribió sobre Stalin, ¿lo abordó como un personaje ficticio de sus novelas?

No tengo ningún problema en abordar a Iósif Stalin como un personaje. Él fue fantásticamente vengativo y despiadado, pero resulta comprensible. Mientras que Hitler no, es como un agujero negro.  

Entrevista abreviada. La original fue publicada en ruso en Lenta.ru.