Los simbolistas y la nueva versión de Onieguin entre las novedades de la literatura rusa en español

Dos de las novedades más importantes del mundo editorial argentino tienen que ver con Rusia: 'Literatura rusa', un apasionante ensayo de Laura Estrin sobre la conformación de la modernidad literaria rusa, y una nueva versión de 'Evgueni Onieguin', de Alexandr Pushkin, debida al traductor Fulvio Franchi.

El mundo literario ruso de las primeras décadas del siglo XX es el tema en el que se adentra Estrin en su libro, un poco a la manera del personaje de Stalker en la película de Andréi Tarkovski. 

Literatura rusa es un ensayo integrado por una serie de trabajos previos (prólogos, textos para exposiciones, artículos) reformulados, y otros inéditos. Están dedicados, respectivamente, a los simbolistas, a Gorki, Isaac Bábel, Víktor Shklovski, Marina Tsvietáieva, Velimir Jlébnikov, Andréi Platónov y Serguéi Dovlátov, y, a modo de epílogo, al cine de Tarkovski. 

Shklovski y Tsvietáieva son tal vez los escritores medulares de este trabajo, escrito con una pasión y una inteligencia que sólo pueden surgir del amor por aquello sobre lo que se escribe. “En la poesía es la guerra”, escribió Ossip Mandelstam, y Shklovski subrayó que “la guerra civil se ocupa de la forma”. Desde la experiencia de Andréi Biéli, Alexánder Blok y los simbolistas, la guerra está en el origen y es un elemento inseparable de la modernidad literaria rusa. 

“Leer estos autores, esa época, es entrar en un mundo, un entre medio como el de Stalker, donde un profesor y un escritor son llevados a una frontera abismal, un territorio fuera de lugar, transhistórico, donde se cumplen los deseos aunque, paradójicos y trágicos, solo existen las esperanzas que uno mismo ha llevado. Los stalkers son los pasadores que viven miserablemente como guías imposibles de esa zona entre dos mundos, tal como lo hicieron los autores rusos que aquí cruzamos, entre los zares y la Revolución, entre la Revolución y el Terror”, dice la autora.

Estrin considera que el realismo ruso, en sus múltiples formas, supera toda clasificación genérica, siempre, porque es extremo. Justamente la obra fundacional de la literatura rusa, Evgueni Onieguin (1832), de Pushkin, acaba de ser retraducida al castellano.

Eugenio, el protagonista de esta “novela en verso”, es un tipo puramente ruso, que condensa la visión del mundo y la forma de vida de un joven instruido de la época. La novela está escrita en el ruso que hablaban los contemporáneos del autor, una lengua sencilla, sin altisonancias, que todavía no tenía el rango de lengua literaria. 

Dice Fulvio Franchi, el traductor: “Pushkin era esencialmente un poeta lírico, y la poesía tiene una forma muy particular de elegir a sus lectores. Una traducción realizada en otro dialecto o en otra época difícilmente llegue al lector actual. Cada época debe tener sus propias traducciones de las obras poéticas, porque la manera de concebir la lengua poética va cambiando. En la prosa, esas diferencias no son tan relevantes”.

Su versión, directa del ruso, conserva la sonoridad y el tono del original. “De acuerdo con la estética de Pushkin, busqué una lengua sencilla”, agrega. La edición incluye notas sobre la época, las costumbres, la historia y otros aspectos de la vida rusa de entonces, un estudio preliminar y un apéndice con textos críticos y poesías de autores citados en la novela. 

“Mi deseo –señala Franchi– es que el lector disfrute de la lectura de un texto ameno y, a su vez, cuente con herramientas que le permitan aproximarse a la época y al mundo en que fue escrito”. 

Literatura rusa: acerca de Biéli, Blok, Gorki,  Bábel, Shklovski, Tsvietáieva,  Jlébnikov, Platónov  y Dovlátov ha sido publicado por el Editorial Letranómada