Una bailarina norteamericana acusa de extorsión al teatro Bolshói

Fuente: Servicio de prensa de Saatchi & Saatchi

Fuente: Servicio de prensa de Saatchi & Saatchi

La compañía de ballet del Bolshói se ha visto envuelta en un escándalo. La bailarina Joy Womack ha acusado a los empleados del teatro de exigirle el pago 10.000 dólares para poder participar en un espectáculo. La reacción de sus colegas y de los amantes del ballet ha sido muy heterogénea.

La bailarina norteamericana Joy Womack conoció a la rectora de la Academia Estatal de Coreografía de Moscú, Marina Leónova, durante una gira del Bolshói por los Estados Unidos. Joy se convirtió en la primera bailarina norteamericana en firmar un contrato de estudios con la Academia. Llegó a Moscú en 2009, a la edad de quince años. Desde hacía tiempo soñaba con estudiar en la capital rusa; incluso había estudiado en la academia de ballet Kírovski de Washington, según ella, similar a la escuela Vaganovskoe de San Petersburgo.

Tras acabar sus estudios en la Academia de Coreografía en 2012, el teatro Bolshói le ofreció un contrato con el que la bailarina comenzó a formar parte del corp de ballet. Sin embargo, no interpretaba papeles principales. Ahora, después de ser despedida del Bolshói, Joy ha concedido una entrevista al periódico ruso Izvestia donde asegura que le habían exigido el pago de 10.000 dólares estadounidenses a cambio de poder bailar un solo. “Me dijeron: 'Muy bien, Joy, ahora vendrá Serguéi Filin y decidirá qué hacer contigo a partir de ahora”, explica Womack. “Y cuando él llegó dijo: 'No, esta chica se tiene que quedar en el corp de ballet'. A mí me dijo esto: 'Joy, no tienes ningún patrocinador, deberías tener uno que hable por ti; nuestro teatro funciona así ahora”.

 

Joy Womack (centro) declaró en una entrevista que le pidieron 10.000 dólares para poder participar en un espectáculo. Fuente: Reuters

La historia llegó a su apogeo con el regreso de Serguéi Filin a la compañía. Recordamos que el exbailarín Serguéi Filin estuvo trabajando como director artístico de la compañía del teatro Bolshói desde el año 2011. En enero de 2013, un desconocido le lanzó ácido a la cara junto al portal de su casa. Filin perdió parcialmente la vista, recibió tratamiento en Alemania durante un largo periodo y regresó recientemente para seguir ejerciendo su cargo en el Bolshói.

Womack asegura que fue tras el regreso de Filin cuando le pidieron dinero: “Me enteré de que debía pagar 10.000 dólares por una variación, para aparecer en un espectáculo o para bailar una pieza. Esta cifra me la indicó una persona concreta, pero no diré su nombre, porque le tengo mucho respeto”.

El director general del teatro Bolshói, Vladímir Urin, ha anunciado que el teatro está dispuesto a colaborar con la investigación: “La dirección del teatro Bolshói estaría dispuesta a cooperar con las autoridades policiales durante el esclarecimiento de las circunstancias si fuera necesario”. Además, Urin ha recomendado a Joy que presente una denuncia ante la policía para que esta pueda poner en marcha una investigación.

Sin embargo, la bailarina no tiene intención de demandar a los empleados del teatro Bolshói. “Solo quiero olvidarme de toda esta pesadilla”, afirma. Después de ser despedida del Bolshói, firmó un contrato con el ballet del Kremlin, un conocido teatro de ballet con sede en el Palacio de Congresos del Kremlin. 

Joy Womack se niega a hacer más comentarios

Serguéi Filin ha viajado a Alemania para continuar con su tratamiento, por lo que ahora no se encuentra disponible para la prensa. La profesora y entrenadora de los bailarines del Bolshói, Marina Kondrateva, ha hablado de la situación con cautela. En su opinión la bailarina norteamericana lo ha pasado mal: “Acabó la academia con muy buenos resultados, superó la convocatoria y la aceptaron en la compañía. Sin embargo, no hay duda de que viene de otro tipo de escuela y que tiene otra formación. Es lo que han dicho los entrenadores a quienes yo misma he preguntado. Además, no tiene buena memoria para los movimientos, necesita mucho tiempo de aprendizaje para asimilarlos, y como el repertorio es amplio, le cuesta”. Kondrateva también ha señalado que todos los artistas noveles pasan por el corp de ballet,lo que no debería suponer ninguna ofensa.

La bailarina se niega a hacer comentarios sobre su propia entrevista. Los periodistas del periódico Metro se han puesto en contacto con ella, pero en lugar de una confirmación han obtenido esta respuesta: “En este momento estoy de gira y me estoy preparando para un espectáculo. No tengo acceso a internet y no puedo leer la entrevista para poder comentar lo que se ha escrito”.

Una compañera de la bailarina en el Bolshói, Anna Rebetskaya, ha dedicado un comentario al escándalo en su estado de Facebook:

“Joy, ¿qué te hace tener en tal consideración a la persona que te pidió 10.000 dólares como para no poder citar su nombre?

Todos los que hicimos de muñecos en el Cascanueces te apoyamos siempre, a pesar de que te caías con las piruetas hasta el último momento o de que, durante tres meses, no pudiste aprenderte el orden de Mamá Gigogne. ¿Es que has olvidado por qué no pudieron incluirte en el corp de ballet?, ¿De verdad crees que no tienes ningún problema con la memorización de las piezas?, ¿No sería mejor que demostrases con tu trabajo en el nuevo teatro las injusticias de las que hablas, en lugar de hacerlo con estas entrevistas?”.

En la red se encuentran comentarios de diversa naturaleza sobre el escándalo. “Cuesta creer que alguien le hiciera algún tipo de insinuación”, escribe Evgueni Boiko, “Nadie daría un solo a una bailarina en ciernes en un teatro como este por ningún dinero del mundo...”. Otros apoyan a Joy: “Es una bailarina excelente y una chica muy valiente”, escribe Dusia Vorotnikova, “una persona libre, de un país libre, que no tiene miedo de contar los espantos manifiestos de la compañía de ballet del teatro Bolshói”.

Ahora le toca dar el siguiente paso a la propia Joy Womack. Para poder dirigir esta historia hacia una conclusión lógica, debería denunciar el caso ante la policía, o bien reaccionar de cualquier otra forma.