Moda roja: el eclecticismo de la revolución

Los primeros en recibir el nuevo uniforme fueron los miembros de la caballería roja del ejército de Semión Budionni, cuyo nombre inspiró el del particular sombrero puntiagudo (budyonovka). Fuente: ITAR-TASS

Los primeros en recibir el nuevo uniforme fueron los miembros de la caballería roja del ejército de Semión Budionni, cuyo nombre inspiró el del particular sombrero puntiagudo (budyonovka). Fuente: ITAR-TASS

La moda de la Revolución, que se extendió por todo el mundo hace casi cien años, no sólo se reflejó en las creencias de la izquierda y en los mítines de masas sino también en la indumentaria revolucionaria. Esta moda tiene sus propias tradiciones, su propia lógica. ¿Qué vestían en Rusia quienes derrocaron el régimen zarista y ganaron la Guerra Civil? Pues algo salvaje, increíblemente ecléctico y maravilloso.

Unos marchaban animadamente hacia el comunismo, otros lloraban por la época perdida. Pero tanto a unos como a otros se les arrebató su antigua forma de vida, y la nueva aún no se había asentado.

Los soldados del Ejército rojo de Obreros y Campesinos, formado en febrero de 1918, tenían un aspecto particularmente abigarrado y colorido. Bajo las banderas rojas se juntó gente de todo tipo a quienes les sorprendió la guerra.

Las calles de las ciudades revolucionarias. Fuente: ITAR-TASS

Las nuevas autoridades no tenían ni dinero ni posibilidades de dar a los combatientes un uniforme, así que los soldados rojos llevaban su ropa de civiles con un brazalete rojo en la manga o simplemente vestían ropa de color rojo.

De recuerdos de contemporáneos: “Ha pasado literalmente una ‘cabalgata roja’: todos iban vestidos de pies a cabeza con ropa roja y polainas altas blancas. No parecían tanto krasnoarmeyri (soldados rojos) como krasnoindeyri (“indios rojos”) de un nuevo tipo”. 

En una subdivisión no se podía encontrar a una persona vestida igual que otra. Unos iban con capotes, otros con ‘papaja’ (el sombrero de los cosacos), pantalones de montar rojos y el revólver enfundado en el cinturón. Otro iba con una cazadora gastada de cuero, camiseta de marino, pantalones acampanados de la marina y gorra sin visera con cintas rojas.

A algunas unidades rojas les dieron uniformes zaristas requisados en los almacenes y como resultado la caballería revolucionaria iba vestida como los regimientos de húsares del zar. Una vez esto hizo que otros soldados rojos tomaran a los suyos por “blancos” y no les permitieron entrar en la ciudad.

Los guardias blancos también parecían más bien miembros de una banda de malhechores que representantes del ejército imperial.

Los campesinos acomodados, a los que detestaban tanto los comunistas, llevaban simples camisas blancas campesinas, pantalones sueltos, botas de fieltro y zamarras largas. Los militares utilizaban uniformes zaristas. Debido a la falta de materiales, incluso había que dibujar con tinta los galones directamente sobre el capote. 

La fotografía de una subdivisión del ejército vestida de un modo abigarrado. Fuente: Víctor Bullá

Las nuevas autoridades entendían que tanto el ejército como todo el país necesitaban símbolos, cierto logotipo. En 1918 se celebró un concurso para diseñar una imagen única del ejército y de la marina del país. Fue así como apareció el uniforme del Ejército Rojo, tan legendario hoy en día: los cascos “bogatyrki”, las camisas y los capotes largos a modo de caftanes de la época anterior a Pedro el Grande.

El nuevo modelo de uniforme del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de 1918. Fuente: ITAR-TASS

Pero hay investigadores que tienen una versión diferente de los acontecimientos. Conforme a ella, el Ejército Rojo simplemente se habría hecho con el poder de los almacenes militares donde se guardaba ya el nuevo uniforme, cosido siguiendo el patrón de los bocetos de los famosos artistas Vasnetsov y Korovin.

El uniforme se hizo por encargo de la corte imperial para el desfile, previsto para 1917, de la victoria en Berlín: antes de la Revolución de Octubre el ejército zarista junto con los aliados prácticamente había ganado a Alemania en la Primera Guerra Mundial. La versión es verosímil. Vasnetsov, en efecto, había empleado la imagen del ejército ruso antiguo tanto en sus lienzos como en las pancartas patrióticas de los tiempos de la Primera Guerra Mundial.

Los primeros en recibir el nuevo uniforme fueron los miembros de la caballería roja del ejército de Semión Budionni, cuyo nombre inspiró el del particular sombrero puntiagudo (budyonovka). 

En lugar del águila bicéfala, en la ‘budyonovka’ se cosieron signos distintivos de las tropas, las estrellas de cinco puntas de diferentes colores (color azul oscuro para los caballeros, color azul claro para los aviadores, anaranjadas para los artilleros, etc.). Así, el ejército adquirió una imagen civilizada y muy estilosa, y la ‘budyonovka’ se convirtió en su símbolo.

El modelo resultó tan original que incluso todavía hoy algunas personas combinan la ‘budyonovka’ con zapatos deportivos, camisas de estilo tolstoiano y tejanos, lo que puede ser indicador de cierto patriotismo nostálgico o, por el contrario, un rasgo de protesta contra la sociedad de consumo.