El dibujante que hizo de la política un arte

Dibujado por Alekséi Merinov

Dibujado por Alekséi Merinov

Rusia Hoy habla con uno de los más famosos caricaturistas de Rusia, Alekséi Merinov, para que nos ofrezca su punto de vista sobre el estado actual de la caricatura política en el país. Empezó a publicar sus viñetas hace treinta años, a principios de 1980. Y hace poco ha ilustrado una nueva edición del código Civil y Penal. El resultado ha sido moderno, divertido, perspicaz.

La caricatura política en Rusia tiene un largo recorrido. En su opinión, ¿por qué este género ya no es tan popular como antes? 

Sigue siéndolo. Por supuesto, no es comparable con los tiempos en que en todas las publicaciones soviéticas se dibujaban los brazos peludos del imperialismo extranjero tratando de apoderarse de los tractores soviéticos. Pero ahora donde se debate más animadamente es en las redes sociales. Incluso demasiado. Otro tema es que, después de todas las disputas, los errores y las decepciones, el número de personas interesadas en la política haya disminuido. 

 Alekséi Merinov, archivo propio

Y la caricatura política casi ha desaparecido de los medios de comunicación oficiales para trasladarse a internet. Las numerosas imágenes trucadas con ayuda de Photoshop dan buena prueba de ello. Me divierte la pasión de los autores de estos collages que siempre agregan un texto explicativo a la imagen. Cuando era joven, muchos editores se ponían nerviosos cuando veían dibujos sin texto. Y ya por iniciativa propia escribía unas palabras debajo de la imagen. Temían que las masas no lo entendieran. El poder soviético hace tiempo que desapareció, pero los pastores del orden siguen vigentes.

Ya ha ilustrado el Código Penal. Ahora ¿cuáles son sus próximos proyectos?

Sí, ya he ilustrado el Código Penal, el Civil y acabo de terminar el Laboral. Nunca pensé que ilustrar el Código Laboral resultara tan interesante. Lo he ilustrado con cierto sesgo izquierdista. 

¿Hay algún personaje que siempre le dé juego a la hora de trabajar?

Durante toda la década de 1990 cada día dibujé a Yeltsin, Chernomyrdin y Luzhkov. Al principio era interesante… Los que más juego suelen dar son los políticos en activo… Borís Yeltsin era una patata. Chernomyrdin, un plato con cejas. Luego llega un momento que todo causa hastío. En realidad, he dibujado y dibujo de vez en cuando a personajes concretos, pero me resulta mucho más interesante inventar historias, situaciones…

A lo largo de mi carrera me he encontrado con anécdotas divertidas. Una vez me llamaron de la Embajada de Suiza: dos funcionarios estaban a punto de acabar su misión diplomática en Rusia y querían comprarme algunas imágenes antes de irse. Les dejé que escogieran entre varias de mis obras y me sorprendió que no optaran por quedarse con las “conceptuales”, las que no incluían texto. Les pregunté por qué habían escogido esas y me respondieron que llevaban tanto tiempo trabajando en Rusia que ya no podían pasar sin ella…

Por lo demás, ¿ahora mismo qué es noticia? Se cae alguien de la bicicleta y todos los medios de comunicación se lanzan a contarlo, vamos a debatir de esta catástrofe…

Bueno, es una visión un poco cínica la mía, pero así es como funcionan los medios de comunicación. ¿Qué se le va a hacer? Necesitan noticias de última hora. Y cuánto más catastrofistas mejor.

Si la temática de sus obras no sólo se ciñera al territorio ruso, sino también más allá de sus fronteras, ¿quién se convertiría en su blanco?

Las ilusiones respecto a la vida paradisiaca en Occidente hace tiempo que llegaron a su fin. Así que no me faltaría trabajo... Al fin y al cabo, hay tontos en todas partes. Lo único es que me esforzaría en no acabar en las garras peludas del imperialismo.