El ‘annus horribilis’ del Ballet del Bolshói

La institución cultural más famosa de Rusia comienza una nueva temporada. Fuente: Ria Novosti

La institución cultural más famosa de Rusia comienza una nueva temporada. Fuente: Ria Novosti

Serguéi Filin, director artístico del ballet del Bolshói, se siente preparado para llevar a cabo un emotivo regreso al teatro moscovita este mes, mientras la compañía, que se ha visto salpicada por una epidemia de escándalos, intenta recuperarse de un año de turbulencias sin precedentes.

Serguéi Filin se ha sometido a veintidós operaciones quirúrgicas oculares y trasplantes de tejidos en una clínica de Aquisgrán, en Alemania, dado que sufrió graves quemaduras en los ojos y en la cara, en un cruel ataque con ácido, perpetrado a las puertas de su casa moscovita el 17 de enero.

El asalto reveló las amargas luchas intestinas del Bolshói y condujo a cargos penales, saqueos, huelgas, protestas y, finalmente, al despido del director general, mientras el Ministerio de Cultura se movilizaba para salvaguardar la imagen de la compañía de ballet más emblemática  de Rusia.

En la próxima temporada del Teatro Bolshói, la 238ª, se estrenarán tres nuevos ballets: Marco Spada de Pierre Lacotte; La dama de las camelias de John Neumeier y La fierecilla domada de Jean-Cristophe Maillot.

En las giras internacionales de 2013-14 la compañía visitará Singapur, Francia, Noruega, Estados Unidos y Japón.

El bailarín solista Pável Dmitrichenko, que más de una vez interpretó el papel de malo, incluido el de Iván el Terrible, confesó presuntamente haber contratado a dos sicarios para atacar a Filin, y los tres hombres se enfrentan ahora a largas condenas.

Sin embargo, trescientos bailarines y miembros del personal, encabezados por el popular bailarín Nikolái Tsiskaridze, suscribieron una carta abierta en que se afirmaba que la policía había forzado a Dmitrichenko a autoinculparse.

El coreógrafo británico Wayne McGregor, alegando la ausencia de Filin, pospuso su producción de La consagración de la primavera, cuyo estreno en el teatro estaba previsto  para marzo, dejando a su sustituta, la vanguardista coreógrafa Tatiana Baganova, un solo mes para reponer en escena una nueva producción.  

En junio, Tsiskaridze fue despedido a raíz de unos informes que dejaron al descubierto la lucha de poder que libraba con el director general, Anatoli Iksanov, y sólo unas semanas más tarde el Ministerio conmocionó a los círculos de ballet destituyendo a Iksanov después de trece años en el cargo.

“Se ha generado una situación difícil… la fuerza y capacidad humana, incluso en los mejores profesionales, tiene un límite”, dijo el Ministro de Cultura Vladímir Medinski en la rueda de prensa en la que anunció el nombramiento del nuevo director del teatro, Vladímir Urin, un administrador que goza de un amplio respeto y al que se le atribuye mano firme. “No tengo previsto llevar a cabo ninguna revolución y sólo juntos podemos solucionar los problemas”, declaró Urin.

“Los escándalos del año pasado han dañado mucho la imagen de la compañía, pues resulta difícil de entender cómo es posible tanta crueldad en un mundo tan mágico como el de la danza”, afirma la portavoz del Bolshói, Katerina Nóvikova a Rusia Hoy.

“Pero los bailarines han aunado esfuerzos para apoyarse entre sí frente a la rigurosa presión mediática y están más unidos que nunca”, dice.

“En cuanto a la calidad artística, el Bolshói sigue siendo una de las mejores compañías de ballet clásico del mundo. El público pudo comprobarlo a principios de este año en Australia y de nuevo en las recientes funciones que tuvieron lugar en la Royal Opera  House de Londres, donde se agotaron todas las entradas”, añade Nóvikova.

La noche del estreno en la capital británica Filin hizo una aparición sorpresa en el escenario y fue acogido con gran efusividad. Antes, Urin había ido a visitarlo a Aquisgrán para evaluar sus progresos médicos. Urin dice que Filin será recibido con los brazos abiertos en la compañía, pero ha pedido prudencia.

“Está psicológicamente preparado para volver al trabajo y me encantaría tenerlo de vuelta, pero su tratamiento médico aún no ha acabado”, señala Urin.

Filin sigue siendo optimista y ha declarado a la cadena de televisión estatal Rossiya 1 que su aparición en Londres fue “un gran estímulo”.

“Los doctores hacen todo lo que pueden”, dice Filin. “Aún no veo nada con el ojo derecho y en el izquierdo sólo tengo un 10 % de visión. Si mi ojo izquierdo continúa recuperándose al mismo ritmo… es bastante probable que pueda volver a trabajar y asistir a la inauguración de la nueva temporada en Moscú, a mediados de septiembre”.