Editores rusos colocan a Goebbels y Dostoievski en una misma colección

Paul Joseph Goebbels, político alemán, ministro de propaganda de la Alemania nacionalsocialista, figura clave en el régimen y amigo íntimo de Adolf Hitler. Fuente: Ullstein/Vostock-Photo

Paul Joseph Goebbels, político alemán, ministro de propaganda de la Alemania nacionalsocialista, figura clave en el régimen y amigo íntimo de Adolf Hitler. Fuente: Ullstein/Vostock-Photo

La editorial rusa Algoritm ha lanzado al mercado la novela en ruso ‘Mijael. El destino alemán en las notas de un diario’, del nazi Joseph Goebbels, el jefe de propaganda del Tercer Reich. El libro, escrito por Goebbels en el 1923, forma parte de la colección ‘La prosa de los grandes’.

Una anotación compasiva anticipa al libro: “Esta obra es una novela juvenil, en gran medida ingenua pero al mismo tiempo se orienta de forma audaz en las generaciones precedentes de literatos, románticos, realistas, simbolistas y expresionistas. La inmadurez juvenil determina el entusiasmo, la sinceridad, la espontaneidad de los pensamientos y sentimientos del autor, el uso de aforismos agudos. La novela está impregnada de una palpable influencia de Goethe, Nietzsche, Dostoievski y del Evangelio. En la novela hay algunos elementos polémicos que hoy se presentan como anacronismos absolutos, pero cabe recordar que en la época en que fue escrita no eran marginales sino que esas ideas circulaban por todas las capas de la sociedad, por eso no tenemos el derecho de reprochar al autor unas u otras opiniones que incluso igual ni eran propias”.

La primera reacción es de shock, perplejidad e indignación. ¿Cómo es posible? ¿Aquí? ¿En el país que venció al nazismo, donde todavía hay veteranos de la Guerra Patriótica de 1941-45, donde viven los hijos, nietos y biznietos de los que no regresaron de la guerra, donde todavía hoy los destacamentos de búsqueda encuentran huesos de ‘soldados desconocidos’ y los entierran en las fosas comunes?

 Las “Vigilias de la Memoria”

La editorial Algoritm previó la reacción que provocaría el libro y en las anotaciones escribió una frase que parecía una justificación: “La novela Mijael traducida al inglés fue publicada en Nueva York en 1987 por la editorial Amok Press”.

La justificación no resultó ser la más acertada. Se piense lo que se piense de Algoritm (que ha provocado gran cantidad de reproches y en unas cuantas ocasiones no se le permitió participar en la feria internacional del libro Non\fiction por propaganda del nacionalismo) esta editorial no es para nada ni pequeña ni marginal, sino al contrario, agresivamente comercial. Tienen una gran variedad de libros: filosofía religiosa rusa, trabajos del filólogo e historiador Vadim Kozhinov, Ígor Shafarevich, panegíricos al ‘sabio estadista’ Iosif Stalin, las memorias de Valeri Zolotujin y mucho más...

Los libros de Algoritm están colocados en filas alineadas en las grandes librerías y, lo que todavía es más importante, en las pequeñas tiendas, en los supermercados e incluso en los quioscos de revistas. Es comprensible: en Rusia el interés por los temas citados fue y continúa siendo muy alto.

En cuanto a la editorial Amok Press sí que es exclusivamente marginal. Uno de sus fundadores lanzó al mercado al polémico y conocido escritor norteamericano Adam Parfrey, el autor de Cultura del Apocalipsis, publicación de culto en algunos círculos artísticos radicales, que fue prohibido en algunos países incluyendo Rusia. El libro Cultura del Apocalipsis es una recopilación de artículos y entrevistas dedicadas al ocultismo, satanismo, sadomasoquismo y otros campos paranormales de la vida humana.

La palabra Amok (del malayo meng- âmok, caer en una ira ciega, matar) describe un estado psíquico que se caracteriza entre otros por una fuerte excitación, acciones agresivas y ataques sin motivos a la gente. 

Sin duda, el doctor Goebbels encuentra su sitio entre tal compañía.

Pero no en la colección La prosa de los grandes. La obra juvenil de Goebbels es el ejemplo clásico de cómo nace un ideólogo del terror y de la misantropía de un escritor fallido. En general existe algún tipo de ley: si se rasca un poco algún teórico de cualquier tipo seguramente se llegará al sentimentalismo de los versos de juventud o a al género de la prosa actual a la manera contemporánea pero no más. Hay un mar de ambiciones pero las cualidades creativas resultan insuficientes. No se es Goethe ni Tolstói. Solo hay una salida: “pacer al pueblo”. 

Por sí misma la figura de Goebbels no es ningún tema prohibido para el mundo libre. Concretamente, sus diarios de los años 30 y 40 se editaron en Estados Unidos, Inglaterra, Italia e incluso Francia que, a diferencia de Rusia, había perdido la guerra con Alemania. Esto es comprensible, la memoria histórica no es solo el recuerdo de las victorias gloriosas sino también la amargura de las derrotas y el intento por entender a aquellos que hicieron la historia sangrienta del siglo XX. Aunque sea solo para poder determinar figuras parecidas en los primeros estadios de su engendramiento. 

Para un historiador y filólogo serio el hecho de que Goebbles en su juventud se interesara por el simbolismo y el neorromanticismo alemanes, en realidad dice mucho. 

El gran escritor alemán Thomas Mann también se interesó por lo mismo y en los mismos años. El bagaje cultural de Mann y Goebbels parece que es el mismo: Nietszche, Dostoievski, un enfoque peculiar del Evangelio, ¡pero qué resultados tan distintos! Ni en una pesadilla es posible imaginar que Thomas Mann pudiera idear la aniquilación de millones de personas y que terminara su camino asesinando a sus hijos. 

Y queramos o no hay que llegar a comprender todo este fenómeno. Es difícil presagiar qué ola del pasado nos alcanzará y cuándo. Vivir con ‘los ojos bien cerrados’ igual es cómodo pero es peligroso así como mezclar las fuentes históricas con la prosa actual y todavía más con la gran prosa. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Rossískaya Gazeta. 

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