Arquitectura y arte a cuatro horas de Moscú

El 'land-art' juega con los elementos del paisaje para formar sus obras. Fuente: Serguéi Mijeyev / RG

El 'land-art' juega con los elementos del paisaje para formar sus obras. Fuente: Serguéi Mijeyev / RG

Todo tipo de instalaciones acústicas, una impresionante performance con desnudos del artista ruso Fíodor Pavlov-Andreevich, poesía moderna y documentales se unen en ArchStoyanie, un festival de tres días sobre arquitectura y arte en Nikola-Lenivets, un pueblo a cuatro horas en coche de Moscú.

El alma del festival fue una obra llamada Dos esferas, del artista multimedia alemán Julius von Bismarck: una esfera de metal caía desde una altura de 14 metros y se estrellaba contra el suelo, causando un pequeño terremoto. La esfera latía de forma visible y audible cada media hora, salpicando de barro todo su entorno.

Celebrado por octavo año consecutivo, el festival de verano ArchStoyanie atrae tanto a los amantes del arte contemporáneo como a gente a la que, sencillamente, le apetece hacer una pequeña excursión.

El nombre del festival se podría traducir como "Oposición Arcaica", una referencia al evento histórico que tuvo lugar allí hace más de cinco siglos: La gran oposición del río Ugrá, un enfrentamiento en el que no se llegó a trabar batalla entre la Horda de Oro del Kan Ajmat y el Gran Duque Iván III de Rusia. Los ejércitos esperaron en ambas orillas del río Ugrá, un afluente del río Oká, que delimitaba la frontera del Ducado de Moscú. De este modo, el otoño de 1480 marcó el final del yugo opresor de la Horda de Oro tártara.

"El land-art ruso no existe"

Instalaciones de land-art, corriente artística que juega con los elementos del paisaje para formar sus obras, están diseminadas por todo el pintoresco paisaje que rodea el pueblo de Nikola-Lenivets, que se podría traducir como "Nicolás el perezoso" y que se ha transformado en una colonia de artistas durante la última década.

La mayoría de las instalaciones en el exterior fueron creadas por Nikolái Polisski, un artista que se trasladó a Nikola-Lenivets en 1989. En una entrevista con Rusia Hoy, se quejaba de que no existe nada que podamos llamar land-art ruso. "Es una pena, si pensamos en los enormes territorios que tenemos. De todos modos, durante la época soviética estaba prohibido y las cosas han cambiado muy poco", explicó, añadiendo que él fue el primero que intentó crear land-art en este lugar.

El land-art tradicional usa materiales del entorno natural, como heno, troncos, tierra o arcilla. Según Polisski, exmiembro de un colectivo artístico underground de la época soviética conocido como Mitki, el land-art no requiere público, es creado solamente para expresarse, por lo que también se llama arte puro. Incluso Nikola-Lenivets, en su opinión, representa más el arte público, ya que para instalar Bobur, un objeto inspirado en el parisino Centro Georges Pompidou, tuvo que pedir permiso al nuevo dueño de las tierras, el multimillonario Maxim Nogotkov, que compró Nikola-Lenivets en 2011.

El arte de paisaje lleva más de un siglo existiendo en el Reino Unido y los EE UU, pero en Rusia empezó solo hace 9 años. Y actualmente, Polisski y su equipo de campesinos, granjeros habitantes de los pueblos vecinos que le ayudan a construir sus obras, son los únicos rusos invitados a exponer sus trabajos de land-art en importantes muestras fuera de Rusia, como la Bienal de Venecia en 2008 y Art Basel en Miami.

Incluso el 'Cardenal Gris' del Kremlin, Vladislav Surkov escribió una vez un ensayo sobre el arte de Polisski como expresión del espíritu ruso.

Arquitectura sin arquitectura

Este año no hubo instalaciones nuevas, aunque en anteriores ediciones ArchStoyanie exponía cada año la obra más reciente de land-art.

"El curator moscovita organizó un evento multimedia para sus conciudadanos, que viajaron unos 200 kilómetros para llegar", añadió Nikolái Polisski, llamado cariñosamente por los locales "Tío Kolia".

Este año, la nueva curator Katerina Bochvar decidió centrarse en diversas performances e instalaciones. Además, los organizadores de ArchStoyanie afirman que estas actuaciones artísticas estarán disponibles solo para los visitantes del festival y no serán repetidas nunca en ningún otro lugar.

Saliendo del bosque, idea original de Valentín Tszin, uno de los directores artísticos de Poema Theatre, ha dado su nombre a todo el festival: una performance de 12 horas muestra el vínculo inextricable entre el artista y su creación, descrita metafóricamente como un bosque oscuro. Casi cien personas, vestidas con gráficos trajes blancos y negros, participaron en esta performance, dando la impresión de ser zombies en lugar de seres humanos. En una de las actuaciones, más de una docena de poetas leyeron sus obras durante una hora a un solitario oyente en la rotonda del arquitecto Alexánder Brodsky, situada en medio de un campo vacío.

Para los que no pueden pasar sin un libro ni siquiera en el seno de la naturaleza, el arquitecto Borís Sverdlov y el editor Borís Kupriyanov, uno de los impulsores y promotores de la reforma de las bibliotecas moscovitas, organizaron nueve salas de lectura en los campos. Solo aquí los visitantes podían leer a través de un telescopio o en las copas de los árboles.

Una de las partes más fascinantes del festival son las instalaciones acústicas. ¿Has pensado alguna vez en hablar a vegetales que existan de verdad? Los 'Arquitectos Congelados' decidieron que las hortalizas reales pueden comunicarse con sus colegas artificiales (calabaza, sandía y berenjena), que estuvieron leyendo en voz alta obras literarias durante casi todo el día.

¿Aburrido de música clásica? ¿Y qué tal si el piano produjera voces de animales en vez de notas, ejecutando la Sonata de claro de luna de Beethoven con el rugido de un tigre? Este objeto artístico fue creado por el grupo Electroboutique y lo tocó un hombre vestido como un lesy, un espíritu masculino de la mitología eslava que protege a los animales salvajes y los bosques.

Un dúo de performances con desnudos con lecturas poéticas marcó el punto álgido del festival la noche del domingo. En la primera, una joven con largos cabellos, pálida como el mármol, yacía en una tumba forrada de paja, bajo un cristal; parecía una criatura del mundo de las hadas. En la otra, un performer desnudo (el artista moscovita Fiodor Pavlov Andréevich), decidió envolverse en una red y quedarse colgando en el aire, en medio del Arco de Boris Bernaskoni, que parece un portal o un pozo visto desde dentro.

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