Artista estadounidense plasma la tragedia del último zar

Stas Shpanin. Fuente: servicio de prensa

Stas Shpanin. Fuente: servicio de prensa

En la Casa Central del Artista en Moscú, con motivo del festival de arte ‘Tradiciones y modernidad’, se ha abierto la exposición de Stas Shpanin, un artista estadounidense de 23 años de origen azerbayano que habla ruso.

No hace mucho que es estadounidense. A los quince años se trasladó junto con sus padres desde Bakú, capital de Azerbaiyán, a Estados Unidos. En esta antigua república soviética, siguen viviendo a día de hoy muchas familias ruso-parlantes. Esta multiculturalidad le ha venido muy bien a Stas en Rusia, que Tiene el aspecto de un artista de Moscú con una educación occidental.

Tras finalizar sus estudios en la Hartford Art School de la Universidad de Hartford, Shpanin obtuvo una beca Fullbright, que da derecho a hacer una estancia en 155 países del mundo. En aquel momento, el artista se sentía atraído por el trágico destino del último emperador ruso. Por eso eligió hacer su estancia en Moscú, en el Instituto de Arte Súrikov, donde trabaja bajo la supervisión de Tahir Salájov, vicepresidente de la Academia Rusa de las Artes y artista ruso de renombre.

La biografía de Stas es como un cuento de hadas oriental. Él mismo, con sus estilosas gafas, parece un mago de Harry Potter que está pasando las fases de iniciación. Según cuenta el propio artista, comenzó a dibujar con pintalabios en el espejo, tras lo cual sus padres lo enviaron inmediatamente a estudiar dibujo en Bakú.

A los siete años tuvo su primera exposición. De esta ocasión se conserva una fotografía del pequeño Stas con el difunto Heydar Aliyev, entonces presidente de Azerbaiyán. Hay otra en la que aparece junto al célebre poeta Evgueni Evtúshenko, y otra con el premio Pulitzer, Robert Hass.

En 2002, el museo Energy of Braveness de Hadera, Israel, le compró varias obras para su colección permanente, lo cual colocó a Shpanin en el Libro Guinness de los Récords como el artista profesional más joven del mundo con 12 años de edad. Ahora el título lo tiene la artista india Arushi Bhadnagar, quien en 2003, a los 11 años, ya tuvo su primera exposición en solitario en la Kalidasa Akademi, en Ujjain. Esto demuestra una vez más que el mundo del arte también está experimentando una aceleración.

En 2007 el artista pintó el cuadro Madonna 11 en relación con la tragedia del 11 de septiembre de 2001. El entonces presidente de EE UU, George Bush, escribió una carta de agradecimiento al artista por su obra. A sus 23 años, el artista se encamina hacia el éxito. En la presentación de sus obras en la Casa Central del Artista, cita unas palabras de Napoleón Bonaparte y añade: "Estoy completamente de acuerdo con él".

Se coloca delante de una diapositiva que muestra el retrato del emperador ruso Nicolás II: "Me llamo Stas Shpanin", y pronto se corrige: "Pero no soy yo quien aparece en el retrato".

La exposición de este artista está relacionada con la historia de la familia del último emperador ruso, Nicolás II. El zar ruso y su familia fueron acribillados por los bolcheviques en 1918 en la Casa Ipátiev en Ekaterimburgo, una gran ciudad industrial, capital no oficial de los Urales.

Shpanin tiene su propia interpretación de la tragedia de la familia real. En sus pintorescos lienzos, cambia el curso de la historia, la deconstruye a través del prisma de su percepción visual, rompe las líneas e inserta metáforas en la narrativa histórica.

Shpanin está inmerso en varios proyectos. Tras finalizar sus estudios en Moscú en otoño de este año, planea regresar a EE UU  y trabajar en una serie sobre armas. Según el propio artista, su inspiración para el desarrollo de este tema procede de su fascinación con la fábrica de Colt, que se encuentra junto a su alma mater en Connecticut.

En la presentación de la exposición de obras de Stas Shpanin, su mentor, el académico Tahir Salájov, expresó su satisfacción con el interés de Estados Unidos en el tema de la historia rusa. Todo esto demuestra una vez más el diálogo entre culturas, no siempre patente a simple vista, que une a estos dos países y promueve el entendimiento mutuo.

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