Actor ruso interpreta a Juan Pablo II en una producción italiana

Alexéi Guskov ha tenido que aprender italiano para interpretar al papa polaco.

Autógrafos y flashes. En su recorrido por las calles de Turín lo paran a cada paso. No se pueden contar sus sonrisas ante las cámaras de fotos ni los apretones de mano a los fans. "No es casual que la primera palabra que aprendí en italiano fuese 'complimenti', enhorabuena". 

De todos modos, el italiano de Alexéi Guskov no es todavía fluido. "Pero es mucho mejor que antes", confiesa el actor. Artista del Pueblo en Rusia, con más de 40 películas a sus espaldas y famoso gracias al film El concierto del director francés de origen rumano Radu Mihaileanu, Guskov ha vuelto a la gran pantalla con Italian Movies, del italiano Matteo Pellegrini. 

Pero tras el estreno de su nueva película, Guskov no se concede ni un minuto de descanso y se prepara a ponerse de nuevo delante de las cámaras: desde el 8 de julio, el actor ruso está de nuevo en un rodaje, esta vez en el papel del papa Juan Pablo II, en "Era santo, era hombre: el rostro privado del papa Wojtila". Se trata de una producción para la televisión italiana, rodada íntegramente en inglés, basada en el libro homónimo de Lino Zani y dirigida por Andrea Porporati. 

Según los productores del telefilm, el actor ruso fue elegido por "las expresiones faciales y los rasgos físicos, que recuerdan a los del pontífice". Un bonito desafío; este papel fue interpretado anteriormente, en diversas producciones cinematográficas, por el actor polaco Piotr Adamczyk, el estadounidense John Voight y el alemán Thomas Kretschmann. La película ya ha sido adquirida para su retransmisión en Polonia, Brasil y Argentina.

Por el contrario, la película "Italian Movies", rodada en Turín, lleva al cine la historia de un grupo de inmigrantes que trabajan como limpiadores y se convierten en improvisados directores de cine, primero como un juego y después por dinero. "No tengo mucha experiencia en el cine italiano", cuenta Guskov, en una entrevista telefónica poco antes de que la estrella saliese hacia el aeropuerto, "pero no he dudado en aceptar este papel. Todas las experiencias, pensé, pueden ser interesantes. Y seguro que esta lo es más que las otras. Me gustaba la idea de contar historias graciosas, pero que también tuviesen una cierta importancia social y cultural. Una comedia une lenguas, culturas y etnias diferentes", explica Guskov.

Acompañado por la actriz italiana Anita Kravos, el francés Eriq Ebouaney y la india Harvey Virdi, Guskov se ha divertido dando voz a la gente común, relegada a la trastienda de la existencia humana.

"Para interpretar este papel tuve que aprender italiano, comenta. En el pasado ya había rodado en francés y en alemán, por tanto, ya había adquirido un mínimo de método. Pero no ha sido fácil. Entre mis directores preferidos están Visconti y Fellini. Pero también aprecio a otros más contemporáneos. Hay muchas diferencias entre el público italiano y el ruso: los italianos son más sensibles y expresivos. Se nota cuándo gusta una película. En los festivales, la gente te mira fascinada y te llena de halagos y bellas palabras. Es siempre un placer cuando tu trabajo es reconocido y apreciado, sobre todo en el extranjero".

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