Rusos, españoles e hispanoamericanos traduciendo culturas

Vista de una de las sesiones del Seminario. Fuente: Elionor Guntin.

Vista de una de las sesiones del Seminario. Fuente: Elionor Guntin.

El Centro Mediterráneo adscrito a la Universidad de Granada ha organizado el Seminario Internacional “Problemas actuales de traducción ruso-español español-ruso”, que se ha celebrado del 1 al 6 de julio en Granada y Almuñécar. El seminario ha reunido a más de cien expertos, académicos, profesionales y estudiantes de traducción de hasta 12 países y se ha erigido como un evento clave para comprender el panorama actual en este ámbito.

La elección del Hotel Helios de Almuñécar como sede para celebrar las dos últimas jornadas del seminario no ha sido casual: cada año más turistas rusos acuden a este popular enclave turístico de la Costa Tropical, así como a otros puntos del país, en busca de sol, playa, gastronomía y precios razonables. España y su lengua están de moda entre los rusos.

Las élites que hace unos años descubrieron las bondades del país coexisten actualmente con una floreciente clase media que ha pasado a formar parte, entre otros, del paisaje lingüístico cotidiano. Con eso, las necesidades de información, comunicación y mediación intercultural han crecido de forma exponencial.

“El traductor tiene que ser bicultural, no debe relegarse a mero transmisor de significados. Actualmente estamos elaborando el proyecto de investigación Rusia – España: diálogo de culturas, patrocinado por la Fundación Russki Mir, donde se profundizará en la huella de motivos españoles en las obras de escritores y compositores rusos que visitaron nuestro país. También es nuestra intención luchar porque la lengua rusa se empiece a impartir como tercera lengua en secundaria”, dice Rafael Guzmán, Catedrático del Departamento de Filología Griega y Filología Eslava de la Universidad de Granada.

La UGR ha puesto en marcha recientemente la revista Cuadernos de Rusística Española, la primera publicación enteramente dedicada a la lengua y literatura rusas y en 2015 está previsto que Granada sea la sede de la 23ª edición de MAPRYAL, el congreso cuatrienal de profesores de lengua y literatura rusas.

El seminario se ha enfocado desde una perspectiva teórico-práctica preeminentemente académica. Ha ofrecido un ambicioso programa y ha contado con la participación de docentes de varias universidades españolas, rusas y latinoamericanas, organismos internacionales y profesionales independientes de dilatada trayectoria.

Se han abordado cuestiones tan diversas como la innovación en la didáctica de la traducción, la multiculturalidad, la investigación en el ámbito académico, las relaciones internacionales o la accesibilidad lingüística para personas con discapacidades físicas. En el ámbito de la práctica, ha habido sesiones orientadas a los distintos tipos de traducción: comercial, jurídico-administrativa, jurada, técnica, militar.

Según Guzmán, en España la desaparición de la licenciatura de Filología Eslava, que de la mano del Proceso de Bolonia y la creación del Espacio Europeo de Educación Superior ha pasado a denominarse Grado de Lenguas y Literaturas Modernas, ha conllevado, por un lado, la pérdida del perfil filológico del alumnado, y, por el otro, una mayor amplitud de miras y flexibilidad a la hora de aplicar la didáctica de la traducción a las necesidades actuales.

América Latina ha estado representada de la mano de ponentes como Svetlana Iákovleva, perito intérprete-traductora, profesora de la UNAM (México), autora del Breve diccionario de negocios ruso-español-inglés y coautora del proyecto Gran Diccionario Español – Ruso América Latina. “En México hay cada vez un mayor interés por la lengua y la cultura rusas, pero la formación y la actividad del traductor no están reguladas. Hay que formar a profesionales nacionales para evitar el amateurismo”, dice Iákovleva.

Laura E. Hernández, profesional de la traducción técnica procedente de Cuba, explica que “actualmente Rusia goza de una posición privilegiada en América Latina. Como herencia de un pasado común muy fructífero en cuanto al intercambio universitario se refiere, nuestros traductores están especialmente formados para la traducción técnica. Son todos ellos trabajadores del Estado. El día en que puedan existir legalmente los freelance, se avistarán grandes perspectivas para el mercado de la traducción en Cuba”.

El Coronel del Ejército Ruso Alexéi Pájar, traductor militar y representante de la Universidad Militar de Moscú, ha destacado la relevancia de la traducción militar en países de Latinoamérica como Nicaragua, Perú, Venezuela o Cuba, con los que Rusia mantiene numerosos contratos de suministro de armamento. Considera que hay que crear una convención militar terminológica.

A su modo de ver, actualmente los distintos países hispanohablantes emplean los términos de forma dispar, utilizando en ocasiones una suerte de jerga militar spanglish, “sobre todo a raíz del cierre de contratos de armamento con países tradicionalmente afines a los EE UU, como México o Uruguay”, explica. Actualmente el coronel Pájar trabaja en un ambicioso proyecto para editar un diccionario ruso-español de terminología militar con el que trata de establecer un modelo de español estándar que contemple, a su vez, las voces panhispánicas.

El seminario ha culminado con una mesa redonda que ha contado con la participación de especialistas en el sector como Evgueni Rezníchenko, director del Instituto de la Traducción de Rusia, Roberto Asencio Mayoral, Catedrático del Departamento de Traducción e Interpretación de la UGR y Enrique Fernández-Vernet, traductor-revisor de Naciones Unidas (Ginebra).

 

Se ha clausurado con una reflexión conjunta en torno a la futura actividad profesional del traductor, la creciente demanda de traductores versátiles con amplios conocimientos del entorno virtual y la traducción asistida, y la necesidad de alcanzar la unificación de criterios en terminología técnica y transliteración. “Esperamos que este congreso dé un impulso, a su vez, a la cooperación interuniversitaria. A fin de cuentas, es en las aulas donde más representada está la multiculturalidad”, concluye Guzmán.

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