Visita a Auschwitz sin conocer el significado del Holocausto

El director Mumin Shakírov se llevó a dos chicas rusas a visitar el campo de exterminios y rodó una película de la excursión. Fuente: servicio de prensa

El director Mumin Shakírov se llevó a dos chicas rusas a visitar el campo de exterminios y rodó una película de la excursión. Fuente: servicio de prensa

Una de los estrenos que más resonancia ha tenido en el Festival de cine de Moscú es el documental de Mumin Shakírov “El Holocausto: ¿cola para el papel de empapelar?”. El pretexto para su rodaje fue un acontecimiento que causó mucho revuelo en la blogosfera rusa hace dos años.

Las gemelas de 21 años Xenia y Yevguenia Karatiguina, participantes en el concurso Fabulosamente guapas del canal ruso Muz TV de diciembre de 2011 respondieron  a la pregunta “¿Qué es el Holocausto?” de la siguiente manera: “Por lo visto, cola para el papel de empapelar”. 

Inmediatamente se colgó en internet y como era esperable se convirtió en un fenómeno viral, con una gran cantidad de visionados. En general, los miles de comentarios se burlaban y condenaban la incultura de las chicas. Tras este suceso, las hermanas obtuvieron su 'minuto de gloria', y adquirieron una popularidad mucho mayor de la que podían esperar de su participación en el concurso televisivo.  

En ese momento, el periodista de Radio Svoboda, Mumin Shakírov, tuvo la idea de llevarse a las hermanas de visita al museo memorial que hay en el antiguo campo de concentración de Auschwitz, en Polonia. 

Shakírov explicó a los periodistas que no sabía cuál sería la reacción de las chicas y no planeó nada de antemano: “Estaba preparado para cualquier reacción. Podrían no haber reaccionado de ninguna manera, continuar paseando por las tiendas tras visitar el campo. Si las chicas hubieran tenido otra actitud, el argumento habría sido totalmente distinto”. 

Pero sucedió lo contrario. Las jóvenes sufrieron una fuerte conmoción en Auschwitz, una catarsis: tras la visita una de ellas lloró durante mucho rato y de una forma muy sincera. Un periodista dijo de forma muy acertada que tras la visita al campo era como si las “las chicas hubiesen crecido 70 años”. 

Por su parte, un final demasiado positivo decepcionó a los espectadores mayores, ya que esperaban que en la película hubiese algún tipo de reproche hacia la juventud. Sin embargo, Shakirov no quería hacer un largometraje moralizante y adoptó un punto de vista apartado y neutral intentando no condenar a las jóvenes, sino tratando comprender los motivos de la abrumadora falta de conocimientos. 

El director explicó que no fue fácil convencer a las jóvenes para que hicieran el viaje y participaran en el rodaje: “Lo que más temían era que las presentaran como tontas”. Accedieron sobre todo porque era una posibilidad de ir al extranjero por primera vez. 

La investigación del entorno donde crecieron las chicas es casi tan interesante como la 'parte polaca' de la película. Shakírov fue al lugar de nacimiento de las chicas, el pueblo Krásnaya Gorbatka de la región de Vladímir, habló con su madre y con la maestra de historia de la escuela (ahora las chicas estudian en Moscú, en el Instituto de Diseño). No se puede calificar a estas chicas como personas desafortunados o que tengan algún riesgo de exclusión social, por el contrario, son muy sociables, activas y hablan correctamente. 

Lo más sorprendente es que no hubieran oído nada sobre el Holocausto. Y, por lo que se desprende de la película, no solo ellas. Su maestra de historia reconoce que se siente culpable por no haber explicado a los escolares el Holocausto; explica que todavía no es suficiente madura para afrontar el tema pero que lo hará en cuanto encuentre 'la forma adecuada'. 

Durante una charla con los espectadores tras la proyección del documental, Shakírov explicó aspectos que se quedaron fuera del filme: tras ver el material rodado la maestra quiso negarse a participar en la película, al entender que sus comentarios la desacreditarían tanto a ella como al sistema educativo en Rusia. 

Según el director, el documental solo muestra los fragmentos “más neutrales” de su discurso pero un “un espectador inteligente lo entenderá de todas formas”. La madre de las chicas echa un reproche a sus hijas pero las justifica argumentando que “pregunté a todos mis vecinos, conocidos y colegas y nadie me pudo contestar qué es el Holocausto”. 

Todo esto es bastante inesperado si se tiene en cuenta que en la actualidad el patriotismo y los relatos sobre la Segunda Guerra Mundial son uno de los pilares de la de la ideología de Vladímir Putin. 

Estas chicas son unas representantes prototípicas de la 'generación de Putin', su vida consciente transcurrió durante el mandato del actual presidente de Rusia. En la película la historia de las chicas se convierte en un retrato de la generación que no tiene noción de los crímenes del nazismo. Nos encontramos con un fenómeno mucho más complicado que la “negación del Holocausto”, su propio desconocimiento. 

De todas formas, Shakírov reconoce que este problema no sólo afecta a Rusia: en Europa, América e incluso en Israel muchos jóvenes prefieren “no interesarse por ese tema”. 

La película se ha convertido en una condena no tanto de las chicas sino del sistema educativo actual ruso. En realidad, durante la época soviética la palabra “Holocausto” tampoco era conocida, y la propaganda estatal silenciaba la aniquilación masiva de judíos durante la guerra, prefiriendo la formulación “víctimas en masa entre la población civil”.

Tras la visita a Auschwitz, las chicas dicen que ahora forman parte de la “minoría que sabe qué es el Holocausto y tiene que contárselo a la mayoría”. Tras el rodaje, Shakírov visitó a las jóvenes en su residencia estudiantil y descubrió que en la estantería tenían unos cuantos libros sobre el tema. Sin embargo a sus amigos no les interesó el relato. O sea que, efectivamente, se trata de una minoría. 

De momento la película solo se proyectará en unas sala en Rusia durante 10 sesiones en el Centro de Cine Documental de Moscú. ¿Qué ocurrirá después? Shakírov tiene intención de promover la película de forma independiente en internet.

Este documental, que podría haber contado con el apoyo del estado, no tiene ninguna posibilidad en el mercado porque carece de potencial comercial. Además, podría resultar ser una inapreciable ayuda para los maestros rusos que 70 años después del final de la guerra todavía “recogen material sobre el Holocausto” y no encuentran las “palabras adecuadas”.

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