Salen a la luz films soviéticos sobre el Holocausto tras años desaparecidos

Casi una docena de películas soviéticas, proyectadas apenas y perdidas durante largos años, así como guiones para films, que nunca llegaron a rodarse, sobre la persecución de los judíos durante la II Guerra Mundial han sido recuperadas para ofrecer pruebas, de más de medio siglo de antigüedad, de una cara del Holocausto que muy poca gente conoce en la actualidad.

Desenterrados de los polvorientos archivos de Moscú y muchos otros puntos de Rusia, estos trabajos se recogen en el libro The Phantom Holocaust: Soviet Cinema and Jewish Catastrophe('El fantasma del Holocausto: el cine soviético y la catástrofe judía'), un sorprendente nuevo libro publicado esta semana por la Rutgers University Press.

"En realidad, estas películas fueron prácticamente borradas de la historia", explicó la autora del libro, Olga Gershenson, profesora de Estudios Judaicos y de Oriente Próximo de la Universidad de Massachusetts Amherst, en una entrevista con RIA Novosti.

"Al pensar en películas sobre el Holocausto, a la gente se le vendrá a la cabeza inmediatamente La lista de Schindler o La vida es bella, pero en realidad, casi la mitad de las víctimas del Holocausto, unos tres millones de personas, fueron asesinadas en los territorios de la Unión Soviética, y esto no forma parte en ningún modo del imaginario público. Simplemente, está fuera de nuestra visión... la gente no piensa en lo que sucedió en la URSS", añadió la investigadora.

La trágica historia de los millones de personas que murieron en los campos de concentración y exterminio de Alemania y Polonia está bien documentada en películas históricas y libros, pero Gershenson nos cuenta que lo que ocurría en los territorios soviéticos se denominaba a veces 'Holocausto con balas', ya que los judíos eran simplemente ejecutados en el acto.

A Gershenson se le ocurrió la idea cuando redactaba un proyecto de solicitud de una beca: se dio cuenta de que nunca nadie había analizado la filmografía sobre el Holocausto.

Parte de su misión fue desenmascarar mitos y sacar a la luz trabajos que los líderes de la época soviética trataron de ocultar. A medida que crecía la escalada de violencia en la Unión Soviética, se prohibían las películas, a veces muy gráficas y violentas, y se negaban los permisos necesarios para producir otros documentales sobre el cruel destino de los judíos en la Segunda Guerra Mundial.

Los cineastas soviéticos que rodaron material sobre el Holocausto fueron tratados con crueldad, según Gershenson, incluyendo al director y demás personas que trabajaron en la película Corredor oriental, de 1966, ambientada en la Bielorrusia ocupada por los nazis. 

"Prácticamente, pagó por este film con toda su carrera, y a su guionista le dijeron literalmente 'Nunca volverás a trabajar' y, efectivamente, nunca volvió a trabajar" dijo Gershenson. 

La historia de Commissar es más famosa. Se trata de una película rodada por Alexander Askoldov en 1967 y que fue prohibida oficialmente por mostrar solidaridad con los judíos; finalmente fue estrenada en 1988. 

"Se ordenó que fuese destruida en el estudio, pero la editora de la película, por la noche, sacó la cinta debajo de su falda, literalmente. Askoldov se reunió con ella esa noche y la caja con la película completa estuvo debajo de su cama durante 20 años. Gracias a esta heroína todavía tenemos la película completa", se congratula Gesherson.  

Uno de las primeras películas soviéticas que trataron el tema de la persecución nazi de los judíos fue El profesor Mamlock en 1938. Escrita por Friedrich Wolf, médico y escritor judío de Alemania que llegó a Rusia después de que los nazis alcanzasen el poder, cuenta la cruda historia de un doctor judío alemán capturado por los soldados nazis y que marcha hacia su muerte. Se proyectó durante un breve tiempo en los cines soviéticos, pero la prohibieron a finales de los 40, según contó Gershenson. 

Durante varios viajes a Rusia, donde nació, Gershenson buscó en los inmensos archivos estatales de historia Rusa y en los registros de los diferentes comités encargados de aprobar o rechazar los proyectos cinematográficos, con el objetivo de encontrar películas y guiones. Algunos contaban con versiones nuevas, ya que se emitieron órdenes de cambiarlos para eliminar los personajes judíos. 

Todos estos años, comentaba, la mayoría de los cineastas aún vivos, que tienen entre 80 y 90 años, se habían resignado a que sus películas nunca llegasen al público y se sintieron "exultantes de gozo" cuando supieron del proyecto. Es importante saldar esta cuenta, afirma, ya que "forma parte de los cimientos no solo de la identidad judía contemporánea, sino también de su historia durante el siglo XX". 

Artículo publicado originalmente en RIA Novosti.