La música rusa celebra la primavera

Este año le ha costado a la primavera llegar hasta Rusia, pero ya está aquí y poco falta para contar con días con temperaturas agradables.

Rimski-Kórsakov. Ópera "La doncella de nieve"

“La Doncella de la nieve y Lel” (1912), Nicolás Roerich. Museo Nicolás Roercih en Nueva York.

Esta obra filosófico-musical de Rimski-Kórsakov está dedicada a las incontables maravillas que pueblan la naturaleza rusa. La historia se desarrolla en primavera, cuando nos es dada toda la belleza renacida de la naturaleza. Snegúrochka, hija del Frío y de la Primavera, es la personificación de la belleza primaveral en la ópera. Pero, al ser hija del Frío, no es capaz de sentir amor. La madre de Snegúrochka, la Primavera, ve el sufrimiento de su hija y, tras las numerosas súplicas de Snegúrochka, acaba accediendo a regalarle el sentimiento del amor que tanto desea. Y entonces el corazón de Snegúrochka sabe por fin qué es el amor, pero su fría belleza se derrite. La ópera finaliza con un majestuoso y solemne himno a Yarilo, el Sol, en cuya sombra desaparece la frágil ternura de Snegúrochka.

Todas las escenas de la ópera (la celebración de la Máslenitsa, las alegres danzas y bailes, los cantos de los pastores, la boda) están impregnadas del lírico motivo de la naturaleza floreciente en primavera.

Ópera de Rimski-Kórsakov, “La doncella de la nieve”. Director: Kirill Kondrashin 

Dmitri Shostakóvich. "Vals de primavera" de la película "Michurin"

 

 “Cerezos en flor” (1919), Piotr Petrovichev. Museo de Vladímir-Suzdal

El "Vals de Primavera", compuesto por Dmitri Shostakóvich para la banda sonora de la película "Michurin", te ayudará a sumergirte en un jardín que florece. Iván Michurin fue un biólogo y precursor de la selección artificial conocido en todo el mundo. Dedicó toda su vida al estudio de las plantas. Gracias a él se crearon numerosas variedades de árboles frutales. Nada le gustaba más en el mundo que observar el nacimiento de una nueva vida a partir de una simple semilla. El "Vals de primavera" nos sumerge en la atmósfera del jardín de Iván Michurin en primavera, en el que cientos de nuevos árboles, que reciben por fin el resplandor de un sol largamente esperado, se despiertan de un sueño y dan a luz una nueva vida, la cual después lanza su semilla a la tierra para que esta renazca de nuevo.

 "Vals de primavera" de Dmitri Shostakóvich. De la película "Michurin". 

Piotr Chaikovski. "Las Estaciones"

 

“Marzo” (1895), Isaac Levitan. Galería Tretiakov, Moscú.

"Las Estaciones" de Chaikovski se compone de 12 obras que se corresponden con los meses del año. En estas composiciones, Piotr Ilich plasma sus sentimientos, emociones, vivencias y escenas de la vida relacionadas con una determinada época del año.

La composición dedicada a marzo, llamada "Canto de la alondra", evoca una primavera temprana en la que la nieve comienza a fundirse y los primeros rayos de sol despiertan a la naturaleza dormida, cuando el invierno todavía no ha abandonado sus dominios y sólo las alondras anuncian con sus trinos la llegada de la primavera.

Las finas voces de estas pequeñas aves intentan despertar a todo ser vivo a su alrededor. Y las primeras en despertar después del largo invierno son las campanillas de invierno. Por ello el segundo movimiento de la primavera, dedicado al mes de abril, recibe el nombre de esta planta: "Campanilla de invierno". Estas plantas, rodeadas de nieve, nos muestran por primera vez la belleza primaveral. Con el eco de la música de la alondra, ellas son la manifestación visual de la llegada de la primavera.

El movimiento "Noches blancas", dedicado a mayo, nos transporta a las noches blancas de este mes en San Petersburgo. Chaikovski sentía un gran afecto por esta ciudad. Allí pasó su juventud y se convirtió en compositor. Ilustrando una naturaleza capaz de reunir fenómenos como la noche y la luz, el compositor refleja en esta pieza la compleja combinación de los sentimientos humanos. Ya en los primeros compases el romanticismo de las noches blancas es cautivador.

"Las Estaciones" de Piotr Chaikovski. Director: Ígor Lazko

Serguéi Rajmáninov. Cantata "Primavera"


“Primavera” (1935), Kuzma Petrov. Museo Ruso, San Petersburgo.

Esta obra de Serguéi Rajmáninov nos habla de unos dramáticos acontecimientos que tienen lugar al comienzo de la primavera: el amor, la traición y un inminente asesinato. La naturaleza no es únicamente el escenario, sino un personaje más de la trama. De este modo, el "Invierno peliagudo" y la "Canción-ventisca invernal" convencen al protagonista, que ha sorprendido a su esposa con un amante, de que la mate. Pero llega la primavera y, hablándole del amor, la paz y la paciencia, logra calmar la ira del protagonista. En esta composición no oiréis notas suaves y cálidas representando a la naturaleza. La primavera en esta cantata de Rajmáninov es fuerte e intensa. "Ya llega resonando el zumbido verde. ¡El zumbido verde, el zumbido primaveral!", canta el himno principal de Rajmáninov a la primavera.

Cantata "Primavera"de Serguéi Rajmáninov. Director: Yevgueni Svetlanov.

Alexander Glazunov. Ballet "Las Estaciones"


“La primavera azul” (1930), Vasili Bashkeev. Galería Tretiakov, Moscú.

La primavera se nos muestra llena de luz y colorido en este ballet basado en un cuento de hadas de Glazunov. Allí nos encontramos rodeados de pájaros, flores y de la suave brisa de Céfiro, el dios del viento del oeste. Tras la primera escena del ballet, el Invierno, salen del bosque dos gnomos de pelo canoso y, frotando unas piedras, consiguen un fuego que expulsará al Invierno y a sus siervos: Nieve, Hielo, Escarcha y Granizo. Donde había nieve todo se cubre de flores y llegan los pájaros. Así comienza la Primavera. El tema principal del ballet es el eterno renacer de la Naturaleza y de la Vida.

 Ballet "Las Estaciones" de Alexander Glazunov.

Ígor Stravinski. La "Consagración de la primavera"


“La santificación de la primavera” (1910) Nicolás Roerich. Esta ilustración se utilizó en el estreno en Parías de la película “La santificación de la primavera” (1913).

La "Consagración de la primavera" de Ígor Stravinski nos sumerge en el mundo de la Rusia pagana. Para despertar a la tierra del sueño invernal, para revivirla de nuevo y aprovechar sus frutos, los antepasados rusos ofrecían en sacrificio al dios de la primavera a una joven muchacha que debía danzar hasta morir.

Las danzas primaverales, ceremonias de adoración a la tierra, rituales y danzas mortales de la joven suenan en el contexto de una naturaleza floreciente. El compositor ilustró su primavera con la ayuda de la fuerza elemental del ritmo, de su energía y de una colosal inyección de expresividad. El complejo contrapunto y la gran cantidad de ritmos irregulares muestran la profundidad de los sentimientos de los antepasados relacionados con los ritmos y sonidos de la primavera y su potente energía.

Este ballet está considerado como una de las composiciones más complejas de la historia de la música.

Ígor Stravinski, “La consagración de la primavera”. Dorector: Yevgueni Svetlanov.

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