San Petersburgo estrena por todo lo alto el teatro Mariinski II

Vladímir Putin habla en la inauguración del Mariinski II. Fuente: AP Photo/Anatoli Maltsev.

Vladímir Putin habla en la inauguración del Mariinski II. Fuente: AP Photo/Anatoli Maltsev.

San Petersburgo, la antigua capital imperial rusa, abrió ayer al público su nuevo gran teatro, el Mariinski II, que en estas jornadas de inauguración sumará a su brillante plantilla a ilustres invitados como Plácido Domingo y René Pape.

Separado del viejo Mariinski por un estrecho canal, el nuevo edificio no oculta sus ambiciones de ensombrecer el teatro de los emperadores de Rusia.

La construcción del Mariinski II, apoyada por el presidente ruso, Vladímir Putin, oriundo de San Petersburgo, desde el inicio fue criticada por muchos de sus paisanos, tanto por sus dimensiones como por sus costes.

Con casi 80.000 metros cuadrados de superficie, casi cuadruplica al viejo Mariinski y su coste, inicialmente calculado en 200 millones de euros, casi se triplicó.

Sin embargo, esta faraónica obra sorprende por su ligereza, reflejando en sus cristales la belleza de la ciudad de los zares, y promete convertirse en una nueva joya de la Venecia del Norte.

La sala, adornada de ónice color miel iluminado desde el interior, está constelada de arañas de cristal de Swarovski, que iluminan el espacio desde lo alto de escaleras de vidrio: el conjunto da una impresión grandiosa. Los empleados del teatro aseguran que de noche, cuando la luz diurna no interfiere con la iluminación de las piedras semipreciosas, la sensación de lujo es todavía más intensa.  Combina con mármoles traídos de Asia y la enorme escalera helicoidal que domina el vestíbulo.

El nuevo edificio del teatro consta de salas separadas para los ensayos del coro, de la orquesta y del ballet, tres salas medianas para conciertos de música de cámara y, finalmente, el enorme escenario principal, de 80 metros de profundidad, equipado con la última tecnología.

No parece mera coincidencia que los actos de inauguración del Mariinski II coincidan con el 60 aniversario de su director y fervoroso promotor, Valeri Gérgiev.

Fue él, quien encantado en Toronto por el impresionante complejo teatral "Las cuatro estaciones" consiguió la financiación y contrató al estudio canadiense Diamond Schmitt, que al final terminó la obra que hasta 2003 fue responsabilidad de Dominique Perrault. “No quería un arquitecto que viniera aquí a aprender a construir un teatro, sino alguien que ya supiera hacerlo bien”, explicó el director.

Algunos críticos se han referido a él como el “Centro Comercial Mariinski” o el “Quasimodo de San Petersburgo”. Aunque el arquitecto Jack Diamond declara: “¿Conocéis las críticas vertidas contra la catedral de San Isaac, actualmente una de las principales atracciones de la ciudad, tras su construcción? Decían que era demasiado anodina y gris. Se trata de un proceso natural que se repite con cualquier obra de importancia”, ha comentado el arquitecto ante los periodistas que asistieron a la visita.”

 

 La velada de ayer a estuvo dirigida por el propio Guerguiev y contó con los mejores músicos, cantantes y bailarines del elenco Mariinski, integrado en total por unas 2.500 personas.

Además de Plácido Domingo, René Pape y otros invitados especiales, entre los grandes de esta velada destacan Ildar Abdrazakov, Yuri Bashmet y Olga Borodiná, así como estrellas del ballet de San Petersburgo como Uliana Lopatkina y Vladímir Bashkirov.

Para realizar este artículo se ha utilizado información de EFE y Kommersant.

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