Un héroe ruso en el cine soviético-norcoreano

Yakov Novichenko se convirtió en uno de los poquísimos extranjeros en recibir el título de héroe de la República Popular Democrática de Corea del Norte, tras salvar a Kim Il Sung, primer monarca de la dinastía comunista que tenía un gran interés por el cine.

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Corea del Norte, país cuyo nuevo líder anda poniendo al mundo en vilo estos días con el resonar de tambores de guerra nuclear, comparte con Rusia desde 1860 una frontera de diecisiete kilómetros a lo largo del río Tumen. Esta frontera fue atravesada en el año 1984 por un tren blindado que se dirigía hacia Moscú y en el que viajaba, en visita oficial,  el fundador de Corea del Norte Kim Il Sung. En este viaje hizo una parada en Novosibirsk  donde saludó protocolariamente  a  altos cuadros del Partido y del Soviet de la provincia.

Allí Kim Il Sung se dio de bruces con un viejo conocido: el teniente ruso Yakov T. Novichenko. Fue una gran sorpresa encontrárselo en medio de aquella estación ferroviaria siberiana.

Sung llevaba buscando a Novichenko casi cuarenta años. Le concedió audiencia en aquel mismo instante, interesándose en detalle por su estado de salud y la situación de su vida. Sin embargo, su agenda era muy apretada, así que lo invitó a Corea para continuar la charla y se despidió de él. Al hacerlo le dio un fuerte abrazo y sin una palabra aunque visiblemente emocionado acarició repetidamente la manga de la chaqueta que colgaba del hombro derecho del ruso. Dentro de ella faltaba el brazo.

El 1 de  marzo de 1946 (un par de años antes de la creación de Corea del Norte como estado independiente) durante la celebración de un desfile militar en Pyongyang,  un terrorista había lanzado una granada de mano hacia la tribuna en la que se encontraba el primero de los monarcas de la dinastía comunista norcoreana: Kim Il Sung.

Entre el numeroso público asistente se encontraba Yakov Novichenko, que sin pensárselo dos veces cogió la granada al vuelo y, como no podía lanzarla a ninguna parte ya que por doquier había gente, optó por apretar la bomba contra su cuerpo. Como resultado, Novichenko perdió un ojo y un brazo amén de recibir una quincena de heridas, El ruso había impedido una masacre y salvado a Kim.

Cuatro días después del fortuito encuentro de Novosibirsk y  la friolera de treinta y ocho años tras aquellos hechos, Novichenko se convertía en uno de los poquísimos extranjeros en recibir el título de héroe de la República Popular Democrática de Corea del Norte.

Kim Il Sung además dio instrucciones de organizar dentro del año en curso su visita a Corea y encargó producir una película de ficción sobre el acto de heroísmo del teniente soviético.  

La colaboración cinematográfica entre la URSS y Corea del Norte

Sung tenía un gran interés por el cine como medio de propaganda y adoctrinamiento, habiendo visitado el estudio estatal de cine coreano veinticuatro veces durante su liderazgo, durante las cuales se tienen contabilizado un total de seiscientas cuarenta instrucciones sobre los rodajes.

La extinta URSS coprodujo dos películas con Corea del Norte. La primera, que data de 1986, fue precisamente la que plasma los hechos descritos, y que se tituló Sekunda na podvig. Fue dirigida por un realizador de cada país. Por la URSS Eldor Urazbayev y por Corea del Norte Gil-sen Om.

Producida por Mosfilm y por Chosun Art Film sus protagonistas fueron Andréi Martinov en el papel de Yakov Novichenko y Lee Yong Il como Kim Il Sung. La película  presentaba el atentado contra Kim Il Sung como un complot terrorista para derrocar el gobierno del pueblo, organizado por coreanos adinerados y asesores militares de Estados Unidos.

Sekunda na podvig (sin subtítulos) CREO Q PONER SOLO LA IMAGEN D LA PRIMERA PARTE; LA SEGUNDA CON HYPERLINK

Primera parte. Segunda parte.

A propósito del rodaje de este film salió a la luz el pasado año una rocambolesca historia. Ciertos medios se hicieron eco de las declaraciones de un supuesto cirujano plástico ruso, de nombre Igor Volf que afirmaba que el actor coreano protagonista fue obligado por autoridades de Corea del Norte a someterse a cirugía plástica para interpretar el papel de Kim Il Sung.

“Un día, oficiales de la Embajada de Corea del Norte vinieron a verme y me pidieron que operase al actor y le hiciese idéntico a Kim. Se trataba de algo vital para la producción del film. Yo les pregunté que por qué no usaban maquillaje en lugar de cirugía. Ellos me respondieron que hacerle la cirugía plástica era necesario. Que con el maquillaje no era bastante para hacer al actor igual que a Kim”

De acuerdo con la historia de Volf, aparecida en el Korean Times, tras fijar una fecha, sus guardaespaldas llevaron a Lee Yong en un vehículo especial al hospital. Allí le operaron el rostro tomando como modelo una fotografía de Kim Il Sung en su juventud.

Curiosamente Novichenko y Kim Il Sung murieron el mismo año, 1994, como si el destino que los unió al salvarles el mismo día decidiese que era hora de llevárselos al mismo tiempo.

En el año 2000 Rusia y Corea del Norte firmaron, en el marco de un Acuerdo de Cooperación en Educación y Ciencia,  colaborar en la celebración de semanas y/o festivales de cine.

En agosto de 2001 el heredero del trono norcoreano Kim Jong-il, que como su padre sentía pánico a volar en avión, emprendió su primer viaje hacia Moscú en un tren blindado de diecisiete vagones de longitud. Por razones de seguridad, muchos de los trenes de cercanías rusos se suspendían y nadie podía pasar a los andenes varias horas antes de que llegara el presidente de Corea del Norte.

En Novosibirsk estaba previsto que Kim Jong-il recibiera precisamente a los familiares de Yákov Novichenko. Sin embargo, Kim Jong-il no tuvo el detalle de abandonar su vagón en Novosibirsk para saludar a la viuda y los hijos de Novichenko, aunque sí les envió una maleta con regalos.

Kim Jong-il era un cinéfago, coleccionista compulsivo de DVDs, autor (sic) del libro Sobre el Arte del Cine (1973). Entre sus múltiples rarezas y actos criminales, destaca uno relacionado directamente con su pasión irracional por el cine.

Había ordenado secuestrar al director de cine de Corea del Sur Shin Sang-ok y a la mujer del mismo, para obligarle a dirigir películas en Corea del Norte. Ante la negativa de este lo torturó, llegando a hacerle comer césped, para luego internarle durante cinco años en una cárcel, hasta que el desgraciado cineasta aceptó finalmente trabajar para el régimen, dirigiendo una versión norcoreana de Godzilla titulada Pulgasari (1985) en la que el monstruo liberaba a un grupo de campesinos oprimidos. Pulgasari (subtítulos en español)

Shin consiguió escapar en 1986 del vestigio estalinista que es el país asiático. En una entrevista en 2005 afirmaría  sobre su secuestrador: “Le encantan las películas, pero sus favoritas son las de aventuras, como Indiana Jones”. También reveló que el dictador era un profundo admirador de Elizabeth Taylor.

Solo otra película fue coproducida por ambos países, la bélica “Quemado por el sol” (1988), en la que se repitió el esquema de codirección. Los directores en este caso fueron Nikita Órlov y San Bok Pak. Ambientada en 1945, contaba la aventura de la malograda operadora de radio Masha Tsukanova (Héroe de la Unión Soviética) y sus compañeros de armas coreanos en una operación para tomar una mina ocupada por las tropas japonesas en la que se probaban armas biológicas.

Utomlyonnoye solntse-Quemado por el sol (subtítulos en inglés) 

En los numerosos cines de Corea del Norte (en cada distrito de Pyongyang hay uno), que se llenan cada fin de semana, las únicas películas que llegan del extranjero son dramas chinos o rusos. Evidentemente, recortados por la censura estatal. Y es que allí, besarse en público es una falta de respeto.

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