“Las alianzas entre el oscurantismo y la autoridad se derrumban”

Fuente: Alexéi Danichev / RIA Novosti

Fuente: Alexéi Danichev / RIA Novosti

El Espacio Creativo Tkachi, en San Petersburgo, que cuenta con un centro de arte moderno, una galería y un café inauguró su famosa exposición 'Iconos' a finales de marzo. Marat Guelman habla a Izvestia que la alianza de las autoridades y los fundamentalistas se ha derrumbado.

El 28 de marzo, el Espacio Creativo Tkachi de San Petersburgo inauguró la exposición "Iconos", en la que 25 artistas contemporáneos comparten sus visiones de escenas clásicas de la Biblia para crear arte religioso actual.

La exposición tuvo que recorrer un largo y difícil camino antes de llegar por fin a la galería petersburguesa. Marat Guelman, curator de la muestra, galerista y director del museo de Permm, planeó la exposición de Iconos en San Petersburgo en noviembre; sin embargo, los arreglistas (la Rizzordi Art Foundation), le pidieron que pospusiera el evento un año, debido al ambiente poco favorable en la ciudad.

Anteriormente, en mayo de 2012, se produjo un gran escándalo en Krasnodar, donde la exposición fue acogida por manifestaciones de protesta de la comunidad ortodoxa y peleas entre los cosacos locales y los comunistas.

El curator se muestra optimista y afirma que los ciudadanos de San Petersburgo tienen ahora la oportunidad de volver a ponerse a la vanguardia de los procesos culturales.

Marat Guelman es una importante figura pública en Rusia. Es publicista y ha sido  dueño y fundador de diversas galerías de arte. Actualmente es director del Centro de Arte Moderno y del Museo de Arte Moderno de Perm. Según la revista Artjronika (Crónica de Arte) Guelman es una de las 50 personas relacionadas con el arte más influyentes del país. Perm ha sufrido una transformación desde la instalación del museo. 

El pasado otoño tuviste que cancelar la exposición de "Iconos" en San Petersburgo, ¿ahora estás celebrando la victoria?

La relación entre la Iglesia y el arte tiene cientos de años. En el pasado, la Iglesia rechazó los cuadros de Nikolái Ge y Caravaggio. El fundamentalismo prevaleció en algunas épocas, pero nunca triunfó del todo.

Pero puedes recordar un punto de inflexión, ¿verdad?

Ocurrió hace poco, cuando el oscurantismo alcanzó su cima: me refiero a la paliza a Artiom Suslov, el organizador del show "Lolita". Ahí fue cuando los intelectuales de San Petersburgo, que habían guardado silencio hasta entonces, hablaron finalmente.

Tan pronto como Mijáil Piotrovski, director del museo del Hermitage, comentó la situación, el diputado Milónov, el "líder de la reacción" oficioso, tuvo que dar marcha atrás. La administración local se dio cuenta entonces de que, si volvía a apoyar a los retrógrados, le daría la espalda al San Petersburgo cultural.

Pero el gobernador Serguéi Poltavchenko nunca respondió a la invitación para visitar "Iconos".

Pero los cambios se notan en el ambiente. Es un momento crucial para San Petersburgo, ya que finalmente se ha derrumbado la alianza entre el oscurantismo y las autoridades. No tuvieron suerte, porque "Iconos" no es una exposición escandalosa: es más bien un proyecto de investigación, no contiene piezas contra las que se pueda protestar. El texto del catálogo fue redactado conjuntamente con miembros de la jerarquía eclesiástica.

La exposición no tiene intención de cambiar nada en el arte religioso: es una simple afirmación. Gosha Ostretsov trata los Evangelios como si fuesen un monumento literario para ilustrar, mientras que Dmitri Vrubel los interpreta como si fuesen noticias de actualidad: es un creyente de verdad y lee cuidadosamente cada versículo, los contempla y selecciona para ellos imágenes del mundo moderno. Por su parte, el grupo de reciclaje de Gutov está más interesado en los autores de los iconos o en la Última Cena que en las historias. 

Muchos sacerdotes han visitado la exposición y les ha gustado. ¿Por qué no se escuchan sus voces?

Hay una gran sección humanista en la Iglesia, pero, por desgracia, no constituye la corriente principal en estos momentos. Hay tres tipos de sacerdotes en el contexto de "Iconos". La primera incluye los que visitaron la exposición: ninguno de ellos dijo que fuese mala. El segundo grupo incluye a los que no la han visitado y nunca lo harán, porque consideran que el arte moderno no debería ocuparse nunca de esos temas. El tercer grupo incluye a los que no tienen ni idea de qué va la exposición ni quieren enterarse, pero levantan la voz más que el resto.

Por lo que respecta al segundo grupo, solo tienen que informarse: Rusia no tuvo arte, a excepción del religioso, antes del siglo XVI y, hasta el XIX, el arte religioso y secular iban de la mano. El gran Mijáil Vrubel, cuando pintaba y decoraba iglesias, era un artista muy vanguardista para su época. No puedes impedirle a una persona creativa que trabaje en este ámbito. Los iconos rusos pertenecen al mundo entero, igual que la escultura griega.

Tkachi está esforzándose por organizar un diálogo público, una mesa redonda con representación de todas las partes interesadas. No soy uno de los organizadores, pero estoy dispuesto a participar. 

¿Por qué invitar a los "oscurantistas"?

Debemos invitar a todo el mundo, pero hablar solamente con los que estén dispuestos a hablar. El oscurantismo no es conservadurismo, es intolerancia. Una persona oscurantista es la que cree que hay que destruir todo lo que no encaja en su mundo.

¿Por qué son tan populares ahora las iniciativas públicas encaminadas a prohibir cosas?

Lee un periódico y verás cómo la palabra "modernización" ha desaparecido del vocabulario actual. La gente se reía, pero siempre había personas que usaban esa palabra. Ahora no se encuentra por ninguna parte. Yo veo una nueva señal emitida por las autoridades: "restitución", signifique lo que signifique.

Los comunistas quieren volver al estalinismo, Putin pretende revivir las reformas de Stolipin  y todo el mundo mira hacia atrás. La principal tendencia hoy en día es revivir las tradiciones. Pero no todas son dignas de ser revividas.

Publicado originalmente en ruso en Izvestia. 

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