Borís Akunin: “Quiero contagiar a los demás mi amor por la historia”

El escritor ruso Borís Akunin. Fuente: Leemage / East News

El escritor ruso Borís Akunin. Fuente: Leemage / East News

Borís Akunin es digno de envidia. Desde la mañana hasta la noche derrocha pasión por lo que hace. No es de extrañar que su nuevo proyecto –escribir una historia del Estado ruso– haya generado ya grandes expectativas: los lectores creen que además de ser una lectura útil resultará de lo más amena. ¿Qué habilidades se necesitan para concluir con éxito una tarea tan compleja?

¿Qué objetivo se ha marcado al embarcarse en un trabajo tan descomunal?

Antes que nada quiero componer una representación completa de la historia de Rusia, que sea armoniosa y no esté enturbiada por teorías de nadie. En segundo lugar, quiero contagiar mi amor por la historia a mucha gente. Por último, quiero ensayar un género literario: escribir de un modo diferente y sobre algo diferente. En mi opinión, son motivos suficientes. 

¿Qué piensa investigar en su obra?

La historia del Estado ruso. Es decir, la historia política, la historia de la sucesión de las instituciones de gobierno. Me referiré a otros ámbitos de la vida, como la cultura, la economía o la religión, sólo en la medida en que estén vinculados con la biografía del Estado.

Borís Akunin (Georigia, 1956) es novelista, ensayista, crítico literario, dramaturgo y traductor de japonés. Además de un activo miembro del movimiento de protesta. En el año 2000 obtuvo el galardón al “Escritor ruso del año”. Es autor de la conocida serie de novelas policíacas que tiene como protagonista a Erast Fandorin.

¿Discutirá los conceptos vigentes? ¿En qué autores confía y en cuáles no?

Los mencionaré brevemente, pero no los discutiré. Cuando me embarqué en este trabajo me dije a mí mismo que debía evitar cualquier prejuicio. Bienvenidas sean todas las teorías y conceptos.

Mi grado de confianza hacia uno u otro autor depende de si en su obra se percibe que es un “encargo” político y de cuánto ardor polémico contenga. Mi confianza es inversamente proporcional al de estos dos indicadores. En mi caso escribo sin afán de polemizar.

Tampoco voy a hacer nuevos descubrimientos. Supongo que a los historiadores profesionales no les interesará leer mi obra. El género al que me estoy ciñendo al escribir esta obra se bautizó en tiempos soviéticos con el nombre de Nauchpop. Consiste en exponer hechos ya conocidos por todos con una prosa fluida y amena. Así será mi historia del Estado ruso. 

¿Tiene su propio punto de vista?

Por supuesto, aunque se forma a partir de los ya existentes. Tengo mis propias conclusiones, como es natural. Las expondré al final de cada sección (y tomo), cuando el lector ya tenga en su haber la misma cantidad de información que yo y nos encontremos en una posición de igualdad. Puede ser que alguien llegue a otras conclusiones.

¿Qué hará que el lector crea precisamente su versión de la historia?

Espero que la franqueza con la que escribo: de esto no estoy seguro, esto nadie lo sabe de verdad, etc. Por lo demás, hay que dejar que los lectores no estén de acuerdo, no es tan importante. Si se interesan por la Historia ya me doy por satisfecho.

Me gustaría que durante este proyecto, al mismo tiempo que se publiquen mis tomos, que serán ocho en total, vieran la luz los mejores libros de historia de cada periodo. Sería ideal que todas estas ediciones estuvieran en el mismo estante de las librerías y que toda la serie llevara el mismo logotipo.

Espero que la sucesión de acciones sea la siguiente: al principio el lector lee una novela histórica, es decir, obras llenas de aventuras entretenidas y, tras haberse interesado por una época, con ganas de saber cómo sucedió todo en realidad, compre un libro de historia. Y luego, tras habérselo pasado bien, haga lo propio con otros libros dedicados a la misma época.  

¿En qué fase de la investigación se encuentra ahora?

El primer volumen, dedicado al periodo que precede a la invasión mongola del siglo XII, ya lo he escrito. Ahora está en proceso de edición: se están dibujando las ilustraciones y los mapas geográficos, se está consultando a especialistas. Al mismo tiempo estoy escribiendo una novela sobre el Estado ruso antiguo. Esta alternancia de géneros, de “serio” a “no serio”, y a la inversa, hace muy divertido el trabajo. 

¿Quién le hace encarar este trabajo con tanta facilidad?

El hecho es que no lo veo como un trabajo. Para mí, profundizar en la historia nacional no es un trabajo sino un placer. Me zambullo con gran interés en la bibliografía. Analizo la información, la clasifico: aquí están los hechos, aquí las hipótesis, aquí los detalles interesantes, aquí mis propias ideas. Estoy contento de haberme buscado un pasatiempo tan maravilloso para los próximos diez años.

No sé cómo será dentro de diez años pero, a juzgar por las declaraciones de Putin, la historia de Rusia en los libros de texto se corregirá acorde con una presentación única y fiel de la misma. ¿Acaso puede ser la historia no contradictoria?

Hay que dividir las obras históricas en dos géneros principales. Las del primer grupo abordan los hechos que se consideran sabidos por todos. Esto es lo que se debe estudiar en la escuela. En la medida de lo posible se debe abordar de una manera que resulte interesante para los niños.

En las del segundo grupo hay cabida para la interpretación, la investigación, las nuevas teorías, las hipótesis. En el primer género, desde luego, las exigencias de “no contradicción” son bastante altas. Pero se deben evitar las valoraciones categóricas. Precisamente esa es la “Historia” que estoy escribiendo.

Visite la página oficial de este escritor. (En inglés)

Artículo publicado originalmente en ruso en Nóvaya Gazeta. 

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