Bulgákov triunfa en la televisión

La reciente adaptación en el Reino Unido de “Notas de un joven médico” no es de lejos la única obra autobiográfica de Mijaíl Bulgákov. Rusia Hoy ha quitado el polvo de otros diarios personales del gran escritor.

Recientemente se ha asociado a Mijaíl Bulgákov con el actor Daniel Radcliffe debido a la serie de televisión británica “Diario de un joven doctor”. La decisión de adaptar esta obra y el éxito conseguido ha sido una sorpresa para los rusos ya que este ciclo de relatos no es tan popular como otras creaciones suyas. 

Al igual que Antón Chéjov, Bulgákov era médico. Se graduó en la facultad de medicina de la Universidad de Kíev con sobresaliente. Durante un tiempo se dedicó a curar enfermos de forma benéfica en el pueblo Nikólskoye, en la provincia de Smolensk (actualmente región, a 300 kilómetros al oeste de Moscú, cerca de la frontera con Bielorrusia) y en Viazma. 

Los relatos, en parte autobiográficos, de este periodo se publicaron en los años 20 en la revista “Trabajador médico”, y apenas fueron conocidos. El autor había caído en desgracia ante el sistema soviético. Este ciclo de relatos no vio la luz hasta 1963, después de su muerte, y en aquella ocasión se publicaron recortados y censurados. 

Tanto en la serie de televisión como la obra literaria, comienzan con un joven e inexperto médico venereólogo que llega a un pueblo perdido donde tiene que sacar muelas, atender partos y curar a enfermos de sífilis. 

Radcliffe transmite magistralmente el pánico que siente el joven protagonista, que durante las visitas corre a su habitación para consultar los manuales de medicina. 

En la serie de televisión aparecieron nuevas líneas argumentales. La historia de otro joven médico, que se suicidó, se sumó a la del propio protagonista.  Aparece una relación con la enfermera, la única mujer más o menos joven en los alrededores, la dependencia del protagonista a la morfina que, incapaz de luchar, le lleva a pegarse un tiro. 

De  hecho este tema estuvo presente en la vida del propio Bulgákov y puede ser que por eso los sufrimientos y los deleites del adicto a la morfina estén descritos de forma tan detallada y natural. 

Sin embargo, Bulgákov negaba su adicción y explicaba a su primera esposa Tatiana Lappa: “Escribo un relato sobre un médico que está enfermo. Y como tú eres una persona demasiado sensible, cuando lo leas seguro que pensarás que en el relato se habla de mí”. 

Otro ciclo autobiográfico es “Notas en los puños” (1923). En parte también trata sobre su vida profesional y sobre su experiencia de vivir con las escasas ganancias de la literatura en el caos de después de la revolución. Es un relato fragmentario, como si efectivamente hubiera sido escrito espontáneamente. Algunas líneas se borraron completamente y resultan difíciles de leer. En realidad, se perdió una parte de la obra y puede ser que por eso sea discontinuo. 

Sin embargo, la sensación de que hay algo que no se acaba de decir algo y queda entrecortado parece inherente al texto: el protagonista está enfermo de tifus y describe un torbellino de rarezas y episodios extraños. 

Bulgákov satiriza también el sistema soviético, que censura la literatura, y con el que tenía sus propias cuentas que saldar. Las autoridades dejaban estrenar sus obras a regañadientes para después ir prohibiéndolas una tras otra. 

En una carta al escritor y dramaturgo Maxim Gorki escribió: “Todas mis obras están prohibidas, no imprimen ninguna de mis líneas, no tengo ningún trabajo preparado, no me llega ni un kópek de mis honorarios de autor, ninguna institución ni ninguna persona contesta a mis solicitudes, todo lo que he escrito durante diez años en la Unión Soviética ha sido destruido. Lo único que queda por destruir soy yo mismo”. 

Bulgákov consideraba que su obra principal era “Novela teatral”, escrita para el el teatro, y también autobiográfica. 

Esta vez el lector se encuentra con las “notas de un difunto”, como si hubieran sido entregadas al narrador antes de suicidarse y con la petición de que fueran publicadas sin ningún cambio. 

A pesar de que fueron escritas al cabo de diez años tras las “Notas en los puños”  y “Notas de un joven médico” contienen esa misma agitación mística, ese mismo dolor. 

En esta obra, el típico periodista infeliz decide terminar con su trabajo absurdo para escribir una novela. Los invitados a su casa para que valoren su trabajo, lo adulan y abrazan, comen y beben, pero le dicen a la cara que su la novela es mala y, lo más importante, que no van a autorizar su impresión. Después le prometen que su novela la van a escenificar en el teatro pero lo engañan. 

Esta situación le era muy familiar a Bulgákov. Iósif Stalin no aprobó personalmente su obra “Los días de los Turbin”, la versión teatral de una de sus primeras obras, la novela autobiográfica “La guardia blanca”. 

Ésta trata sobre cómo la revolución cambió el modo de vida habitual de la gente, sobre cómo el confort del hogar se convierten rápidamente en algo casi efímero, y la guerra, los disturbios y el caos trastornan la vida de las personas. 

Los horrores de la guerra civil van acompañados de otros sucesos. La acción se desarrolla en Kiev donde hay grandes heladas y, por supuesto, una tormenta de nieve, uno de los motivos preferidos de Bulgákov.

La mística tormenta de nieve irrumpe tanto en  “Notas de un joven médico “ como en “La guardia blanca”. 

Esta nieve suscita confusión y caos. Además, acompaña a la guerra civil, al poder injusto y a todo lo absurdo y esperpéntico que persiguió al propio Mijaíl Bulgákov durante su vida y se manifestó en sus creaciones.