Los colores de México se exponen en Moscú

En el Instituto Cervantes de Moscú se ha inaugurado la exposición “Colores y Raíces de México”de la conocida fotógrafa mexicana Dolores Dahlhaus. A la ceremonia de inauguración asistió el embajador de México en Rusia, Rubén Beltrán, quien señaló la importancia de eventos culturales como este, así como la contribución al arte de la fotógrafa mexicana.

Dolores  Dahlhaus  se dedica  a la fotografía profesional  desde hace aproximadamente 30 años,  durante los cuales ha  desarrollado tanto proyectos  propios como encargos de importantes organizaciones mexicanas como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Ha expuesto su obra en distintos países de Europa.  En Rusia, la obra de Dolores se mostró al público por primera vez durante el festival "Días de Latinoamérica", celebrado en Vladivostok el año pasado. 

La tarea que se impone esta fotógrafa es dar al espectador temas sobre los que reflexionar.  No ofrece soluciones completas o imágenes terminadas.  Ofrece extractos o partes que nosotros mismos debemos continuar y descubrir con la ayuda de nuestra imaginación. 

A través de la lente de Dolores Dahlhaus, el  espectador podrá viajar a los diversos rincones  de México, desde la norteña Sierra Tarahumara de  Chihuahua, hasta el sur de Chiapas, con su imponente selva Lacandona. En estos lugares, Dahlhaus capturó trajes y rostros de sus habitantes, así como los diversos colores y formas de flores y frutos de la tierra: la sin igual blancura del alcatraz y de la mazorca del maíz con que se hace la tortilla o la piña dorada que, transformada en agua, calma la sed en los  calurosos veranos.  Esto y más, podrá contemplar y disfrutar el espectador en esta exposición de más de 30 fotografías de trajes, colores y rostros de México. 

Si observamos las obras de esta exposición veremos  que se trata de un mosaico del que podremos extraer una imagen completa que refleja la cultura mexicana. 

Un periodista de Rusia Hoy ha tenido la oportunidad de hablar con el señor Beltrán sobre los puntos en común de las culturas de México y Rusia. 

¿Nos podría contar cómo es que la exposición de una fotógrafa mexicana tiene lugar en un centro español? 

México tiene una larga tradición de colaboración con el Instituto Cervantes. Cuando en el marco de la bienal de fotografía, que se está celebrando ahora, estábamos buscando un espacio una de las maneras naturales es acudir a nuestros hermanos y amigos de Instituto  Cervantes, tocamos la puerta, nos la abrieron y estamos aquí. 

Estas fotos parecen una invitación para ir a México. ¿Cómo está impulsando la embajada el turismo en su país? 

Así es , es una invitación sin revelar el  contenido total. No son posters de turismo. Muestran un fragmento de la realidad, no descubren todo e invitan a quien está viendo la fotografía a ir a descubrirlo.  Esta es una de las virtudes de la exposición. 

En su opinión, ¿qué similitudes hay entre México y Rusia? 

Hay muchas similitudes. Los dos son países con una historia milenaria. Los dos tienen una enorme variedad regional y cultural, y gran geografía que les impone. México no es tan grande como Rusia, pero también es un país  grande. 

Los dos países han atravesado momentos históricos muy importantes que tienen que ver con las luchas sociales, con la justicia. El pueblo ruso es un pueblo heroico y el mexicano también lo es. En eso también nos parecemos. 

Hoy en día México y Rusia además pertenecen a los mismas organizaciones. Ambos somos parte de APEC,  del G20, de la OMC. Creemos en la reforma de las Naciones Unidas y tenemos ideas similares sobre esta reforma. México y Rusia tienen enormes parecidos que hace que la relación entre ellos sea muy fácil. 

Díganos algo sobre la cultura rusa en México. 

No hay mexicano al que no  le apasione algo de la cultura rusa. Al que no le gusta Chaikovski, le encanta Chéjov o se apasiona por algún otro escritor. Siempre ha habido en el país una admiración por Rusia. 

En el Castillo de Chapultepec en Ciudad de México, en una de las salas más famosas hay enormes piezas de malaquita que fueron donadas por los rusos. La gente las ve y se maravilla. La cultura rusa fascina a los mexicanos. No hay mexicano que no conozca algo del ballet del Bolshói, no hay escuela de danza donde no se ponga algún fragmento de la coreografía del  “Lago de los cisnes”... 

Últimamente, ¿aumentó la cantidad de turistas rusos en México? 

Afortunadamente sí, El ruso está redescubriendo el México moderno.  Pero también aumenta el interés por su historia. No sólo van a las playas, también les gusta ir a las pirámides de los mayas, a las ciudades coloniales, a los museos de Ciudad de México. Y todavía van a seguir yendo muchos más turistas. 

Y al revés, ¿visitan Rusia los turistas mexicanos? 

Cada vez más. Algunos toman un crucero por el norte y visitan San Petersburgo. Los hay también, pero menos, que visitan Moscú. Vamos a trabajar con las autoridades rusas para poder tener turismo en los dos sentidos.