2013: Odisea de aniversarios en el cine de ciencia ficción ruso

Mientras el cine de ciencia ficción estadounidense se prepara para celebrar el aniversario de títulos como La Guerra de los Mundos (1953), Cuando el futuro nos alcance (1973) o Parque Jurásico (1993), sus equivalentes rusos resultan invisibles para los numerosos fans del género en todo el mundo.

Sieriebristaya Pil (Polvo Plateado) es una película producida por Mosfilm, dirigida en 1953 por Abram Room y descrita sin ambages por un periodista de la revista Life como “propaganda roja”, en la que se presenta a un científico norteamericano que descubre un polvo radioactivo e intenta realizar experimentos con civiles. Apoyando estos planes maléficos se encuentan un científico nazi afincado en los EEUU (¿Werner von Braun?) y un general derechista.

Tras esta trama argumental se ocultaba la urgencia de su director por limpiar el expediente, al haber sido castigado por Stalin tras dirigir En las montañas de Yugoslavia (1946), film que ensalzaba la figura del mariscal Tito antes de convertirse en anatema para el régimen.

Para situar la película correctamente en su marco temporal, no debemos olvidar que el sentimiento era mutuo en la cinematografía estadounidense, sumida en plena ‘caza de brujas’ macartista y repleta de espías, traidores, complots y delatores. Incluso los enemigos del espacio solían venir del planeta ‘rojo’.

A diferencia de la mayoría del cine producido en la URSS, Sieriebristaya Pil era rabiosamente anti americana y presentaba como elementos normales de la vida en los Estados Unidos a sicarios capitalistas falsas denuncias, un intento de linchamiento o la paliza a un afroamericano.

Meshte Nastreshu (Un sueño hecho realidad). Cinta de los Estudios Odessa dirigida en 1963 por Mijaíl Kariukov. En ella los habitantes del planeta Centurius, atraídos por una canción (rusa, claro), envían una nave espacial de investigación hacia la Tierra. Sin embargo la nave es desviada hacia Marte. A pesar de lo flojo del argumento, Kariukov consiguió ambientar los tres planetas con una estética apabullante que sería aprovechada por el productor norteamericano Roger Corman, que canibalizó parte de las escenas para usarlas en sus cintas Battle Beyond the Sun, Queen of Blood, y Voyage to the Prehistoric Planet.

La canción que seduce a los centurianos 

Trailer del film

Tres películas hay que destacar del año 1973.Molchanie Doctora Ivensa (El silencio del Doctor Ivens) dirigida por Budimir Metalnikov es una película producida por Mosfilm que se podría considerar por su temática y guión (pese a su tono más intimista) la precursora rusa de la espilberiana Encuentros en la Tercera Fase. El doctor Ivens al que hace referencia el título es un científico que investiga la ampliación de la vida humana y que sufre un accidente de avión sobre el Atlántico. Sin embargo él sobrevive al ser rescatado por una expedición de alienígenas provenientes de Orión. Los extraterrestres, liderados por un ojo celestial que nunca pestañea, han llegado a tan altura moral que se encuentran libres de guerras y de muerte y deciden transmitir sus conocimientos a Ivens a través de la bella Oranta.

A través de las conversaciones con la visitante de las estrellas, Ivens desarrolla una serie de tribulaciones morales que le hacen abandonar la universidad en la que imparte clase. Además, la policía secreta sospecha de él tras investigar precisamente a la alienígena, por lo que el profesor se ve obligado a abandonar la ciudad al final de la película.

Richard Viktorov dirigió Moskva-Kassiopeya(Moscú-Casiopea) , una memorable cinta de aventuras producida por los estudios Maximo Gorky que fue muy premiada (ganó el Premio Platero en el Festival de la Infancia y la Juventud en Gijón en 1975)  que también trataba el tema de los contactos con extraterrestres. En este caso estos se comunicaban con nosotros a través de señales de radio enviadas desde el sistema estelar Shedar, en la constelación de Casiopea. El gobierno de la URSS preparaba sin dudarlo una expedición para establecer el contacto, pero dado que la misión requeriría años de viaje para llegar hasta Shedar, la tripulación de la nave ‘Amanecer’ debía ser reclutada entre estudiantes de élite.

Todo normal hasta que uno de ellos, Fiodor Lobánov, hace a la nave superar la velocidad de la luz por error haciendo llegar a la astronave a su destino con veintisiete años de adelanto.

Por último citar la cinta Iván Vasilievich menyaet professiyu, (Iván Vasilievich cambia de trabajo) una comedia de ciencia ficción inspirada en la novela de Mijaíl Bulgákov, y dirigida por Leonid Gaidai que se sustenta en la comicidad de los intercambios temporales. En esta cinta el  ingeniero Shurik se entretiene en construir una máquina del tiempo en su apartamento. Este Bill Gates soviético envía por accidente a dos personas al siglo XVI, trayéndose a Moscú nada más y nada menos que a Iván el Terrible.  La película fue un éxito de taquilla en la URSS, vendiendo sesenta millones de entradas.

Lunnaya Raduga (Arco iris Lunar) de 1983, basada en una novela de Serguéi Pavlov y dirigida por Andréi Yermash y V. Karpichiov. Ambientada en pleno siglo XXI, las organizaciones de vigilancia espacial se encuentran con una crisis en sus manos. Cuatro individuos de otra dimensión tienen el superpoder de cambiar de forma, afectar a las transmisiones de radio y a los campos magnéticos. Esto supone una amenaza para los gobiernos de la Tierra y parece tener algo que ver con un incidente ocurrido en una de las lunas de Urano, en la que precisamente cuatro astronautas aterrizaron poco antes de que se desatase la crisis. A lo largo de la cinta, la policía espacial debe desarrollar todo su potencial para mantener la situación bajo control.

Y hasta aquí ese recorrido por esas fascinantes películas de ciencia ficción que cumplen su aniversario en este 2013 y en las que podemos comprobar que, como todo el cine, son producto y reflejo de su tiempo y de las sociedades en que fueron producidas; del furibundo antiamericanismo estalinista deSieriebristaya Pil (1953) a la obsesión por la seguridad de Lunnaya Raduga (1983) pasando por la fiebre de la carrera espacial de Meshte Nastreshu (1963) o el optimismo hacia los contactos extraterrestres de  Molchanie Doctora Ivensa o Moskva-Kassiopeya.