Intercambio de casas: otra manera de visitar Rusia

Rusia empieza a abrirse al intercambio de viviendas para vacaciones, que es especialmente popular en San Petersburgo. Fuente: PhotoXPress.

Rusia empieza a abrirse al intercambio de viviendas para vacaciones, que es especialmente popular en San Petersburgo. Fuente: PhotoXPress.

El intercambio de viviendas ha sido una forma de hacer turismo durante más de 50 años: el turista llega a tu casa y tú vas a la suya. Rusia empieza a abrirse a esta práctica, que es especialmente popular en San Petersburgo. La gente que prueba unas vacaciones de este tipo ya nunca querrá viajar de otra manera.

Al ser la más europea de las ciudades rusas, San Petersburgo es muy atractiva para los turistas. Muchos comparan su arquitectura con la de Viena, Praga u otras capitales. Peter y Christella de Vos, de Bélgica, intercambiaron su casa con la de la familia Shamborski, de Gatchino, que no está lejos de San Petersburgo. "Fue una experiencia muy interesante", dice Peter. "Vivíamos en un gran chalé de tres pisos y pudimos usar el coche de los Shamborski. Muchas cosas nos resultaban fuera de lo común y a veces teníamos que improvisar: por ejemplo, casi todas las señales urbanas estaban en ruso, pero eso hacía que las cosas fuesen más interesantes. Sin ninguna duda, es mucho mejor que quedarse en un hotel y andar de un lado para otro detrás de un guía turístico".

El objetivo de estas tasas es asegurarse de que los posibles usuarios sean de la mayor fiabilidad posible. Por supuesto, hay páginas web gratuitas, pero son menos seguras. Los organizadores de clubes con tasas de inscripción dan por hecho que alguien que ha pagado y rellenado un cuestionario será menos propenso a no darse cuenta de si le envías o no posibles propuestas.

Sin embargo, muchas veces no es posible planear un viaje para que coincida con las vacaciones de la gente en el país de destino. Este es el motivo por el que a menudo los usuarios prefieren lo que se llama “intercambio de hospitalidad”, donde los miembros del club acogen a viajeros en sus casas mientras ellos se quedan en su casa de campo o con parientes. Otras veces, los propietarios se quedan en la casa y ofrecen una habitación a los turistas.

No es difícil ponerse de acuerdo para este tipo de alojamiento y, además, los anfitriones no tienen ninguna obligación de devolverte la visita. “Un matrimonio italiano se quedó en nuestra casa”, dice Natalia Slobodova de San Petersburgo. “Al principio, pensamos que nos saldría muy caro, pero nos equivocamos completamente. Casi nunca comían en casa y preferían ir a cafés o restaurantes”.

“"La comunicación resultaba un poco difícil, porque no hablo ni inglés ni italiano, pero ellos estaban la mayor parte del tiempo visitando la ciudad por su cuenta”, añadió Slobodova.

“Además, el día antes de irse, nos invitaron a mi marido y a mí a cenar en uno de los mejores restaurantes de San Petersburgo. Estamos pensando ir a visitarlos este verano”, afirma.

“En los 60 años de vida de nuestro club, no hemos tenido ni una evaluación negativa”, afirma Alla Petriakova, portavoz oficial de la presidencia de la sección rusa de Homelink. “Si te fijas en el perfil de los miembros de nuestro club, suelen ser gente mayor, en una buena posición económica, abiertos y agradables de trato. Otro factor importante es que la gente paga para unirse al club. Como han invertido dinero, se aseguran de que toda la información proporcionada es exacta y están dispuestos a cumplir todos los compromisos que asumen”, añadió.

“No se trata solo de intercambios, también hay gente que recibe alojamiento sin ofrecerlo a cambio”, puntualiza Alla. “Por ejemplo, fui a Berlín hace poco y me alojé en un piso que pertenecía a un joven arquitecto alemán, mientras él estaba en Kiev en viaje de negocios”, añadió. "Me mandó las llaves por correo, me prestó su coche y me arregló los papeles del seguro. Solo puso una condición: que cuidase de su árbol de caucho mientras estuviese allí. Ahora que he probado este tipo de turismo, no viajaría nunca de otro modo”.

Uno de los mayores miedos entre los viajeros que planean hacer un intercambio con Rusia es que en el país todo está mal y que las viviendas serán de muy baja calidad. En realidad, los que se hacen miembros de estos clubes de intercambio son, en general, personas maduras con una buena posición económica, o incluso gente con ingresos altos.

También hay gente que tiene propiedades en otros países. El único problema para la gente que quiere intercambiar casas con rusos es el número relativamente reducido de ofertas recíprocas.

A pesar de la gran demanda, este tipo de turismo todavía no está muy difundido en Rusia. De todos modos, todos los indicadores apuntan a que Rusia se abrirá cada vez más y que habrá ofertas de hospitalidad e intercambio en casi cada ciudad.