Un recorrido por Súzdal de 24 horas

Situado a unos 200 km de Moscú, Súzdal es uno de los destinos turísticos más populares del Anillo de Oro, que reúne las antiguas ciudades de Rusia Central. Sin embargo, no piense encontrarse un excesivo ambiente turístico, aquí no lo hay. Pero realmente sí hay algo que ver. En una ciudad con una población de menos de 11 000 personas tienen cabida unos 200 monumentos arquitectónicos, entre ellos cinco monasterios, más de tres decenas de iglesias y varios museos. La ciudad en sí es pequeña, desde las afueras al centro se puede llegar en 10 minutos, por lo que es difícil perderse aquí.

Source: Legion media, Nikolái Korolev

Sábado, 12.00

Mediodía. Centro comercial.

Merece la pena empezar a familiarizarse con la ciudad desde el centro, desde la plaza del mercado (C/Lenin, 63a). Si ha leído literatura clásica rusa del siglo XIX, tenga en cuenta que ahora estamos en el lugar de la escena.
Ahora el centro comercial principal de Súzdal y sus líneas de tiendas parecen inoportunamente grandes para el despliegue de los comerciantes, pero su funcionalidad no la han perdido. En los puestos de los comerciantes abundan los suvenires: desde los banales imanes para el refrigerador a la artesanía de madera e incluso botas de fieltro con elegantes adornos. Si usted no necesita botas calentitas, simplemente pasee y disfrute de un kvas, bebida tradicional rusa o medovuja, una bebida a base de miel. Al mismo tiempo, aquí se puede comer, pero es mejor esperar y hacerlo más tarde.

14.00


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Asuntos de cárcel, monasterios
Haga acopio de suvenires e intente dar un salto en el tiempo a un par de siglos atrás. Para elegirtiene el monasterio Spaso-Yefímev (Súzdal, C/ Lenin.) (masculino) y el monasterio Pokrovski  (Súzdal, C/ Pokrovski) (femenino). Los dos, a la vez eran instituciones muy multifuncionales, combinando las funciones de monasterio, de fortificación y de prisión. Gracias a las mujeres del zar recluidas ahí se puede contar la historia del lugar: las esposas que caían en desgracia eran enviadas aquí por Iván el Terrible y Pedro I.
En el monasterio Spaso-Yefímev, por cierto, se puede subir a la torre, donde podrá observar las vistas panorámicas de los alrededores. Pero tenga cuidado: el campanero local a menudo está borracho. Por cierto, como se puede encontrar en Internet, el sacerdote observa celosamente las tradiciones del monasterio y se jacta de haber realizado ocho ´paseos´ a la cárcel de Vladímir. Consulte con sus amigos rusos para saber si conocen la historia de la cárcel, seguramente sí.

Pulse para agrandar la imagen. Mapa de Suzdal.

15.00

El refectorio del monasterio

Viajar en el tiempo con el estómago vacío es un completo disparate. Y si nos quedamos en el monasterio, ¿por qué no cenar en el refectorio local.
Según afirman las personas con experiencia, el negocio de los restaurantes en Súzdal casi siempre se ha centrado en los turistas. En la época soviética este negocio se cuidaba poniendo especial énfasis en el atuendo nacional ruso del personal de servicio, en las incómodas soperas de madera y las cucharas  pintadas. Y de alguna manera se conservó.

Pero la cocina en realidad está por encima de cualquier elogio. Minestrone, pizza y deflope con picatostes en el menú no lo encontrará. Algunos de los platos son generalmente típicos de Súzdal y no los hay en ningún otro sitio. Por ejemplo, carne al estilo monasterio y ensalada episcopal. Una comida completa para dos personas en el monasterio cuesta alrededor de 500 rublos. Vale la pena probar la tradicional sopa rusa shchi, el asado y los bliní (o panqueques). El menú de los verdaderos refectorios está compuesto según  el reglamento del monasterio: los miércoles y viernes quedan eliminadas las carnes y durante las vigilias eclesiásticas se preparan platos de vigilia ///enlace al calendario de la iglesia con las vigilias///. Sin embargo, en la cafetería del monasterio situada junto a las puertas de la fortaleza es más tolerante con los turistas. Y comer ahí, por ejemplo, un plato típico como el potaje de setas cuesta unos 3 euros. Solo se acepta dinero en efectivo.

17.00

Por los relojes del kremlin

Los que han viajado a las ciudades rusas, saben que ´kremlin´ (Súzdal, C/Kremlióvskaya, 20.) era un nombre genérico para las fortalezas, donde antes estaban los príncipes que gobernaron esta o aquella área. El kremlin de Súzdal, por ejemplo, es mucho más antiguo que el de Moscú. Según las crónicas históricas fue construido en 1024. El lugar se eligió con éxito, la fortificación está rodeada por tres lados por el río Kamenka, creando un obstáculo natural para aquellos que tengan intención de saquear el Tesoro principesco. Pero las paredes se cayeron. Dicen que antiguamente los comerciantes que llegaban a menudo confundían el monasterio de Spaso-Yefímev con el kremlin, cuyas paredes se ven mucho más sólidas. En el interior del kremlin, preste atención  al campanario de la catedral Pozhlestvenski, o mejor a los relojes de la ciudad. Encontrarlos es fácil, basta con mirar alrededor. En lugar de números tienen letras del alfabeto eslavo. La costumbre de indicar el tiempo con cifras lo trajo de Europa a finales del siglo XVII el zar Pedro I. Antes, los rusos marcaban el tiempo con uniones de letras: la "a" representaba la unidad, la "b" las dos, y para las decenas se usaba la familiar para cualquier europeo letra ´i´, que el alfabeto ruso ya ha perdido. 

Cena en la calle Kremlióvskaya

Se puede cenar no lejos de ahí, en toda la calle Kremlióvskaya, que comienza junto al kremlin y ofrece una amplia variedad de cafés y restaurantes. Se puede echar un vistazo a un restaurante bastante caro, Russkaya Restoratsia (http://restoran-Súzdal.ru/), que ofrece una docena de tipos diferentes de pelmeni (raviolis rusos): con carne, setas, salmón, e incluso con caviar rojo (200-400 rublos). Además, el menú cuenta con revuelto de huevos de codorniz (3,5 euros), ushnoye (guiso de carne estofada) según una antigua receta (8 euros) y el hilo conductor entre el pasado y el futuro - la hamburguesa "boyardo" (8 euros).
Si quiere algo más sencillo, siempre puede echar una mirada en la tetería de al lado, donde se sentará delante de un samovar (con casi dos decenas de tipos de té).

20.00

Noche en una isba rusa

Si después de esta excursión por la Historia no quiere alojarse en un hotel aburrido, no tenga miedo de confesarlo. No hay nada vergonzoso en ello. Además, puede aprovechar la oportunidad de pasar la noche en una de las isbas, semejantes a las del museo. De estas casas de huéspedes hay un montón en Súzdal y sus alrededores. Si se mueve andando puede encontrar un confortable hotel en la C/Kremlióvskaya. Y si va en coche, pase por el mesón Pávlovskoye (http://Súzdalbest.ru/price/) (C/Michurina 14). Los precios comienzan a partir de 50 euros por noche y por ese dinero tendrá una casa entera a su disposición. Pero las tarjetas de crédito no son aceptadas en todas partes, lleve dinero en efectivo.
En las isbas de Súzdal descansará más cómodamente de lo que espera. Decoradas con un mobiliario tradicional, cortinas caseras y el olor inconfundible a madera resinosa.

Desayuno 

Puede desayunar en el mismo mesón: encargue una tortilla cocida en puchero o tortitas de queso con mermelada casera según la receta rusa tradicional, que hasta el día de hoy siguen preparando muchas abuelas (y todo incluido por 3 euros).

Domingo, 11:00

Ocio y relax en la antigua Rusia

 Ricos monasterios y aposentos principescos son un buen plan, pero merece la pena observar la vida de un simple campesino ruso como lo era hace cientos de años. Bienvenido al Museo de Arquitectura de Madera de Súzdal (Súzdal, C/Pushkarskaya).

El museo fue construido según los principios de un típico pueblo ruso: el centro del asentamiento es una iglesia. De ella parte la calle principal de la aldea, a cuyos lados hay isbas. Todas las casas están ricamente decoradas con ornamentos tallados. Es característico del interior de la isba los muebles construidos que se talaban de la misma madera que la casa: bancos, armarios, estanterías. El elemento principal del interior es el horno. En diagonal con respecto al horno está el llamado ´rincón rojo´, decorado con iconos.

Al pasear por el pueblo, intente conseguir ver una actuación de músicos de gusli. El arte de tocar este instrumento musical tradicional está casi olvidado. Además, los mismos músicos de Súzdal son bastante susceptibles y si nadie los escucha enseguida, dejan el gusli, se van y tardarán en volver. 

El espectáculo independiente en el museo son los gansos locales. No son de madera sino completamente vivos y cuando los ves, enseguida entiendes que estas aves, con su tamaño y sus picos, pueden no solo salvar Roma, sino también destruir a alguien. Además, en su mayor parte, las muestras vivas de exhibición son pacíficas. 

15.00

Plateada antigüedad

 No se pierda la oportunidad de sumergirse en la vida de los antiguos eslavos, y de cómo eran en el siglo IX, antes del Bautismo de Rusia. Para ello eche un vistazo en  Shchurovo Gorodishche (C/.Korovniki, 14) - otro museo de historia viviente al aire libre (http://www.parilka.com/shyurovo/).

Para aquellos que deseen probar suerte en la práctica militar - y los eslavos antiguos eran gente muy belicosa y competían en igualdad de condiciones tanto con los vikingos como con el Imperio Bizantino - hay lanzas, espadas, arcos y demás.
Todas las comidas en la taberna local las preparan a base de productos naturales en un horno de hierro fundido de gran tamaño. Antiguas recetas y  frescos ingredientes. Podrá degustar la tradicional sopa de lucioperca, carne al estilo mercader, perca, salazones y una taza de sbiten (bebida de bajo contenido alcohólico con especias) alrededor de 25 euros.

18.00

Final del cuento

Todos los niños rusos conocen la frase estándar con la que terminan los cuentos: "Y yo estaba allí, bebiendo cerveza de miel". Dónde está la capital de la cerveza de Rusia no se sabe con precisión, pero en cuanto a la cerveza de miel se puede decir con certeza que en Súzdal. Aquí se jactan en todas partes de su medovuja, o cerveza de miel, la venden en todas partes, en cada esquina. Sin embargo, para probar las mejores recetas mejor dirigirse a la sala de degustación de la fábrica local de miel (C/ Promyshlennaya, 13).

En primer lugar, aquí se le dará una garantía de calidad del producto. En segundo lugar, existe la opción de probar miel muy fresca: la producción  para la sala de degustación es diferente en el sabor  y en el plazo de conservación de la que viene envasada. La degustación está alrededor de los 5 euros, y luego podrá comprar su bebida favorita y llevársela (también por alrededor de 3-5 euros por litro).

Y por cierto, hay donde elegir. En una sola visita le servirán una docena de ellas. Todas las bebidas son diferentes: con menta, con lúpulo, con especias, condimentadas con bayas de enebro, pero tal vez la mejor sea con rábano picante. Cada porción es de 50 gramos, pero la cantidad total es de medio litro, así que reúna fuerzas y ​​no se olvide de tomar un aperitivo. Tradicionalmente con la medovuja sirven pepinillos y encurtidos variados: manzanas maceradas, serbas y col agria en brocheta, y, por supuesto, los pepinillos. El volumen de alcohol en la bebida también varía entre el 4,8 por ciento y el 8,5 por ciento. Para aquellos que conducen hay una variante sin alcohol. De hecho se la puede llevar consigo en el camino de vuelta: si cae en un atasco de tráfico le será bastante útil.