El rostro cambiante de la belleza rusa

Fuente: Borís Kustódiev

Fuente: Borís Kustódiev

Varias exposiciones que exploran y, en ocasiones, desmontan las ideas preconcebidas de la belleza física, se encuentran ocultas en diversas galerías de Moscú.

Entrada en carnes o musculada, femenina o masculina, recargada o austera, convencionalmente agradable o puramente grotesca, si hay algo en lo que las exposiciones rusas sobre belleza parecen estar de acuerdo es en que no hay una sola definición de la belleza en la sociedad moderna del país.

Varias exposiciones que exploran y, en ocasiones, desmontan las ideas preconcebidas de la belleza física, se encuentran ocultas en diversas galerías de Moscú.

Dos de las más notables son VéneraSoviétskaya (La Venus soviética), en el centro de exposiciones Mujer Trabajadora y de Granjas Colectivas, y la recién terminada BOYS, en el ZoomLab Studio.  Las exposiciones exploran la belleza femenina y la masculina.

VéneraSoviétskaya se centra en la representación de las mujeres en el arte soviético, tanto en escultura como en pintura. Uno de los paralelismos más obvios que se puede sacar de estas “Venus en camisas”, como las describe la propia galería, es el del icono cultural americano RosietheRiveter(Rosie la Remachadora). 

Fuente: J. Howard Miller

Rosie y sus contrapartes soviéticas se parecían en que a todas las animaron a asumir algunos  roles tradicionalmente masculinos. Sin embargo, una de las diferencias más notables entre la trabajadora estadounidense de los tiempos de la guerra y sus hermanas rusas es lo poco que las mujeres soviéticas han retenido de la sexualidad femenina.

Mientras que Rosie conservó el maquillaje y tenía incluso un destello socarrón, el icono femenino soviético casi desapareció en su buzo.

Algunos expertos de arte han tratado también de trazar paralelismos basados en la figura de las mujeres soviéticas y de sus antecesoras prerrevolucionarias, tales como las de los brillantes retratos de Borís Kustodiev Kupchija(La mujer del mercader) y Krasávitsa (La bella).  Los académicos llegaron a decir que en Rusia hay una inclinación nacional por los cuerpos voluptuosos, cosa que ha perdurado a pesar de la exposición gradual del país a los ideales occidentales de la figura corporal 

Sin embargo, la mujer postrevolucionaria adoptó su figura mediante una fuerza inherente y duro trabajo manual. Se apreciaba claramente una tonificación muscular definida. 

Por el contrario, las mujeres en los retratos de Kustodiev son sedentarias, están rodeadas de fruta y exquisitos manjares y adoptan la apariencia mullida de los colchones sobre los que se reclinan o la redondez de las uvas que comen. La riqueza y el lujo eran activos claros de la belleza de la mujer prerrevolucionaria, mientras que para la mujer postrevolucionaria estos elementos eran rechazados. 

El concepto de la belleza masculina en Rusia también está cambiando, tal y como muestra la exposición BOYS de Sasha Guséinova,  que se desvía mucho del concepto tradicional de belleza masculina. Es posible que la absorción de ideas de occidente pueda ser al menos parcialmente responsable de esto. 

Guséinova, que hasta el momento ha forjado su camino fotografiando principalmente a mujeres, grabó en vídeo a muchos de sus “BOYS” de una guisa más típicamente femenina también. Ella declaró que la belleza que perciben el arte y la moda modernos choca con los ideales rusos populares de la belleza masculina. 

“La conciencia nacional es algo que se ha ido formando durante décadas. Dice que un hombre debe ser un bruto”, explicó Guséinova. “Ahora la moda dicta cosas totalmente distintas, y nuestros abuelos se preguntan por qué los chicos son como chicas, que se ponen cosas como calcetines rosas o pantalones coloridos. Es un conflicto entre la moda y la conciencia de la gente. Intenta convencerlos de que está bien y de que no eres gay. Para ellos es una locura”. 

Las fotografías de Guséinova conservan un elemento de la brutalidad masculina tradicional, pero con un giro. Quienes utilizan las pistolas y las balas son modelos cuya capacidad de infligir ningún daño parece cuestionable, y la adopción de tales accesorios por parte de jóvenes introspectivos tiene un claro toque de ironía. 

Algunos de los modelos de Guséinova que aparecen en los retratos más fantasiosos son muy esbeltos, pero la mayoría retiene sus rasgos masculinos más clásicos, como una mandíbula fuerte, pómulos pronunciados y un cuerpo musculado. Sin embargo, el homoerotismo inherente en algunos retratos también es innegable, como en el caso de un hombre con el torso descubierto apuntando una pistola contra la frente de su reflejo en un espejo y una intensa iluminación de arcoiris. 

Cuando se le preguntó cuánto tiempo hace que los hombres de rasgos más femeninos son prominentes en la cultura rusa, Guséinova respondió que desde tiempos inmemoriales los hombres se han vestido de mujeres, como en el teatro, pero esta historia no hace que la feminidad moderna de los hombres sea ni un ápice más aceptable para los tradicionalistas rusos. 

“La moda cambia y, por esta razón, los cánones de belleza dan un giro radical cada temporada”, comentaba ella.

“La distorsión no siempre tiene éxito. La gente en Rusia va a tardar mucho tiempo en aceptar de buena gana a hombres maquillados y con tacones”. 

Artículo publicado originalmente en inglés en The Moscow Times.