La España interior del pintor Dmitri Plótnikov

En las obras de Plótnikov se combina de manera sutil el dramatismo interno de las imágenes y un brillante estilo. Fuente: Román Kiselev

En las obras de Plótnikov se combina de manera sutil el dramatismo interno de las imágenes y un brillante estilo. Fuente: Román Kiselev

El pasado viernes 1 de febrero se presentó en Moscú la exposición llamada “Tierra de pasión: España interior de Dmitri Plótnikov”. En la exposición se mostró una serie de obras unidas por el tema de la misteriosa y sagrada Tierra Elemental.

“Tierra de pasión” apela al mundo interior de cada uno de nosotros, a ese espacio donde tiene lugar el amor, el sufrimiento, la muerte y el renacer. 

En las obras de Plótnikov se combina de manera sutil el dramatismo interno de las imágenes y un brillante estilo. El autor es un maestro de la sencillez y de la fuerza del color, como Matisse. Las obras presentadas en la exposición se pueden dividir en dos líneas argumentales centrales: imágenes de la mujer y el tema de lo sagrado (sacrificios y dones de la Naturaleza). La estética de lo sagrado se acentúa con el uso del rojo, el negro y el blanco. Según un color u otro sea  dominante se refuerza el efecto de la energía. 

“Dmitri Plótnikov siempre se ha sentido atraído por el tema de la imagen y el significado en un contexto sagrado-natural: el vínculo del hombre con la Naturaleza, así como su encarnación en los colores brillantes y los arquetipos naturales que reflejan este vínculo mejor que cualquier otra cosa. Pero sus imágenes no asustan, sino que atraen y llevan al éxtasis apasionado de su talante artístico”, comenta la comisaria de la exposición, la crítica de arte Alexandra Inozemtseva. 

El artista investiga acerca de la muerte y de su significado simbólico en la pintura, a partir de la tradicional naturaleza muerta española del siglo XVII. Las naturalezas muertas de Plótnikov, profundas y originales, combinan sutilmente la concisión y la firmeza de las naturalezas muertas de Zurbarán con las festivas y brillantes de Matisse. Estas dos líneas son las que conforman esta  “España interior”, “Tierra interior” de cada uno, a partir de las cuales nace todo y en la cual todo renace, a lo largo del camino material que lleva al mundo de las ideas y las imágenes. 

Fuente: Román Kiselev, Rusia Hoy

El equipo de Rusia Hoy ha hecho una breve entrevista a Dmitri. 

Dmitri, ¿por qué España? ¿Qué le une personalmente con este país? 

Me une la lengua. 

¿Habla bien en español? 

De verdad hablo un poquito, (sonríe) en algún momento, no sé por qué, comencé a estudiar la lengua. Para ser sincero, no se me da muy bien, pero me gusta a pesar de todo. Cuando adquieres la fonética empiezas a leer mucha poesía. Sigues profundizando, estudias y abres ante ti todo el océano de la mejor poesía española. Así comenzó esta atracción, que se transformó en amor por la cultura española. Y después siguieron los viajes. He estado muchas veces en España, tengo allí muchos amigos. 

¿Comenzó a pintar en España o en Moscú?

No, comencé a pintar en Moscú, después de todo soy un pintor ruso. 

Pero en España también he pintado. He ido en varias ocasiones a la Fundación Rodríguez-Amat en Cataluña.  Los lugares allí son de lo más bonito… 

¿Ha vivido mucho tiempo en España? 

No, he ido a trabajar durante un mes o dos. Me gusta mucho este país. He estado en Baleares, en Cataluña y en Valencia. 

Por cierto, el 15 de febrero se inaugura una exposición en un centro ruso de Madrid en la que participo y la que se presentarán muchas obras sobre Rusia. 

¿En qué estilo pictórico le gusta más trabajar? 

Depende. Por ejemplo, en la sala de al lado se pueden ver pinturas mías en las que me impuse la tarea de combinar tres estilos clásicos en una misma obra. Por ejemplo, la pintura La Boquería, sobre el conocido mercado barcelonés. 

¿Cuánto tiempo tarda aproximadamente en pintar un cuadro?

 El trabajo principal lo hago en mi cabeza. Puedo pintarlo en un día, o necesitar un proceso muy largo. 

¿Ha estado alguna vez en Latinoamérica? 

Es una lástima, pero no. A decir verdad, envidio a las personas que han estado y espero tener la oportunidad de hacer un viaje en el futuro.