A Rusia con amor

El stand I go 2 Moscow en Fitur. Fuente: Pablo León.

El stand I go 2 Moscow en Fitur. Fuente: Pablo León.

“Por mi parte, no viajo para ir a un sitio concreto sino para ir. Lo hago por el hecho de viajar; la cuestión es moverse”. Mientras Robert Louis Stevenson valoraba los periplos como experiencia, mucha gente se realiza viajando en Fitur. La feria de turismo más importante de España, la más internacional y una de las más relevantes, ha concentrado en su edición de 2013 (del 30 de enero al 3 de febrero en ocho pabellones del recinto ferial IFEMA en Madrid) a 9.000 empresas (un 5,5 % menos que el año pasado) de 167 países o regiones. Rusia, una de ellas. “Se trata de un stand precioso”, describe Yuri P. Korchagin, embajador de la Federación en España desde 2012. Con Moscú y San Petersburgo como reclamo, el puesto del país más grande del mundo invita a conocer el Lejano Oriente, montarse en el Transiberiano o visitar la casa de Tolstói.

Paseando por el pabellón internacional de la feria de turismo llama la atención un cartel rojo que anuncia: I go 2 Moscow. “El potencial de la capital es innegable”, dice Ekaterina Smirnova, vicedirectora de la agencia federal de Turismo de Rusia. Desde hace 10 años el sex appeal del país no ha dejado de crecer hasta el punto de que el turismo ha pasado a ser un área estratégica.

“Hemos arrancado un programa federal dedicado no solo al turismo global sino también al mercado interior”, continúa Smirnova. Cada año, 34 millones de rusos visitan alguna zona de su país; el flujo internacional se resume en 24 millones de personas anuales procedentes de Alemania, Reino Unido, China o Estados Unidos, principalmente.

Dicho programa no tiene como objetivo atraer a un número determinado de personas sino que se centra en los retos que tiene el país como potencia: infraestructuras como hoteles, restaurantes o carreteras, mejorar las habilidades en idiomas de los profesionales del sector y fomentar la colaboración entre el ámbito público y privado.

Para entender la idiosincrasia Rusia hay que visitar varios lugares. Además de las ineludibles Moscú, metrópoli inquieta, y San Petesburgo, reflexiva y esteta, están los Urales, volcanes en Kamchatka, Siberia o el Anillo de Oro, un conjunto de ciudades de la región central de singular belleza.

“Hablamos de un país con ocho husos horarios, imagínate la variedad que puede ofrecer”, invita el embajador Korchagin que considera que entre las tareas de la embajada se encuentra promocionar las riquezas de su país.

El Transiberiano tarda en recorrer esos ocho husos siete días sin bajarse del vagón. Esta ruta ferroviaria, una de las más transitadas de la Federación, fue inaugurada por el emperador Nicolás I en 1861. Une Moscú con Vladivostok, en la costa del Pacífico; una ruta de 9.288 kilómetros que ha creado un imaginario propio plagado de aventuras, misterios, escritores o periodistas. “Se trata de un viaje único por eso hemos decidido lanzar un recorrido especial”, explica Natalia Artamonova, representante internacional de Russian Railway Tours, que ha lanzado un recorrido conmemorativo único.

“A pesar de la crisis, España tiene una relevancia enorme y, además de las capitales, hay muchos lugares que recorrer”, añade el embajador. Ve la crisis como una situación temporal que además de problemas, genera posibilidades. A diferencia del turismo ruso, que ha aumentado un 40% en 2012 lo que equivale a 1.200.000 visitantes hacia España; en el otro sentido el descenso se nota. “Estamos hablando de una disminución de en torno al 30%”, comenta la vicedirectora Smirnova. Para fomentar las reservas, en Fitur, por primera vez, se pueden reservar viajes directamente con los operadores obteniendo interesantes descuentos. El año pasado, por la feria de Turismo pasaron 200.000 personas, una cifra que los organizadores esperan mantener.

Concentrar la esencia rusa es una tarea compleja, pero Moscú puede relatar su esencia actual: pujante, rápida y hospitalaria. Un lugar donde siempre se tiene la sensación de llegar tarde a algún evento. San Petersburgo es, sin embargo, un ejemplo de belleza con su propia cultura y tradiciones. Dos capitales que reflejan algunas facetas del país muy diferentes a las que se pueden apreciar en el Lejano Oriente o a las orillas del magnífico lago Baikal, con representación en la feria de turismo.

Este año varios países han decidido no acudir a Fitur: Siria, debido al conflicto en el que vive; Chile que ha cambiado su estrategia comercial y Francia, ausente por segundo año. Representantes de la Reserva Natural y Memorial de Tolstói, en cambio, sí que se han acercado a Madrid. Lo que evidencia el poder de atracción de la literatura rusa del XIX. La zona de Yásnaya Poliana, a 200 kilómetros al sur de la capital, es la patria del escritor de Ana Karénina. Entre los bosques, plagados de orquídeas, aparecen edificios de finales del siglo XIX y principios del XX. Recorrerlos traslada al visitante a la vida cotidiana de la época casi tanto como el Cementerio Kochaki, donde están enterrados familiares de Tolstói.

Sochi también tiene un lugar preeminente en el stand de Rusia. La ciudad-balneario, entre el Caúcaso y el Mar Negro, acogerá en 2014 los XXII Juegos Olímpicos de Invierno. Una buena ocasión para acercarse a la Federación. Pero no hay que esperar a 2014 para descubrir Rusia; “es interesante ahorrar un poco y acercarse a Rusia”, concluye en el embajador. Ya saben.