¿Libro o pantalla?

Los nuevos formatos crean nuevas tendencias de lectura. Fuente: ITAR-TASS

Los nuevos formatos crean nuevas tendencias de lectura. Fuente: ITAR-TASS

¿Serán pronto los libros impresos un vestigio del pasado? Las nuevas tecnologías están creando nuevas tendencias de lectura y modificando los formatos de libros.

En 2001, Aleksroma, un escritor que publica en Internet y artista multimedia, creó una obra de arte literaria basada en El idiota de Dostoievski. Alexander Romadanov, el nombre real de Akeksroma, presentó toda la novela en forma de teletipo, líneas individuales de texto electrónico que cruzaban un tablero de manera muy similar al modo en que se anuncian las noticias de última hora en televisión o los productos rebajados en un supermercado.

Para mostrar el texto completo mediante teletipo hacen falta aproximadamente 24 horas. Este “Idiota” en versión teletipo es sólo el principio de un proyecto mucho más amplio, según Aleksroma.

“Se podría también imprimir la novela Viaje de San Petersburgo a Moscú (1790) de Alexander Radíschev en las vallas publicitarias a lo largo de la carretera que une ambas metrópolis para hacer que los conductores lean durante el viaje.

Tolstói, bien recibido en la era digital

La intención del artista es doble. Por un lado, Aleksroma se enfrenta a lo que representa la literatura clásica en la era digital de forma provocadora e irónica. Por otra parte, adopta una visión crítica ante el potencial estético del arte multimedia que a menudo no aprovecha todos sus recursos y se limita a transferir monótonamente contenido de un medio a otro.

La eufórica esperanza que se vislumbraba en las teorías de comunicación de la década de 1990, ampliamente difundidas, con respecto a una nueva cultura lectora ha pasado por una fuerte crisis.

El hipertexto, como estilo de escritura con enlaces, fue concebido para emancipar a los lectores de todas las intenciones artísticas del autor con carácter determinante. Los lectores podrían escoger los hilos narrativos que querían seguir en una novela mediante un simple clic y, de este modo, crear argumentos distintos. La crítica posmoderna de la autoría y el desarrollo posterior de las tecnologías de comunicación parecían encajar perfectamente.

Hoy, tales reflexiones sólo suscitan una sonrisa nostálgica y a menudo avergonzada. El pragmatismo se ha impuesto. En lugar de la esperanza utópica en una cultura de lectores emancipados, ha prevalecido el pesimismo cultural de los escépticos. Y ni siquiera el hecho de que los dispositivos de lectura electrónicos -principalmente tabletas y teléfonos inteligentes, que han liberado la lectura digital de los ordenadores- hayan empleado finalmente las tecnologías más avanzadas, pueden cambiar estos sentimientos. Al menos no todavía.

Mayor placer con libros impresos

Un reciente estudio práctico sobre libros dirigido por la Universidad de Mainz analizó las declaraciones pesimistas respecto a la fractura virtual de la lectura.

Los participantes respondieron que obtenían más placer cuando leían un libro impreso. No obstante, por lo que respecta a la rapidez y a la precisión de la transferencia de información, dispositivos de lectura especializados, tabletas y teléfonos inteligentes no se quedan rezagados en nada respecto a sus homólogos tradicionales.

El estudio mostró que leer en dispositivos portátiles no conducía a ningún tipo de demencia digital. ¿Son los libros electrónicos, que imitan a los libros “reales” con su tinta electrónica y su paginación más precisa, tan solo un nuevo medio de transferir contenido literario? ¿O hay otras formas que no se limitan a simular el aspecto tradicional de los libros impresos sino que generan un valor añadido estético, utilizando tecnologías específicas para reproducir un nuevo contenido de nuevas maneras?

Por ejemplo, HocusPocus,  una editorial rusa con nombre mágico, ofrece obras literarias exclusivamente para iPads y iPhones con diseños elaborados. Los textos están abundantemente ilustrados y la tipografía dispuesta de modo inteligente.

HocusPocus se centra en prosa de extensión mediana y especialmente corta que, según la tesis, libra una ardua batalla contra novelas y mensajes de texto en la actual nomenclatura del género. Uno de los primeros libros para iPad en llegar al mercado fue un relato titulado Amor del autor Zajar Prilepin.  El texto se complementa con ilustraciones de la artista Varvara Polyakova.

“iCat”, el cómic

El diseño de los textos con elementos multimedia asumiendo retos estéticos permite presentar de una manera novedosa la literatura en tabletas.

HocusPocus dio a un renombrado diseñador de webs ruso, Artemi Lébedev, un cómic hecho por Oleg Tischenkov exclusivamente para dispositivos Apple, acertadamente llamado "iCat." 

Sin embargo, los profetas del hipertexto se quedaron muy decepcionados por la interactividad prometida en este cómic para iPad, como si se tratara de un mero recurso de marketing, pues no permitía desarrollar la creatividad del lector.

El mercado de las tabletas en Rusia está creciendo. Según el diario Védomosti se compraron alrededor de 800.000 dispositivos en el primer semestre de 2012, lo cual significa un aumento del 300 %. El iPad sigue siendo el dispositivo preferido, pero ganan popularidad competidores asiáticos y rusos debido en gran medida a sus precios más bajos.

Como el sector es todavía muy incipiente, se necesitan soluciones económicas y creativas para que los nuevos formatos de libros se abran paso entre los lectores. HokusPokus tendrá que darse cuenta de que necesitará algo más que magia para vender libros. El modelo de negocio de la prosa ilustrada para iPad ha demostrado ser demasiado costoso. El pionero Maxim Kotin se ha asociado recientemente con el portal de internet Slon.ru para promover y comercializar su propia producción de libros digitales.

El proyecto se llama Fastbook e incluye mucho más que ficción, ofreciendo ensayos e informes políticos actuales sobre temas candentes. “Los títulos de Fastbook se asemejan a relatos y novelas breves, pero los personajes son de hoy y las historias son reales”, se lee en la descripción del género en la web del proyecto.

Uno de estos primeros “fastbooks” es la historia de la vida de la estrella de televisión rusa Olga Romanova, escrita por la periodista Svetlana Reiter. El libro, titulado De cómo una idolatrada presentadora de televisión se convirtió en un baluarte de la oposición, describe el viaje de la protagonista de una vida de glamour a una vida de activismo.

“Fastbook" es la versión rusa de Amazon Kindle Singles, género que salió al mercado hace un par de años. Su formato incluye literatura autopublicada de extensión mediana. Pero Kotin pretende mejorar considerablemente la versión estadounidense, especialmente por lo que respecta a la parte estética.

Henrike Schmidt trabaja en el Peter Szondi Institute de Berlín. Su especialidad es la literatura rusa y búlgara, la poesía de vanguardia y la cultura digital.