Se reabre la exposición rusa en Auschwitz-Birkenau

El pasado 27 de enero, día de Conmemoración de las víctimas del Holocausto, se inauguró tras diez años de renovación. Fuente: Vladímir Fedorenko / Ria Novosti

El pasado 27 de enero, día de Conmemoración de las víctimas del Holocausto, se inauguró tras diez años de renovación. Fuente: Vladímir Fedorenko / Ria Novosti

El 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas liberaron el campo de exterminio Auschwitz-Birkenau. Ese día se ha convertido en el de la Conmemoración de las víctimas del Holocausto.

La exposición soviética en el Museo de Auschwitz (Oświęcim en polaco) se inauguró por primera vez  en 1961. Se encontraba en el bloque 14 del campo de exterminio más conocido, en el que fueron ejecutados centenares de miles de prisioneros de guerra, judíos, gitanos y otras víctimas del régimen nazi. 

Durante los últimos diez años, la exposición rusa había estado restaurándose y cerrada a los visitantes. El pasado domingo, fue inaugurada por el portavoz de la Duma Estatal, Serguéi Narishkin. 

Pronunció su discurso en un pabellón destinado para los invitados y las delegaciones extranjeras, colocado justo frente a los crematorios nazis, donde fueron exterminadas centenares de miles de personas.

En 1941, llegaron presos a Auschwitz unos 15.000 soldados del Ejército Rojo. Aquellos prisioneros fueron utilizados para la construcción del vecino campo de exterminio de 'Birkenau', donde perecieron millones de personas. Casi todos los soviéticos murieron: de hambre, de enfermedades, de frío y de los golpes recibidos. Apenas cien soldados salieron con vida.   

El portavoz advirtió contra el peligro de los intentos de justificar los crímenes de los nazis. “En los primeros años de la posguerra, era difícil siquiera imaginar que algún día podría haber personas que quisieran encubrir o exculpar a los nazis, a sus cómplices o sus crímenes contra la humanidad. Pero, desafortunadamente, hoy en día sí que podemos ver ejemplos de este tipo, y no debemos ni podemos contemplar este fenómeno con indiferencia”, dijo. 

Entre los asistentes también estaba el Ministro de Cultura de la Federación Rusa, Vladímir Medinski, diplomáticos de los EE UU y de Israel, las delegaciones de Italia y de Israel, y exprisioneros del campo de exterminio.  

El Bloque Número 14 no destaca entre los desalentadores barracones de ladrillo rojo que forman las filas. En el barracón vecino, más próximo a las cercas de alambre de púas, está la exposición rumana. Aquí se relata el exterminio de los gitanos romaníes. 

A poca distancia se encuentran las exposiciones nacionales de Eslovaquia, Francia y otros países europeos. Cada una de ellas viene a reflejar la tragedia de los presos provenientes de aquellos países. El campo de exterminio de Auschwitz es el símbolo por excelencia de los crímenes nazis.  

También la exposición rusa narra el relato de la tragedia sufrida por los ciudadanos soviéticos en Auschwitz. Pero, a su vez, aquí también se habla del triunfo del Ejército Rojo sobre los nazis. 

El camino hacia la victoria no fue fácil: en Polonia miles de soldados del Ejército Rojo perdieron sus vidas. En su nombre habló en el encuentro Iván Martýnushkin, veterano y comandante de la unidad de ametralladoras en el sexagésimo ejército del primer frente ucraniano. 

“Gracias a su heroica hazaña, fue liberado el campo de concentración de Auschwitz, y también se salvó de la destrucción Cracovia, una de las ciudades más bellas de Europa”, enfatizó Martýnushkin, quien estuvo entre los primeros que entraron en el campo de concentración abandonado por los nazis. 

“Cada casa, cada palmo de la tierra desde Cracovia hasta Auschwitz tuvieron que ser arrebatados por la fuerza de las armas”, recordaba el veterano. Después de cruzar el río Vístula, las tropas soviéticas divisaron las cercas de alambre de púas que rodeaban el campo de Auschwitz, y al principio no entendieron qué era aquel lugar.  La verdadera envergadura de los crímenes que se cometían allí sólo se pudo empezar a comprender después de la investigación de los crímenes nazis.  

La exposición en el barracón Número 14 de Auschwitz-Birkenau sigue un orden cronológico, narrando cómo llegaban allí los primeros prisioneros de guerra y cómo se los utilizaba para probar la eficacia del letal gas 'Zyklon B'. También hay una sección dedicada a la resistencia. Asimismo, una instalación recuerda a los civiles en los territorios ocupados y otra a los niños. 

Se presta especial atención a los materiales multimedia y hay una serie de vídeos en tres idiomas: ruso, polaco e inglés. 

En la segunda planta hay una pequeña sala de reuniones, donde se pueden proyectar películas y organizar exposiciones temporales. Actualmente,  hay obras del pintor Zenobii Tolkachev. En 1945, pocas horas después de la entrada de las tropas del Ejército Rojo, Tolkachev llegó al campo de concentración de Auschwitz, donde estuvo realizando bocetos de lo que se abría ante sus ojos. 

Cuando las fuerzas del Ejército Rojo ingresaron a Auschwitz, el 27 de enero de 1945, encontraron a unos 7.000 prisioneros, en su gran mayoría imposibilitados de caminar por su deteriorado estado físico.

Las SS comenzaron a desmantelar el campo y destruyeron muchas de sus instalaciones en el momento en el que las tropas soviéticas estaban cerca. 

En las cámaras de gas del campo se asesinó a más de un millón de personas. Fue uno de los principales lugares donde los nazis aplicaron la “Solución Final” contra los judíos. 

En el año 2005 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el día 27 de enero como el “Día Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto”.