¿Qué queda de Visotski?

Sus discos se intercambiaban de manera clandestina durante la época soviética. Hoy, más de diez años después de su muerte en 1980, Vladímir Vissotski sigue reuniendo multitudes en Moscú. Rusia Hoy ha hablado con su hijo y otros artistas con ocasión del concierto homenaje celebrado en Crocus City Hall por su 75ºcumpleaños. Hablan del legado dejado por este icono atemporal de la cultura rusa.

“Cuando le preguntaban a mi padre cuál era su mayor deseo, el siempre respondía: 'quiero que me recuerden”. Nikita Vissotski no conoció mucho a su padre, que se divorció y se volvió a casar en 1969 con la francesa Marina Vlady. Pero sí que ha seguido su voluntad: para su 75º cumpleaños ha reunido un grupo de artistas de renombre para cantar, declamar y revivir el arte de Visotski sobre el escenario del Crocus City Hall, en Moscú.

Desde la gran pantalla colocada sobre el escenario, Vissotski habla. Para emprezar, con su timbre fuera de lo normal, dice: “A los seis años, cuando recitaba versos, los amigos de mis padres decían que tenía una verdadera voz de borracho. Esto siempre ha sido así, nunca he forzado nada. Los plagiadores lo han tenido más difícil”.

Vladímir Vissotski nació en Moscú en 1938. En 1955 abandonó los estudios en primer curso de ingeniería, para ingresar en la escuela-estudio de MXAT. A principios de los años 60 aparecieron sus primeras canciones, y poco después sus canciones se hicieron muy populares en la URSS. En 1964 Vissotski ingresó en el Teatro de Taganka, donde actuó hasta su muerte. Vissotski actuó en varias películas obras de televisivas consideradas de culto actualmente, entre ellas El lugar del encuentro nunca se cambia y Pequeña tragedia. Falleció el 25 de julio de 1980 debido a un infarto provocado por el alcoholismo y su adicción a la morfina.

También habla de su primera grabación, cuando todavía era actor en el teatro Taganka de Moscú: “Estaba en casa de unos amigos artistas y uno de ellos quería que grabarme. Lo hizo. Desde entoces circula el cassette”. En la Unión Soviética sus canciones no estuvieron nunca autorizadas y Vissotski no fue reconocido oficialmente como un actor de teatro y cine.

Aunque sobre las tablas revolucionará Hamlet de Shakespeare, en jersey, y marcará una época con la película El lugar del encuentro nunca se cambia de 1979

Cada canción es una pieza de teatro”

¿Sus discos no se pueden grabar de manera legal? Qué importa. “Aunque no haya una agenda, todo el mundo sabía cuándo y dónde iba a ser el siguiente concierto clandestino”, cuenta el actor Serguéi Bezroukov, que encarnó al artista en la película Visotski, gracias por estar vivo de 2011.

Vladímir Chrajrine, líder del grupo Tchaif, no conoció a Visotski a través de las cintas clandestinas: su padre le enseñó a tocar la guitarra con temas del cantante cuando era pequeño, declara a Rusia Hoy. En 2013, Vladímir Chajrine cumplirá 54 años y su grupo llena estadios en Rusia.

“Cada una de sus canciones es como una pieza de teatro: una pieza dramática que podemos releer una y otra vez y en la que siempre encontramos nuevas sensaciones y significados”, declara el músico.

El primer rockero ruso”

El líder de Tchaif participa en la construcción de un nuevo barrio en Ekaterimburgo.

Una vez que los trabajos estén acabados podrá ir a vivir a uno de los apartamentos. "Luché con una amigos para que le pusieran Vissotski al nombre de una calle, ¡y lo hemos conseguido! Estoy muy orgulloso de tener un pasaporte con esta dirección", sonríe.

Y concluye: "En Europa está la Beatlemania. En aquella época, no teníamos a los Beatles, sino a Vissotski".

Iliá Knabengov, líder del grupo Pilot, no conoció ese periódo. De modo que para él la herencia, si cabe, es todavía mayor: "Por su actitud, sus textos profundos, intelectuales, creó el rock ruso tal y como existe actualmente. Vissotski es el primer rockerto de Rusia".

A pesar de la la importancia de su herencia, algunos consideran que ningún artista actual ha llegado a su altura.

"La canción rusa sufre un gran vacío. La gente se dedica a perder el tiempo intentando volver a decir lo que Visotski gritó alto y fuerte", declara la cantante Elena Kambourova, fundadora del Teatro de Musica y de Poesía de Moscú. Ella se dedica a interpretar sobre la escena un repertorio de canciones de Vissotski y del francés Jacques Brel, al que considera su hermano espiritual.

También estaba asegurado el relevo entre el público: las cabezas de pelo gris, contemporáneas de la época del cantante, se contaban con los dedos de una mano. Para este cumpleaños, miles de moscovitas ofrecieron a Vissotski lo que el más deseó mientras estaba vivo: la inmortalidad.

 

"Permítanme que me levante porque este tipo de canciones no se pueden cantar sentado"