Cómo preparar caramelos soviéticos con sabor a cacahuete

Vasilisa Malinka
El clásico caramelo ’batónchik’, elaborado por la empresa de confitería Rot Front, era uno de los caramelos más solicitados en la URSS, y hoy en día sigue siendo uno de los favoritos para los golosos de todas las edades. Una vez que pruebas el ’batónchik’ será difícil parar de comerlos.

El batónchik es un pequeño caramelo creado por Rot Front, una de las empresas más antiguas del país. Hecho en forma de tronco (o rectangulo), tiene una apariencia más bien austera, pero su sabor no se puede comparar con ningún otro. Con una textura densa y ligeramente desmenuzable de cremoso praliné de maní con cacao añadido, es tan adictivo que comerse un solo caramelo nunca será suficiente. El batónchik está considerado con razón como uno de los líderes (en términos de ventas) de la industria confitera rusa.

Los caramelos en forma de rectangulo se producían en las fábricas de confitería rusas desde el siglo XVIII, y se llamaban batoni (barras). Eran más pequeñas que una barra de chocolate estándar, pero más grandes que otros dulces, así que el nombre se volvió muy específico y se dio todos los dulces en forma de barra. Más tarde la gente empezó a llamarlos por un nombre más cariñoso batónchik (barrita) y con ese nombre surgió una marca.

Desde que tengo memoria, los batónchiki siempre han tenido las mismas envolturas: la clásica combinación de rojo y marrón dorado que todo el mundo conoce. Es la lealtad a las tradiciones del fabricante lo que por supuesto beneficia al producto, porque ningún otro tiene esos colores.
En mi familia, los batónchiki siempre han tenido un lugar especial como uno de nuestros tres dulces favoritos. A todos nos gustaban, pero mi hermano era el mayor fanático. Desde niño, le encantaba tanto estas chichaerías que solía mantenerlas alejadas de todo el mundo.

Una vez encontró el alijo de batónchiki que un amigo nuestro tenía en su cama. Tan pronto como tuvo la oportunidad de estar cerca de ellos, se los comió todos. Lo encontramos en la habitación, llena de envolturas rojas y doradas por todas partes y no quedaba ni un solo batónchik. Se disculpó con nuestro amigo, pero sé que en el fondo nunca había sido tan feliz.

Ingredientes

  • 200 g de cacahuetes
  • 200 g de harina
  • 150 g de azúcar
  • 150 g de leche
  • 50 g de leche en polvo
  • 22 g de cacao en polvo
  • 2 g de bicarbonato de sodio

Preparación

1. Ten listos los cacahuetes. Calienta el horno a 160°C.

2. Tosta los cacahuetes en el horno durante 30 minutos. Una vez que se enfríen, se pelan y se ponen en una licuadora. Mezcla hasta lo obtenido esté suave.

3. Lleva la leche a ebullición y retira del fuego. Mezcla con el azúcar y luego ponla en una licuadora con los cacahuetes. Licua de nuevo todo hasta que quede una mezcla pastosa y ponla en un bol.

4. En un recipiente aparte, mezcla la harina, la leche en polvo, el cacao en polvo y el bicarbonato de sodio.

5. Comienza lentamente a agregar la mezcla seca a la mezcla de maní, revolviendo con una espátula.

6. En algún momento la mezcla se volverá muy rígida.

7. Puedes ponerla en una encimera y amasar el resto de los ingredientes secos hasta que parezca una bola.

8. Divide la bola en 4 partes iguales y enrolla cada parte en forma de tronco alargado de 3 cm de diámetro.

9. Corta en pequeños troncos de unos 3 cm de largo.

¡Priyátnogo appetita!

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