Las principales trabas entre Japón y Rusia para cooperar en las Kuriles

Debido a la importancia simbólica de las islas para ambas partes parece difícil imaginar que puedan ponerse de acuerdo en el corto plazo.

Debido a la importancia simbólica de las islas para ambas partes parece difícil imaginar que puedan ponerse de acuerdo en el corto plazo.

Reuters
Ambos países mantienen una disputa territorial por las islas que desde finales de la Segunda Guerra Mundial tienen soberanía rusa. En el próximo encuentro entre los ministerios de Exteriores y el viaje del primer ministro japonés Shinzo Abe a Rusia serán momentos para abordar el tema. Experto analiza las mayores dificultades.

Los medios japoneses comentan estos días las posibles áreas de cooperación económica en las disputadas islas Kuriles. A pesar de que los planes a nivel económico, social y ambiental parecen acertados la viabilidad para poder llevarlos a cabo y el actual marco regulatorio hacen que esta cooperación sea cuestionable. El próximo 18 de marzo se espera que tenga lugar una nueva ronda de negociaciones entre los ministerios de Exteriores de Rusia y Japón.

Al mismo tiempo, estas negociaciones son parte de la preparación de la visita del primer ministro japonés Shinzo Abe a Rusia, que tendrá lugar a finales de abril. Ahora mismo la presión está sobre los responsables interesados en el proceso de normalización y en quienes quieren que el líder japonés no vuelva de Moscú con las manos vacías.

Un reciente artículo en Nikkei subrayó ámbitos como los servicios médicos, el turismo y el procesamiento de pescado como posibles áreas de cooperación bilateral en las islas.

Es cierto que el sistema sanitario japonés, conocido por su alta calidad, conllevaría una mejora significativa para una región con malas conexiones de transporte y difíciles condiciones de vida.

Algunos rusos de la parte continental hacen turismo sanitario a Corea del Sur y Japón. Mientras tanto, las posibles consultas de los isleños a médicos japoneses a través de internet tendrán que esperar, al menos hasta que las conexiones mejoren en las Kuriles, lo cual se puede demorar hasta 2020. Actualmente, la empresa china Huawei está en fase de construcción de una red de cables submarinos.

Además, no está claro qué impuestos habría que aplicar a las instituciones médicas, ya que los servicios extranjeros que prestan servicio en Rusia son gravados, aunque el porcentaje depende de determinados aspectos legales.

La legislación rusa sobre impuestos se aplica en el territorio de la Federación, de modo que habría que esperar una posición clara de Japón respecto a la cuestión de las islas Kuriles y es que si admite el pago de impuestos es una especie de reconocimiento de facto de la soberanía rusa. En cualquier caso, ambas partes han acordado separar la cuestión de la soberanía a la hora de establecer una cooperación a nivel práctico.

Ocurre algo similar con la cuestión de crear empresas conjuntas de procesamiento de pescado. Mientras que la avanzada tecnología japonesa sería bienvenida por las piscifactorías de las Kuriles, el reconocimiento de la regulación legal e impositiva, de nuevo, implica un reconocimiento indirecto de los reclamos rusos, a no ser que se establezca un área especial que haga excepciones legales, lo cual es muy improbable.

Los cruceros que operen con compañías ruso-japonesas quizá no permitan a los turistas japoneses poner su pie en las Kuriles, evadiendo así el reconocimiento de la soberanía rusa sobre las islas.

Territorio de Desarrollo Avanzado

Una manera de resolver el rompecabezas acerca de los impuestos podría ser mediante el establecimiento en las islas Kuriles de un Territorio de Desarrollo Avanzado que contaría con la participación de Japón.

Ya hay empresas japonesas que operan bajo un régimen similar en Jabárovsk y otras áreas del Lejano Oriente ruso.

Al mismo tiempo, es como si los mandatarios rusos hubieran llevado una política para mantener unas expectativas bajas y han preparado a la parte japonesa para que, o bien participen en el formato del Territorio de Desarrollo Avanzado o asuman que el gobierno ruso actuará solo en relanzar el sistema económico de la región.

El plan de ocho puntos de Shinzo Abe

Mientras tanto, el primer ministro japonés cuenta con un plan de ocho puntos para desarrollar ampliamente la cooperación económica en el resto de Rusia. El objetivo consiste en atraer inversores en ambos lados para implementar una serie de acuerdos firmados el pasado diciembre.

En este sentido, es posible que el plan de Abe acabe “canibalizando” el dossier sobre las Kuriles, que es más importante pero significativamente menos lucrativo.

Debido a la importancia simbólica de las islas para ambas partes parece difícil imaginar que puedan ponerse de acuerdo en el corto plazo pero, en un contexto más amplio, la cooperación bilateral sigue por los cauces esperables.

Debido a las actuales circunstancias parece que, en la cuestión de las Kuriles, Abe apostará por la cuestión más sencilla técnicamente durante su próximo viaje a Rusia, lo que supone que tratará de facilitar los viajes en avión para los antiguos habitantes japoneses de las islas.

Es posible que la parte japonesa tenga algo más que ofrecer -solo se ha filtrado una parte a la prensa- mientras que todavía no se ha revelado lo que puede proponer la parte rusa. Se requerirán maestros en política en ambas partes para poder encontrar nichos viables para la interacción económica.

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