Ucrania y Siria: la doble vía de la política exterior de Rusia

¿Podría el enfriamiento de la situación en Ucrania y un éxito militar en Siria, acercar a Rusia y Occidente?

Los ataques aéreos rusos en Siria suceden al mismo tiempo que se da un enfriamiento de hostilidades en el este de Ucrania. Esto último parece fruto de los esfuerzos diplomáticos realizado por los líderes de Ucrania, Alemania, Francia y Rusia para garantizar la implementación de los acuerdos de Minsk firmados en febrero.

La cumbre del Cuarteto celebrada a principios de octubre en París puede resumirse en dos observaciones: “Ninguna de las cláusulas de Minsk ha sido respetada completamente”, dijo Angela Merkel y el reconocimiento de que se ha sido conseguido un progreso en los aspectos militares del acuerdo, tal y como señaló Francois Hollande.

Aunque es cierto que no hay señales de que haya un avance en una cuestión esencial de los acuerdos: la reforma política. Básicamente esta se refiere a una reforma de la constitución ucraniana que satisfaga la insistencia de Donetsk y Lugansk de obenter un estatus especial.

Además, Alemania y Francia han dicho que el plazo para implementar los acuerdos de Minsk puede extenderse, lo que daría un poco de tiempo a todas las partes.

El  aluvión de refugiados a Europa es el vínculo entre el progreso en el frente ucraniano y los ataques aéreos rusos sobre Siria. La llegada de miles de ciudadanos sirios e iraquíes es el resultado del desmoronamiento del orden y la seguridad en estos dos países, que ahora ven un tercio de sus territorios bajo el control del Estado Islámico.

¿Es posible que al dejar en suspenso la crisis de Donbass y se alcance un modesto éxito militar en Siria se pongan las bases para una mayor cooperación entre Rusia y  Occidente?

Vladímir Bruter, experto del Instituto Internacional de Estudios Humanitarios y Políticos, lo considera una ilusión: “Es prematuro incluso considerarlo como una opción. La postura que adoptarán los gobiernos de ciertos países europeos depende de los resultados preliminares de la operación rusa en Siria”.

“Si son positivos, Europa lo tomará en cuenta. Si la operación no da frutos a corto plazo y la campaña se alarga, es poco probable que haya alguna posibilidad de cambios en la política exterior de las naciones europeas. Probablemente se inclinarán hacia posturas más rígidas”, explica el experto. “En cuanto a los EE UU, lo más probable es que no cambien su postura respecto a la crisis ucraniana, sobre todo en un año de elecciones”.

“En términos más generales, la cumbre de París mostró que Alemania, Francia y Rusia prefieren congelar el conflicto en el este de Ucrania, para que no desemboque en un aumento de las hostilidades. Para Alemania es de particular importancia el flujo de refugiados, por lo que pretende dejar de lado el asunto ucraniano”.

En principio, las diferencias en el enfoque de los países anglosajones y Europa continental se debe a la manera en la que la crisis siria afecta a sus intereses.

Para el analista Serguéi Stankévich, de la fundación de Anatoli Sobchak, explica a RBTH que “si Rusia demuestra su disposición a un acuerdo político en Siria, Occidente podría llegar a aceptarla como socio en este sentido. En cambio, si Rusia se limita a realizar ataques militares, desatendiendo el diálogo político, temo que podría provocar más tensión en las relaciones con Occidente.”

Por su parte, si la situación se normaliza en Ucrania y hay un debilitamiento del Estado Islámico en Siria, como resultado de las actividades militares de Rusia es posible que se active la cooperación con Occidente en ciertas áreas.

“En la cumbre de París se resolvieron dos problemas relacionados con la crisis ucraniana: se mantiene la vigencia de los acuerdos de Minsk, que seguirán estando en vigor durante el próximo año, y las elecciones en Donetsk y Lugansk se celebrarán en base a una reforma legal que el presidente Poroshenko debe promover en su parlamento”, explica Serguéi Stankévich.

La política de doble vía de Moscú aspira a presionar hacia una solución política en Ucrania, obligando a las autoridades de Kiev a dialogar directamente con los insurgentes en Donbass, y al mismo tiempo, prepara el camino para una situación similar en Siria, pero preservando el régimen alauita en Damasco, ya sea encabezado por Bashar al Assad o no.

Sin embargo, la oferta de Moscú de formar una amplia coalición en Siria no ha tenido buena acogida en Occidente. Parece que estos países se encuentran en la misma etapa inicial en la que estaban en abril de 2014 en Ucrania, cuando el ejército ucraniano lanzó su ofensiva contra las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk. En este sentido todavía se ve lejos una posible cooperación entre Berlín, París y Moscú, tal y como ocurrió en Ucrania.

Sin embargo, ambos conflictos, a pesar de sus evidentes diferencias, ofrecen a la diplomacia rusa la posibilidad de cooperar con Occidente. Si esta apuesta tendrá éxito o no, esa es la pregunta del millón.

La opinión de los autores no coincide necesariamente con la opinión de RBTH.

 

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