El limitado papel del lobby ruso en Occidente

Empresas como Rosneft y Gazprom han gastado millones de rublos para luchar contra las sanciones, sin resultados tangibles. Fuente: AP

Empresas como Rosneft y Gazprom han gastado millones de rublos para luchar contra las sanciones, sin resultados tangibles. Fuente: AP

¿Tiene sentido que las empresas rusas sigan gastando grandes sumas de dinero para defender sus intereses en Europa y EE UU?

Mientras Europa y EE UU no parecen dispuestas a levantar las sanciones a Rusia a corto plazo, tanto el Kremlin como diferentes empresas rusas gastan cientos de miles de dólares en consultores con el objetivo de influir en el mecanismo de toma de decisiones.

Según Bloomberg, Gazprom gastó el año pasado alrededor de 300.000 dólares y Novatek pagó más de medio millón de dólares en relaciones públicas a la firma Quorvis MSL LLC.

En Europa, Rosneft trabaja con la londinense Zaiwalla & Co., que antes representó a un banco iraní afectado por las sanciones. Según los medios rusos, la petrolera planea gastarse 28,3 millones de dólares abogados en la capital inglesa.

Según Serguéi Kostiavev, profesor de la Universidad Financiera de Moscú, considera que el principal objetivo de este tipo de lobby es acabar con las sanciones. En Bruselas se realiza a través de los comités consultivos y las oficial de relaciones gubernamentales, mientras que en los EE UU se trabaja más con consultores basados en Washington que pueden tener conexiones relevantes dentro de la Administración de Obama.

"Sin embargo, el trabajo con los consultores europeos no resolverá los principales problemas, como las sanciones contra las compañías rusas", cree Kostiaev. "La solución es política", añade.

Lo que pueden hacer, considera el académico, es seguir la marcha de la situación general y pedir que retiren a su cliente de la lista de sanciones cuando llegue el momento adecuado.

Por el momento, el gasto de grandes sumas de dinero no ha conseguido atraer el apoyo de los oficiales europeos o estadounidenses, considera Kostiaev. Además, el impacto de la mala imagen del Kremlin que se ha extendido en Occidente limita las opciones de promover la agenda política rusa en el extranjero.

Ante esta situación, Kostiaev considera que habría que establecer lazos sólidos en el ámbito académico. "Rusia tiene que apoyar los estudios rusos en las universidades y think-tanks europeos. Los futuros líderes, periodistas y académicos deberían tener un mejor conocimiento de la historia, cultura y política de Rusia", concluye.

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Artículo publicado originalmente en Russia Direct.           

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