Kadírov y los dilemas de Chechenia

Fuente: Ria Novosti

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Independientemente de la actitud desafiante y las ambiciones políticas del presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov, el Kremlin parece que trata de ignorar sus declaraciones y calmar la situación. ¿Por qué Moscú actúa de esta manera?

Ramzán Kadírov (Tsentorói, 1976) es el presidente de  Chechenia desde 2007. Hijo del anterior presidente, Ajmat Kadírov, asesinado en un atentado terrorista. Accedió al cargo con el aval de Putin y desde su cargo ha luchado contra los independentistas. Cuenta con los kadírovstsi, tropas de hasta 3.000 hombres que están bajo su mandato personal. Ha recibido numerosas quejas por violaciones de los derechos humanos. Es presidente del club de fútbol Terek Grozni.

Poco después de que la pista chechena empezase a menguar en relación al caso del asesinato del opositor Borís Nemtsov, el presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov, vuelve a ser el centro de atención. En esta ocasión es por el deterioro de las relaciones entre él y las agencias federales de seguridad.

El líder checheno no solo criticó la operación de los agentes de seguridad de Stávropol y las unidades del Ministerio del Interior sino que declaró que si la policía de otras regiones se desplegaba en áreas de su jurisdicción sin notificación previa y su aprobado, sus fuerzas de seguridad estaría dispuestas a abrir fuego.

Además, después del 24 de abril, cuando el director del Comité de Investigación de Rusia, Alexander Bastrikin anuló la resolución de los cuerpos de investigación de Chechenia para iniciar procedimientos criminales contra los operativos "del exterior", Kadírov condenó esta decisión en su cuenta de Instagram. Cabe decir que el presidente checheno es un activo usuario de las redes sociales.

Este último incidente de Kadírov ha despertado numerosas preguntas acerca del control de Moscú sobre Chechenia y su presidente. ¿Hasta dónde está dispuesto a replegarse el Kremlin en caso de que Kadírov cumpliese con su declaración de usar la fuerza, no contra los terroristas, sino contra las fuerzas legítimas del gobierno ruso y si no hubiera una respuesta clara por parte de las autoridades centrales? 

El Ministerio del Interior declaró en su página web el pasado 23 de abril que las palabras de Kadírov eran "inaceptables". Sin embargo, todo lo que el público ruso ha oído al respecto son las declaraciones del portavoz del presidente Dmitri Peskov.

"Lo hemos visto, oído y leído. No hay más comentarios", resumió el político. Como consecuencia, internet se ha llenado de miedos, fobias y alarmistas predicciones acerca de una tercera campaña en Chechenia. 

Sin embargo, ¿son algo nuevo las recientes declaraciones de Kadírov? ¿Han alumbrado algo sobre escondidas tendencias que existían hasta ahora? La respuesta a ambas preguntas es, no. Kadírov nunca se ha comportado como un líder regional típico con las autoridades federales. Siempre ha tenido una visión particular, sea acerca de la escala de las operaciones antiterroristas, la amnistía para los antiguos militantes u otras cuestiones.

Un tema de discusión aparte es la presencia del Ejército ruso en el territorio de Chechenia. En este sentido siempre se ha enemistado con todo el mundo en Moscú, excepto quizá con Putin, a quien Kadírov siempre ha mostrado un piadoso respeto.

El líder checheno se ha proclamado a sí mismo como algo más que un líder regional. Trata de desempeñar el papel de protector de los chechenos étnicos, independientemente de donde residan.

Así, en esta ocasión, como en otras, el líder checheno simplemente ha demostrado que considera Chechenia su propiedad y que está dispuesto a establecer las reglas del juego. Al mismo tiempo, ve las relaciones con Rusia no como una relación institucional entre su gobierno regional y los cuerpos legales y políticos nacionales sino como una unión con el Kremlin. Por ejemplo, durante los incidentes de abril se identificó a sí mismo como un "soldado de a pie de Putin". 

"Si me dan una orden, la cumplo al 100%. Si me dicen que vaya, voy. Estoy dispuesto a morir, también", dijo Kadírov.

Esta situación ha sido conveniente para Moscú durante muchos años, entre otras cosas porque quitaba responsabilidad al centro a la hora de tener que llevar a cabo acciones para "pacificar" la república- la supresión de los islamistas o la afirmación de una autoridad no dividida.

Incluso a pesar de los considerables costes por establecer un régimen especial, ayudó a reducir el número de ataques terroristas y a estabilizar la situación en Chechenia, aunque los atentados ocurridos en la segunda mitad de 2014 hacen que esta verdad no sea del todo absoluta.

Sin embargo, últimamente Kadírov ha demostrado que cada vez se siente más restringido dentro de la república. Él mismo se ve como un político de talla nacional o internacional, que ha hecho declaraciones acerca de la situación en Ucrania, Oriente Próximo o Charloe Hebdo.

Hay un equilibrio precario entre la lealtad de Kadírov y su deseo de luchar por los intereses y la estabilidad de Rusia- que no es absoluta, como ya he mencionado y sus crecientes ambiciones y declaraciones para extenderse más allá de Chechenia.

La cuestión esa preguntarse "qué" podría venir después de Kadírov. No es un secreto que el actual sistema se ha construido en torno a él sustituirlo, incluido el periodo de transición, podría convertirse en un nuevo reto en una larga lista de cuestiones a las que se enfrenta el Estado ruso.

Actualmente se enfrenta a la amenaza del Estado Islámico en el Cáucaso Norte, y al conflicto con Occidente a causa de Ucrania y Crimea.

De modo que si uno evita los abruptos impulsos emocionales, la tarea más importante es canalizar esa furiosa energía y "estabilizar" al propio Kadírov.

Solamente en este caso el Estado y la sociedad podrán protegerse de eso exceso de extravagancia capaz de socavar la unidad política y legal del país. Pero la cuestión principal es no permitir que se produzca un precedente creado por la fuerza y la agresividad y que es usado para conseguir favores especiales del Kremlin.

Serguéi Markedónov es profesor en la Universidad Estatal Rusa de Humanidades.

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Artículo publicado originalmente en Russia Direct.          

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